Una semana en Ciudad de México

Desde el avión y a merced de la noche esta ciudad te deja sin aliento, su grandeza va más allá del espacio que ocupa entre montañas. Es mucho más difícil que describirla como una simple enorme ciudad, pero lo voy a intentar, voy a explicaros por qué Ciudad de México (DF) merece de vuestro tiempo.

Nosotros teníamos un motivo para ir: unos amigos nuestros se habían mudado allí y nos acogieron con todo el amor de esta pareja… bueno, de Christian, Maria y “Alexa”, que fue motivo de muchas de nuestras risas y parecía formar parte de la familia. DF fue para nosotros nuestro campamento base, donde dejamos nuestras maletas grandes, pasábamos tiempo de calidad compartido con nuestros maravillosos amigos -incluso a veces con los amigos de estos-, y desde donde partíamos al resto de nuestros viajes por México.

Christian & Maria

¿Cuándo ir?

Cuando quieras, cualquier momento es bueno para vivir en la gran ciudad, y si digo eso es porque está entre las tres ciudades más grandes del mundo. Enero fue cuando estuvimos nosotros y su “invierno” puedo decirte desde ya que la temperatura es maravillosa, manga corta y camiseta larga fina durante el día y chaqueta de noche.

Transporte

Corta distancia: usábamos las bonitas piernas que la vida nos ha dado. El paseo en sí es enriquecedor y las calles se me antojaban salvajes -no por lo que probablemente se piense-, sino porque los grandes árboles tropicales, que nos mantuvieron horas embobados arrancan con sus raíces las propias aceras. Os lo digo de verdad, la naturaleza es muy poderosa y no me cabe duda que es muy consciente de su entorno. 

Media distancia: bicicleta y no es una broma, aunque hay que ir con cuidado y esperar unos días para acostumbrarse al tipo de tráfico y comunicaciones culturales en él. La bicicleta es una manera muy liberadora de experimentar esta ciudad, ya sea porque has alquilado las bicicletas o usas el servicio público que la ciudad ofrece. La naturaleza que abunda en la ciudad es un precioso paisaje que observar mientras pedaleas. Las luces cosmopolitas, su arquitectura y sus murales convierten a DF en un museo al aire libre, disfrútalo si puedes pedaleando. Eso sí, vigila bien por dónde vas.

Larga distancia: nosotros usamos Uber y ya no sé si es ético o no y probablemente me lo plantee más adelante, pero este servicio, recomendado por nuestros amigos, fue la solución económica que necesitábamos cuando sobre todo íbamos al aeropuerto. Los coches estaban en muy buen estado, eran muy rápidos en su servicio, el interior limpio y los conductores toda una sorpresa en personalidad.

Cosas a tener en cuenta:

Ya he repetido en la publicación anterior cómo me sentí en México en general https://laiawanderlust.blog/2020/02/06/oda-a-mexico/ pero por si acaso aquí en este contexto de ciudad específico voy a mostrar algunos consejos:

  • Joyas: no sé si es algo cultural o de precaución pero nadie llevaba nada muy ostentoso o valioso encima. Yo seguí el flow y tampoco llevaba casi nada, eso me proporcionó mucha libertad y cambio de estilo, cosas positivas siempre.
  • Objetos de valor: cámaras y demás pues las llevaba guardadas y las sacaba cuando las necesitaba, pero la verdad es que este consejo lo daría en cualquier ciudad grande.
  • Pasaporte y DNI: sinceramente cuando viajas fuera de la Unión Europea (si vives allí) tu pasaporte es algo muy importante, así que yo lo guardaba siempre en lugar seguro, ya fuese en el hotel o en casa de mis amigos. En el primer caso aconsejo caja de seguridad. Encima siempre llevaba mi DNI por si la policía me pedía identificación en algún momento -que no pasó- y una fotocopia del pasaporte.
  • Capas de ropa: la verdad es que a lo largo del día, con manga corta y un jersey fino arriba estaba perfecta, aunque sí es verdad que si hacía un poco de frío siempre llevaba un pañuelo en el bolso. Si hace calor me quedaba en manga corta y por la noche, usaba abrigo siempre.
  • Aduana: dos horas de cola en el aeropuerto y bastantes preguntas después, mi consejo es que llevéis en una carpeta (o cartera) con los papeles que demuestran que tenéis un billete de vuelta y las reservas de los hoteles o lugares donde os vais a quedar. 
  • Style: para no desentonar con la ciudad recomiendo el estilo sencillo que llevarías en cualquier lugar cosmopólita, esto no es la Riviera Maya; chanclas y sandalias no thank you
  • Barrios que merecen ser visitados: Condesa, Roma y el Zócalo.

Día 1: Llegada a Condesa

Nada más llegar, y más si vas a pasar una temporada larga (un mes en nuestro caso), lo mejor es comprarse una tarjeta de móvil nacional. En el aeropuerto y después de pasar la aduana fue lo primero que hicimos: parar en Telcel o AT&T a comprar una, esto nos permitió pedir un Uber rápidamente y llegar a casa de nuestros amigos sin dilaciones.

Después de muchos abrazos y ponernos al día, una ducha más tarde y un vaso de agua después salimos a dar un paseo: primera parada el bosque de Chapultepec. Allí vimos una parte cerrada gratuita que tenía un hilo musical relajante y que pedía al visitante estar en silencio. Dentro había personas tomando el sol entre la naturaleza, escuchando la música, durmiendo o incluso leyendo -hay una mesa con libros que te prestan-. Ideas que me parecen fascinantes.

Después de comprar en mi primer puesto callejero un vaso de mango con lima y chili nos dispusimos a caminar por el centro. Después de recorrer mucha distancia entramos en un centro comercial, porque a mi me encanta ver el ambiente en ellos -esto me pasa desde que en Barcelona pasaba mucho tiempo trabajando en uno-, y tenía una curiosidad digamos que antropológica. Lo cierto es que había un cine, Jumanji en estreno y el jet lag que empezaba a chocar… así que sucumbimos a la tentación y pasamos un rato disfrutando de esporádicas cabezaditas en las butacas del cine. 

Luego volvimos a casa de nuestros amigos -que ha partir de ahora llamaré simplemente casa-, y fuimos a casa de unos amigos de nuestros amigos. Él tenía un pisito en un lujoso bloque de pisos en Condesa, en el rooftop vimos el atardecer, nos explicaron cada montaña y edificio a la vista y yo tomé fotos porque no sabía gestionar tanto amor y buenas intenciones. Mientras el sol caía, nuestras conversaciones se tornaron profundas y arreglamos el mundo a brindis de cervezas y teorías de esta generación nuestra que intenta salvar el mundo.

Martin, Kevin & Christian
Rooftop

Día 2: Xochimilco y Coyoacán

Día nuevo y otro precioso desayuno que Christian preparó para nosotros. Nos despertamos pronto para acompañarle a su trabajo, tenía una reunión en Xochimilco y nosotros aprovechamos para ir a dar una vuelta. Cierto es que estábamos bastante emparanoiados con toda la información que muchas personas nos habían contado sobre México en general. Íbamos con mil ojos y creo que cuando estás pensando tanto en tu seguridad atraes todas esas paranoias. 

Canales de Xochimilco

Puedo decir que en Xochimilco fue donde más observados nos sentimos, puede que por la propia paranoia, pero también por las pintas de “guiris” que debíamos llevar. Eso me hizo sentir que este “barrio”, por llamarlo de alguna manera, fuese donde menos segura me sentí. Y dicho esto, no nos pasó nada. Llegamos hasta el embarcadero principal y allí alquilamos un tour privado (50 euros los dos) por dos horas en los canales de Xochimilco. 

Allí con nuestro amable guía que también era el conductor de la barca nos explicó por qué hay una Venecia en medio de DF. Mientras estábamos en la barca muchos vendedores en sus propias barcas nos ofrecían comida, artesanías e incluso canciones. Nosotros compramos un pareo que hacían ellos mismos: la tela era un cactus cuyo nombre no recuerdo y los motivos bordados a mano eran aztecas. 

Coyoacán es uno de mis barrios favoritos, pintoresco, tranquilo y precioso. Nada más llegar me sentí muy feliz, la primera parada para comer fue en el restaurante “Aura vegana”. Os recomiendo los deliciosos choricitos y tabla de quesos también y los summer rolls. Después fuimos hasta el museo de Frida Kahlo y nos encantó, el ambiente, la decoración, etc. Os recomiendo ver antes la película de Frida que se grabó en esta casa, os pondrá en contexto y apreciareis más la visita:

Museo de Frida Kahlo

Finalmente paseamos por las calles de este precioso barrio y visitamos el mercado artesanal que con su decoración navideña fue la guinda del pastel del día.

Día 3: Museo Antropológico de DF

Museo Antropológico

Desayuna bien y prepárate porque nosotros tardamos una friolera de seis horas en verlo entero. Sabíamos a qué nos ateníamos así que estábamos mentalizados, lo hizo fácil el hecho de que el museo en sí es una obra de arte y que los temas tratados son necesarios para entender este país con más perspectiva. 

Consejos:

  1. Desayuna bien y ve pronto: disfruta de las primeras salas que son la base de prácticamente la humanidad.
  2. Tómate un descanso o bien tomando el sol en el exterior de la fuente o bien en la cafetería tomándote un café.
  3. Continua y acaba con la planta baja, tendrás la cabeza muy opaca después de tanta información así que te invito a ir al restaurante del propio museo para un break.
  4. Haz de una sentada la parte superior que es mucho más liviana.
  5. Descansa haciendo la opción que no hayas puesto en práctica del punto número dos.
  6. Seguro que hay alguna sección que quieres repetir, este es el momento.

Para desconectar de tanta información volvimos a casa por el bosque de Chapultepec, allí me paré en una librería y compré un libro de poesía de un escritor mexicano. Paramos en el lago y leímos un rato en voz alta -es algo que hacemos a veces, otra manera de conectar y da lugar a conversaciones sobre nuestros sentimientos y debates-, sobre poesía enfocada hacía la muerte. De vuelta a casa me agarré al brazo de Martin y continué leyendo un rato.

Una ducha después y pocas energías solo la palabra “taco vegano” me podía resucitar, Maria nos llevó a un restaurante muy humilde pero un must do de la gastronomía. El cansancio nos acabó por devorar y volvimos a casa a hacer la maleta y dormir, ya que al día siguiente nos íbamos a la Riviera Maya https://laiawanderlust.blog/2020/02/20/mexico-yucatan-quintana-roo-y-campeche/.

Día 4: Work day in a smart way

Escribir para vosotros -y para mí-, es algo que me apasiona pero también es una tarea que hago constantemente y encontrar tiempo durante el viaje fue todo un rol de organización. Así que aproveché los aviones, los ratos en que los demás dormían y las musas me visitaban y cualquier espacio de tiempo posible. 

Cuando volvimos de la Riviera Maya otra vez a DF tenía una artículo pendiente así que nos despertamos pronto y paseamos por las frescas calles de la mañana mexicana. Tomamos un café en La librería Péndulo mientras escribía frenéticamente. Luego me perdí entre estanterías de libros de todos los gustos, colores y sabores. Para comer Vegamo es la clave del éxito, delicioso y saludable.

Día 5: Santuario de la Mariposa Monarca

Seis de la mañana, mochilas cargadas de snacks y una rápida parada a por un café para llevar, mi favorito Starbucks y me cuesta admitirlo porque la gente te etiqueta como superficial. Pero a mí me gusta su café de verdad, sobre todo cuando ponen caritas sonrientes o corazones en mi nombre. Soy así, me gustan los pequeños detalles.

Tres horas en el coche con nuestros amigos nos llevaron hasta el Santuario de la Mariposa Monarca, aparcamos fuimos al baño y compramos nuestras entradas. Un pequeño paseo con un desnivel muy ligero de media hora te lleva ante el espectáculo de la naturaleza más magnífico que pueda haber. Millones de mariposas reposan relajadas en los árboles, ante la brisa que mandan los cielos reaccionan en una ligera danza caótica de colores: el de sus alas y así puedes quedarte fascinado/a durante horas. En ese fino vaivén de colores, aleteos y tesoros, miras con un poco de envidia sana a aquellos agraciados que son el punto de reposo de las mariposas.

Fue un día intenso, comimos en el mirador que hay en el camino, allí hambrientos y ante la gran vista del valle y sus montañas devoramos unos sándwiches veganos que preparamos en casa, unas peras y algo dulce.

Por la noche fuimos a cenar una deliciosa pizza vegana en Utopía ya de vuelta en DF, os recomiendo la Poblana. Muy cansados después vimos en casa Chef Table en Netflix y disfrutamos de una noche juntos todos.

Día 6: Domingos de deporte y Superbowl

Nos despertamos pronto y desayunamos como solo los alemanes – Christian y Maria lo son-, saben hacer: con un montón de deliciosas cosas. Necesitábamos coger energía para nuestra actividad por la mañana: ir en bicicleta. Y es que en Ciudad de México todos los domingos de ocho de la mañana a dos del mediodía muchas calles se cierran y muchos trabajadores se dedican a permitir la libre circulación de las bicicletas. Es una manera muy eficiente de promover el ejercicio en familia y disminuir la contaminación durante un periodo de tiempo.

Así que pasamos horas en la carretera con las bicicletas, entre niños que aprendían a usarlas, gente en patines y patinetes, dueños que iban en bicicleta y perros que corrían al lado de estas. Acabamos la ruta cerca del jardín botánico, que aunque no era muy destacable fue un agradable paseo hasta llegar al castillo en Chapultepec.

Después de parar brevemente a escuchar nuevamente esas serenatas tan románticas que los mexicanos llevan en el alma, volvimos a casa a preparar la comida. Por la tarde dormimos todos una siesta como -ahora sí- solo los españoles sabemos hacer.

Pues por la tarde nos esperaba una super experiencia, vimos la Superbowl en los cines Cinemax, con cantidades ingentes de palomitas, patatas y todas las guarradas veganas que os podáis imaginar. Momentos llenos de emoción ya que defendíamos equipos diferentes: mientras Christian y Maria motivaban a Kansas City, Martin y yo vitoreábamos a San Francisco.

Pronto nos íbamos a dormir, al día siguiente nos esperaba otro avión, esta vez hacia Chiapas -Tuxla Gutierrez-, pero esta parte la explicaré el próximo jueves.

Día 7: Teoatihuacan

La gruta

Al volver de San Cristobal de las Casas a Ciudad de México no nos podíamos creer que volviésemos a España en dos días. Teníamos un gran sentimiento de pena  y desconcierto, muchos sentimientos resonaron en este país y parecía mentira que nos tuviésemos que adaptar otra vez a un nuevo lugar.

Una vez visitados los mayas en el sur de México y los aztecas en Ciudad de México ahora les tocaba a los fundadores de todo, los indígenas que estaban incluso antes que los dos mencionados anteriormente: los teotihuacanos.

Para ello conducimos dos horas hasta el lugar que el propio nombre indica y estas son nuestras recomendaciones para una buena experiencia:

  1. 14:30 llegada al restaurante “La Gruta” si no tenéis reserva, suelen tardar media hora en darte mesa. 
  2. 15:30h show en el restaurante de danzas prehispánicas y coloniales.
  3. 18:00h dirigirse hacia la entrada de los templos.
  4. 19:00h empieza el show nocturno (reservar con una semana de antelación mínimo)
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En este show podréis hacer un tour nocturno con audio guía que os sitúe en el contexto del lugar, un guía presencial os guiará también. Al final podréis ver una proyección increíble con música sobre el Templo del Sol que os explicará la historia con unos bellísimos audiovisuales. Consejos:

  • Llevad ropa de abrigo e incluso una mantita.
  • Id al baño antes, allí no tendréis mucho tiempo.
  • Reservad el tour nocturno e incluso el restaurante antes si podéis.

Día 8: Adiós México

Este día era el último así que repasamos en bicicleta nuestros lugares favoritos, fuimos al Zócalo a ver las ruinas aztecas y desde el rooftop tomamos unas bebidas refrescantes. Nos despedíamos del lugar con mucho apego, creo que me sorprendí a mi misma con el cauce de mis pensamientos y el amor que desarrollé por muchas cosas del lugar. Comimos por última vez en el delicioso Vegamo y fuimos a por las maletas, un Uber y directos al avión.

Esta vez me tocó en pasillo, a mi izquierda una señora anciana mexicana iba con su nieta en ventana. Íbamos con retraso y para la hora del despegue yo estaba viendo en mi móvil la película de Frida Kalho. Justo cuando empezábamos a coger altura y la silueta de la ciudad asomaba en un adiós yo escuchaba una de mis canciones favoritas “La Llorona”.  Y no sabéis lo que lloré, los lagrimones resbalaban por mis mejillas de gratitud, la señora a la que me he referido anteriormente me mira y se pregunta por qué lloro, pero no habla, simplemente me mira y me sonríe con ternura. Casi como si me entendiese, todo el mundo parecía hacerlo excepto yo. 

La guinda de la humanidad: cita con Uber

En uno de los trayectos hacía el aeropuerto nuestro conductor era un hombre muy delgado, con piel morena y suave con pelo cano y ojos antiguos. Se sentó en el asiento conductor y nos confirmó el lugar de destino, al cabo de unos segundos de silencio absoluto nos pregunto:

“¿Qué canal de radio desean escuchar?” -dijo el conductor-.

“El que a usted más le guste” -le contesté-.

“Uy yo solo escucho música romántica.” -dijo muy serio mirando al frente-.

“Eso sería perfecto.”

Y así es como tuvimos nuestra primera cita en coche con el dulce señor de las serenatas mexicanas, con amores imposibles, traiciones imperdonables y finales felices. Para mi fue uno de mis momentos más románticos con la vida.

Cuando nos recogieron del aeropuerto otra vez en Ciudad de México el conductor de Uber empezó a hacernos preguntas de cortesía sobre nuestra estancia en México: le explicamos lo que ya habíamos visitado. Él nos dio otra lista de lugares maravillosos que era necesario visitar y yo le miré pensando no me quedan más días para estar aquí, casi con desesperación.

Entonces dijo las palabras mágicas: “Habéis oído la leyenda de La Malinche” y para mi leyenda y mujer son un aliciente para tener toda mi atención. Entonces me contó la historia:

“Cuando Hernán Cortés llegó a estas nuevas tierras se enamoró de muchas cosas, entre ellas de una mujer. Su nombre era Malinche y hablaba varias lenguas indígenas, ayudó a los recién llegados a comunicarse con las tribus indígenas del país. Esto permitió que el encuentro entre los hispanos y los indígenas no fuese tan sangriento. Pero esta historia también va de amor: Malinche y Hernán se enamoraron y además se casaron, ella se quedó embarazada y todo parecía de color de rosa. Hasta que se enteró de que Hernán Cortés cortejaba a otras mujeres, dicen que entonces ella se volvió loca y que cuando concibió a su bebé lo tiró a un río. Pasados los años un gran sentimiento de culpa la inundó y una vez muerta ese sentimiento sigue manifestándose hoy en día. Dicen que cuando es de noche y las calles ya están abandonadas puede que escuches a una mujer gritando con desesperación: es La Malinche que grita por su desgraciada vida”.

El coche está a oscuras, la propia ciudad lo está. De fondo se escucha una lista de música que el conductor a puesto y que por el contexto de la situación le da dramatismo. Entonces el conductor nos mira directamente a los ojos a través del retrovisor y nos dice:

“Yo la he escuchado… y sus gritos te quitan el sueño” dice con voz profunda, Martin se estaba conteniendo la risa escéptica y yo estaba atrapada en la seriedad de la situación. Son esos pequeños momentos que la vida te regala, como si un mayor nos contase una historia de miedo y como buenos niños nos hubiésemos quedado pasmados. Toda una aventura viajar con Uber en Ciudad de México. 

Thank you guys for so much love

México: Yucatán, Quintana Roo y Campeche

Un viaje durante 10 días

México lindo, lindo su paisaje, lindas sus personas y lindo todo lo que su sol baña. Este viaje va a ser dividido en tres publicaciones, esta siendo la primera se va centrar en un viaje durante diez días en la Península de Yucatán.

Lo cierto es que antes de llegar con el avión a su aeropuerto mis prejuicios me decían que era un lugar puramente turístico. Viniendo de la isla de la cual provengo no me llamaba la atención una destinación con las mismas vibraciones. Pero México es lindo y lindamente te va a sorprender. 

Llegué desde las nubes y un mar verde fue lo primero que captó mi retina, mis pupilas se dilataron ante la selva más extensa que había visto desde hacía mucho tiempo. Mi corazón se estremeció de placer al ver que aún quedaban sitios tan salvajes y cuando bajé del avión y su sol bañó mi piel no pude más que sonreír hasta que me dolieron las comisuras.

¿Cuándo ir?

La verdad es que a gusto del consumidor: hay que tener en cuenta que aquí los meses de junio a septiembre hace mucho pero que mucho bochorno, es tiempo de mosquitos y de lluvias. Los meses de diciembre a febrero diría que son maravillosos, una temperatura perfecta aguarda en cada rincón de la península. También hay que tener en cuenta la época de huracanes de mayo a diciembre. 

¿Cuántos días?

En mi caso fueron 10 días, pero lo cierto es que me hubiesen encantado un par más. Creo que en esta situación depende mucho de tus intereses.

 Si lo que deseas es estar tumbado bajo el sol sin muchas complicaciones con una semana tus pilas estarán bien cargadas. Si lo que deseas es explorar la península necesitas mínimo 10 días para poder abarcar muchos lugares, no tendrás mucho tiempo de descanso pero será el suficiente para la aventura. Por otro lado, si quieres vivir todas las aventuras que aquí se pueden disfrutar creo que vas a necesitar más de 15 días, y ponle tres más de descanso en la playa.

Transporte:

Nosotros viajamos desde Ciudad de México con Vivaerobus -no es mi compañía favorita- pero si podéis viajar con Interjet mejor, os lo recomiendo.

Una vez aterrizamos alquilamos un coche con la empresa Avant Car, ellos nos vinieron a buscar al aeropuerto y nos llevaron hasta su compañía. Allí nos explicaron muy bien todo, el pago fue muy fácil (y es definitivo a diferencia de las otras compañías, donde no te muestran el precio final), nos dieron consejos de seguridad muy importantes y después recogieron el coche en el hotel. 

Al final del viaje nos movimos en autobús -pues los taxis son muy caros-, desgraciadamente google maps no te ayuda en este viaje, pues no tienen señalizadas ninguna de las rutas que estos hacen. Nosotros preguntamos a los lugareños, hoteles, y junto con nuestro instinto llegamos a buen puerto.

Mimos en el coche mientras recorremos

Hospedaje:

Durante el viaje yo quería experimentar diferentes tipos de hospedaje, de hecho visitamos varias arquitecturas que especificaré durante cada día. Pero México tiene mucho que ofrecer así que no te lo pierdas.

Seguridad:

En Yucatán nos sentimos seguros todo el rato, la policía era muy amable y no tuvimos ningún problema. Si es cierto que impresiona bastante ver los controles en las carreteras o cuando te preguntan cosas, pero no tuvimos ninguna mala experiencia. 

Cosas a tener en cuenta:

  • Tips y dinero en general: sobre el presupuesto que tengas para este viaje añade una cuarta parte más, pues siempre te van a ocurrir gastos extras como propinas -en todos lados presentes- o extras -muchos lugares añaden pagos extras cuando menos te lo esperas-.
  • Efectivo: son muchos los lugares donde no aceptan tarjetas (como la autopista), así que asegúrate de tener en efectivo lo que necesites, más vale que sobre que no que falte.
  • Gasolineras: mirad bien vuestro depósito de gasolina y tened localizadas las gasolineras cuando las vayáis a necesitar. 
  • Hospedaje: el equilibro es la clave, creo que lo ideal es mirar si los sitios a los que queréis ir tienen mucha demanda. Si veis que es así no dejéis el hospedaje para último momento (lo mismo con las experiencias). Pero si no es el caso aconsejo dejarse llevar por la corriente, muchos días me entristecí por dejar atrás un lugar en el que me hubiese gustado pasar más días. 

Día 1: Playa del Carmen

Después de alquilar nuestro coche decidimos que la playa era un buen lugar para empezar -lo cierto es que estábamos ansiosos por tocar las aguas caribeñas-. Para mala suerte nuestra en Playa Delfines había bandera roja y unas olas nada sumisas, de hecho metí un poco las piernas en la orilla y rápidamente me sentí arrastrada hacía el interior. 

Así que tomamos un rato el sol y nos fuimos a nuestro hotel en Playa del Carmen, era viernes y había mercadillo artesanal y local en el H. Ayuntamiento de Solidaridad Palacio – lo podéis encontrar viernes y sábado– Está al lado de nuestro hostal, fuimos allí nos maravillamos con los puestos de comida -vegana también- y puestos de joyas y objetos artesanales preciosos. Bailamos un poco de salsa a la luz de la luna y nos fuimos a dormir pronto listos para el día siguiente.

Hospedaje: Típica casa mexicana de paredes coloridas: Hotel Casa de las flores- https://casa-de-las-flores.hotelsplayadelcarmen.net/es/

Hotel Casa de las flores

Día 2: Xcaret

No te lo puedes perder, una de las mejores experiencias del viaje, no me cansaré en decirlo. Xcaret es un parque de atracciones, tienen varios en la zona con temáticas diferentes pero creo que este es el principal y por el que aconsejaría comenzar. 

Imitando a los pájaros que teníamos detrás.

Es un parque diferente a los que yo había estado hasta la fecha, dentro del recinto tiene diferentes rutas que te guían según la temática por diferentes partes del lugar. Los animales que allí viven han sido rescatados de la mano humana o se han criado directamente allí -la intención es reintroducirlos a todos en la naturaleza-, y mientras educan a los visitantes forman parte del escenario del lugar.

Mi consejo es el siguiente:

  1. Llega pronto y ve primero a completar las atracciones de agua, mi favorita es la ruta en snorkel por el rio natural. A lo largo de la mañana se llena mucho y puede que no te dé tiempo de hacerlo todo.
  2. Mira qué cursillos quieres hacer y organízate -ponte una alarma y no te olvides de llevar un mapa del lugar contigo para no perderte-.
  3. Mira qué espectáculos quieres ver y sigue el mismo procedimiento que el punto anterior.
  4. Divide las rutas a lo largo de la mañana y deja un espacio para la hora de comer.
  5. Comida: nosotros te recomendamos que cuando compres tu entrada también compres tu derecho a una comida. El que más opciones veganas tenía para nosotros fue el restaurante La Laguna.
  6. Por lo que más quieras no te pierdas el espectáculo maya del final, es la guinda del pastel perfecto. Llega pronto para coger asientos, diría que los mejores son los laterales quinta fila centro. Salí de allí con los pelos de punta de la emoción.

Esta experiencia no es la más barata pero sin duda es de las mejores, se la recomiendo a todo el mundo sin excepción, la vais a disfrutar muchísimo. 

https://www.xcaret.com/es/comprar-mi-entrada/

Show Maya

Día 3: Caleta Yal-ku, Cenotes y Tulum

Nos despertamos pronto, desayunamos algo rápido de lo que nos sobró el día anterior y fuimos a la caleta Yal-ku estuvimos buceando en aguas no tan claras como las del Mediterráneo pero sí que vimos muchos peces preciosos de colores increíbles.  Pasamos una mañana muy tranquila y agradable en las orillas de esta caleta, fuimos tan pronto que éramos los únicos. Pagamos una entrada (muy cara a nuestro parecer, de hecho se supone que nadie tiene derecho a cobrártela pero no nos pusimos a discutir con nadie).

Caleta Yal-ku
Primer cenote

Más tarde fuimos a los primeros cenotes de nuestra vida: Cenote dos Ojos, fuimos al pequeño primero y fue mi favorito. Primero le pedí a Martin que me grabase nadando, y como quería salir bonita no me puse las gafas así que no vi nada. Segundo me puse las gafas de buceo y me volví a meter al agua, cuando saqué la cabeza pegué un grito, no sabía que había allí abajo. Una cueva submarina muy oscura era lo que no había visto, me asusté muchísimo pero luego me quedé maravillada. Estuve como quince minutos sumergida de pie mirando como los buzos iban y venían por la cueva. 

Para la hora de comer llegamos a Tulum, yo me encontraba muy mal, mi cuerpo se liberó de tensiones y tuve los peores calambres menstruales de mi vida como mujer. Pero bueno, los pasé en parte en una cama balinesa en la playa de Tulum con música en directo. Comimos una ensalada y unas verduritas a la brasa, sazonadas, como no, en chile y limón. Dos horas más tardes mi dolor era excruciante, no sabía en qué posición ponerme, así que le pedí a Martin que fuésemos a lo primero que se pareciese a una farmacia -no soy nada de medicarme pero ese dolor era horrible-. Quince largos minutos después yo no descartaba que algo estuviese matándome por dentro, llegamos a una farmacia y nos vendieron Espadiva -en veinte minutos me quitó todos los dolores-. Lo que es más, me llevé de vuelta a España las pastillas porque me parecia una aberración abandonarlas.

Tubohostel

Horas más tarde y en una zona horaria diferente llegamos a Xpujil (Campeche), el pueblo de noche daba miedo, pero lo cierto es que nuestro hotel estaba bien amurallado y lo recomiendo totalmente. Cuando llegó el día ya todo nos pareció mucho más normal. La noche tiene estas cosas, de hecho yo siempre digo que tengo reservas cuando llego a algún lugar de noche, todo parece más misterioso u oculto. También puede ser que haya visto demasiadas películas o series y que Netflix esté expandiendo mi capacidad de paranoia. Después de una ducha rápida nos fuimos a dormir, la aventura del día siguiente era muy importante para Martin y necesitábamos fuerzas.

Hospedaje: hostal tipo americano muy barato pero seguro e higiénico. Hotel Xpujil.

Día 4: Los secretos de Xpujil

Calakmul desde el rooftop de un templo

Veinte minutos hasta la entrada y su primer pago, cuarenta y cinco minutos después selva adentro y otro pago más te deja en el parque de Calakmul. Y aquí señoras y señores podrán ver restos arqueológicos mayas. Vinimos a estos porque Chitzen Itza nos parecía muy lleno de turistas, y nos apetecía un poco de aventura. Así que nos fuimos hasta Calakmul, en el interior de la selva tropical, para experimentar la belleza más salvaje y antigua. Planeamos una caminata de cuatro horas (hay otras más cortas), pero creo que hicimos menos, vimos templos casi engullidos por la naturaleza, templos erguidos ante el mismo sol y ciudades sin caparazón – es decir podías ver la estructura como si fueses un/a explorador/a-.

Después de comer unos sándwich mirando a nuestro alrededor por si un puma aparecía, fuimos a una cueva escondidísima (te dan las instrucciones en el hotel) en la que podrás observar a las cuatro y media de la tarde como tres millones de murciélagos en siete diferentes especies salen de la misma a buscar comida. Un espectáculo de organización, algún murciélago despistado que cayo sobre mi cabeza, otro que chocó con los genitales de un señor… pero vamos que dos de tres millones no está nada mal. 

Nosotros siempre llevamos con nosotros nuestro GPS marca TomTom que nos ha salvado de alguna que otra situación que nuestro móvil no ha podido. Pero después de todo ese día de sensaciones increíbles Martin estaba muy cansado y aún nos quedaba conducir hasta Bacalar. Nos equivocamos poniendo la dirección del hotel en el GPS y acabamos metidos en una especie de “feixa” enorme donde se encontraban pueblecitos muy humildes. Como he dicho antes la noche no ayuda a verlo todo más bonito a veces, así que alucinamos un poco en como había aldeas de treinta habitantes y todos ellas tenían un techado para jugar a básquet. 

Once de la noche, llegamos por fin a Bacalar, una manada de perros salvajes nos recibieron y yo los habría adoptado a todos. Martin me cogió del brazo más de una vez diciendo “No ves que no…” y yo pensando: “¡Ay! Serian unos hermanos maravillosos para Lecker”. En fin, esté hostal era bastante único: dormíamos en tubos. Nos pareció una idea muy divertida, hasta que me tuve que poner el pijama y el suelo era como un tubo gigante, la logística era un poco complicada. Pero estaba tan cansada que me vestí de cualquier manera y me dormí en segundos.

Hospedaje: dormimos en cabinas independientes de baños compartidos, ambiente juvenil y dormíamos en tubos. Kulu Tubohostel Bacalar – https://kulu-tubohostel-bacalar.hotelmix.es

Día 5: Laguna de Bacalar

Cuando Martin y yo viajamos nos encanta verlo todo así que no paramos, en viajes tan largos hay que gestionar la energía muy bien o se acaban sufriendo malestares. Así que después de toda la energía gastada los días anteriores, en Bacalar nos lo íbamos a tomar en calma. 

Laguna de Bacalar

Bacalar es uno de los lugares en los que me hubiese gustado estar un día más, pasamos toda la mañana en la laguna -pagamos una entrada de 100 pesos p/p (5€)-, estuvimos un rato tomando el sol, yo escribiendo, Martin leyendo y cuando nos cansamos cogimos nuestras gafas de buceo y caminamos por el lateral corriente arriba. Las aguas más azules que he visto jamás, el fondo es blanco, hay unas piedras que actúan como la posidonia del Mediterráneo y deja el agua limpia. Después de andar quince minutos simplemente nos pusimos las gafas y nos enganchamos como un tren -Martin se agarró de mis tobillos y yo me dejé llevar por la fuerte corriente-, acabamos donde todos estaban tomando el sol. Fue maravilloso ver el sencillo fondo y relajarse dejándose llevar por la corriente. Al final nos tumbábamos en unas hamacas en medio del agua y nos relajamos allí una rato hasta que yo empecé a hacer el tonto colgándome como un mono de la hamaca y decidí que el sol ya me había dado suficiente en la cabeza.

Mango y Chile

Tenía un hambre voraz, me apetecía mucho fruta y comer algo vegano rico. Así que fuimos al restaurante Mango y Chile y allí bebimos batidos de frutas maravillosas y compartimos una hamburguesa y tacos. 

Una cosa que nos caracteriza a Martin y a mi a la hora de salir a comer es que siempre compartimos platos. El se pide uno y yo otro, nos comemos la mitad del nuestro y luego cambiamos, así probamos más platos diferentes y tenemos excusa para discutir quien escoge mejor -obviamente yo-.

Por la noche llegamos a Mérida y nos fuimos a dormir muy a gusto.

Hospedaje: hotel de estilo colonial influencia de cuando los españoles llegaron a la zona. El Gran Hotel – http://granhoteldemerida.com/mx/

Día 6: Mérida

Nos despertamos y paseamos por las calles aún dormidas de Mérida, desayunamos en un pequeño local muy bonito, antes vegano ahora ya no, pero nos adaptaron y crearon algún plato para que pudiésemos comer -linda gente mexicana-.

A eso de las diez nos apuntamos a un bus tour llamado “Carnavalito La Gua Gua” (6€ si compráis los tickets en taquilla ya que por internet te cobrarán el doble) -no solemos hacerlo pero el colorido de este era tan autentico que prometía ser diferente-, nos dimos cuenta que nada era muy antiguo allí si lo comparamos una ciudad media europea, pero nos pareció muy interesante como explicaban las cosas.

A la hora de comer fuimos a Apapacho un restaurante vegano que además es un museo de murales, tiene una librería feminista y una tienda pequeña de productos naturales. Probamos el mole – una salsa a base de cacao-, que no nos gustó mucho, tendremos que probar más, pero la demás comida estaba exquisita. 

Por la noche paseamos un poco más y nos fuimos a dormir, el día siguiente nos esperaba otro pueblo.

Si hubiese tenido más presupuesto les hubiese comprado algo. Todo a mano y verdaderas piezas de arte.

Día 7: el descanso de la guerrera

Cenote Samula

¿Sabes cuando encuentras una cafetería que te encanta, te hace sentir cómoda y la comida está buena y al que vuelves muchas veces? Pues eso nos pasó en Elela Vegan Organic mientras estábamos en Valladolid. Por la mañana vistamos el cenote Samula y nos bañamos un rato allí.

Después fuimos al hotel que fue más una experiencia que un simple hospedaje, el Hotel Zentik es un pequeño secreto: es rústico a la vez que costero. Pero aún más que eso digamos que tiene hasta una leyenda por la que podéis preguntar en recepción. También hamacas por todos lados, habitaciones preciosas y perfectas para un retiro y hasta zona nudista. Pero mi parte favorita esta abajo, en la cueva, una gruta artificial pero maravillosa de agua caliente

No os voy a contar la leyenda porque hay que vivirla pero solo os diré que por la madrugada me levante, busqué la magia del lugar y más tarde me metí sola en la cueva. No había nadie, fueron cuarenta y cinco minutos de meditación profunda, donde mucha información de futuros proyectos aún secretos se desvelaron.

Delicioso desayuno, maravilloso servicio y sensaciones de relax nos hicieron sentir muy a gusto. No hace falta decir que dedicamos todo el día allí, entre el relax y los pequeños impulsos de saltar al agua de la cueva o de la piscina.

Hospedaje: Hotel Zentik – https://www.hotelzentik.com

Día 8: Valladolid

Este fue el día en que realmente visitamos el lugar, paseamos por sus calles y poco más. Lo cierto es que con medio día tenéis suficiente según mi punto de vista. Si es de noche mucho mejor, porque hacen una bonita proyección en la fachada del Convento de San Bernadino de Siena y hay una calle perpendicular a este que de noche se llena de vida, tiendas bonitas muy auténticas donde comprar suvenires y restaurantes donde cenar y bailar con música en directo.

Convento de San Bernadino de Siena

Día 9: Holbox 1.0

Pronto por la mañana Martin quería ir al cenote Zaci a bañarse un rato, está en medio de la ciudad y solo costaba dos euros. Después y en nuestro coche de alquiler subimos hacía Holbox, dejamos de respirar durante media hora, pues nuestra situación era: depósito en reserva y la gasolinera a treinta minutos. No sabéis la angustia que pasamos pero fue ver llegar el cartel luminoso de gasolinera y una bocanada de aire salió de nuestros pulmones. Nosotros que ya estábamos gestionando la logística de “Bueno pues tu te quedas en el coche con las maletas y yo voy corriendo hasta la gasolinera” Obviamente la de correr no era yo. 

Calles de Holbox

Después de llenar el depósito llegamos hasta Chiquilá, allí se aparca el coche en un parquin vigilado y caminamos diez minutos hasta el ferry que nos costó 200 pesos por persona por trayecto (10 euros). Treinta minutos después llegamos a la isla y vi el cielo, casi literalmente: porque la sensación es justo esa que estás buscando cuando quieres ir a una isla con gente pero, la justita para que no pierdas el punto paradisiaco. 

Comimos en un restaurante que no os voy a recomendar y después de hacer el check-in en el hotel fuimos directos a la playa. Paseamos un trozo, hablando reconectando mucho -echaba de menos hablar con Martin sobre tonterías que nos importan y planes de futuro que nos ilusionan a los dos-. Al final veíamos la puesta de sol desde un chiringuito con música en directo “Rock británico” muy Martin style y allí pedí un “Margarita para la señorita”. La puesta de sol estaba en su color perfecto, unas tonalidades doradas que iluminaban hasta la arena, así que como el buen rollo estaba en el aire me levanté y saqué a bailar a Martin -nadie más bailaba pero nada más importaba-. 

Por la noche después de cenar unos noodles de verdura paseamos por el pequeño pueblo, bailamos en un bar al aire libre y llamamos a un taxi que son como carritos de golf. Le pedimos que nos llevase hasta Punta Cocos para ver la bioluminiscencia. Nos quedamos con el número de teléfono del taxista para que nos viniera a recoger -teníamos número de teléfono mexicano-, ya que éramos los únicos en la playa y no había tráfico ni nada. Cuando llegamos a la orilla no vimos nada especial pero un regalo de la naturaleza que no sabría explicar científicamente nos esperaba -os lo resumo en que cuando hay olas y esta muy oscuro allí se puede ver luces en el agua-. Nosotros llegamos al final de la temporada de este acontecimiento así que en principio no vimos nada porque no había olas. Pero Martin se desnudo salto al agua y se puso a saltar como un niño pequeño, del agua que chocaba con su piel pequeñas chispas de luz resucitaban y yo miraba el espectáculo desde la orilla. Después el taxista nos vino a buscar y volvimos al hostal a soñar con el día siguiente.

Playa Holbox

Día 10: Holbox 2.0

Nos despertamos y fuimos a Clandestino Café una maravillosa cafetería a beber un riquísimo latte de avena y comer unas deliciosas tostadas de aguacate. Escribí durante un rato ya que la inspiración me atacó mucho durante este viaje. Más tarde fuimos desde nuestro hostal hasta Punta Mosquitos andando, mi parte favorita fue andar en el agua que te llegaba hasta las rodillas. Os recomiendo ir pronto para ese efecto sin turistas, Martin y yo estuvimos hablando largo y tendido sobre uno de los proyectos que me tiene muy ilusionada y la recompensa fue llegar al paraíso. Nos tumbamos muy a gusto en la arena casi blanca, remojados en el agua turquesa y medio secos por el cálido sol y así estuvimos un rato hasta la hora de comer donde fuimos a El Encuentro.

Punta Mosquitos

Un par de horas más tarde estábamos en el ferry de vuelta a nuestro coche, tristes por dejar Holbox y el paraíso que suponía. Pero estábamos deseosos de continuar el viaje, un par de horas después estábamos en Cancún en un muy bonito localizado cerca de la estación de autobuses principal de la ciudad que nos daba libertad…  nos duchamos y nos fuimos a dormir. Al día siguiente nos esperaba una gran aventura.

El Encuentro

Día 10: Submarinismo en Cancún (MUSA) y el seísmo.

La emoción hizo de despertador. A las ocho estábamos en pie y a punto de desayunar, fuimos hasta el punto de encuentro acordado y vinieron a recoger el coche -nos despedimos hasta con pena de nuestro fiel carro-, y entramos en las instalaciones preparados para rellenar papeles.

Nosotros ya habíamos buceado en Ibiza antes (bautizo), porque así ya teníamos la confianza de hacerlo con un poco más de soltura ahí. Y la verdad es que se notó la diferencia, porque nos movimos como peces bajo el agua, un buen instructor nos dio muchas recomendaciones buenas y juró por su honor que no nos iba a abandonar en ningún momento.

Di lo que se llama el paso de gigante y el agua inundó todos mis sentidos, de repente me sentí muy liviana y seguí la cuerda hacía abajo haciendo compresiones en mis oídos. Bajamos diez metros y yo jugando a ser una sirena de H20. De repente el agua  se sentía hogar y las estatuas empezaron a aparecer a nuestra vista, no puedo explicar el respeto que me vino en el alma cuando las vi allí entre corales nuevos y caras fantasmales. Toda estatua con una historia y como si fuesen los restos del la misma Atlántida. Los cuarenta y cinco minutos más rápidos de mi vida, de repente ya volvía a estar en la lancha. 

Segunda inmersión, el arrecife chico, pero de pequeño nada, rocas con miles de especies animales y corales que no había visto jamás. Bancos de peces a los que me sentí atraída a nadar con ellos. El monitor me paró, gracioso que yo ya me sentía tan en casa. De repente un ruido como si una gran lancha pasase por encima de nosotros llamó nuestra atención, miré hacía arriba “nada”. Dos segundos después un banco de peces pasó “volando” por nuestro lado, digo eso porque en un segundo los vi y dieron dos aletazos y ya no los vi. El monitor, Martin y yo nos giramos asustados pensando que venía un megalodón. Pero otra vez nada.

Después de otros cuarenta y cinco minutos ya estábamos en la lancha otra vez y la primera pregunta que nos hacen es :

“¿Lo habéis sentido?” 

“¿El qué?”

“El seísmo, viene desde Cuba y ha atravesado Isla Mujeres hasta también nosotros”

Pues imaginaos la cara nuestra: incredulidad, nosotros tan tranquilos y ahí un seísmo. 

Una vez en tierra el hambre nos atacó, ya sin coche usamos el autobús hasta llegar al restaurante Veggie 2 Go donde comimos. Al llegar al hotel nos duchamos a duras penas y nos tumbamos en la enorme cama, vimos películas lo que quedó de tarde y nos fuimos a dormir.

Vegan Hot Dog

Día 11: Gracias Yucatán, Quintana Roo y Campeche

Por la mañana nos desperezamos, subimos a la piscina pasamos allí un rato y nos fuimos a la estación de autobús con dirección al aeropuerto. Lo que más pena me dio fue despedirme de la jungla y de su naturaleza más salvaje. Como ya he dicho miles de veces las despedidas no se me dan bien, pero los recuerdos se graban en mi mente para siempre. 

La guinda de la humanidad

Hay tres cosas que me pasaron en este viaje que quiero mencionar con mucho amor. 

El primero fue en Caleta Yal-ku. Mientras Martin y yo intentábamos ver que nos ocultaban las profundidades marítimas vino un grupo de turistas con guía. Él, al vernos intentando mantener el equilibrio en una roca mientras limpiábamos las gafas de buceo -quien dice limpiar dice escupir saliva en ellas para que no se empañen-, se ofreció a ayudarnos a limpiar las gafas. Yo ya tenía miedo que fuera a escupirme en las gafas pero arrancó unas hojas del manglar que teníamos al lado, se las metió en la boca y empezó a masticar. Entonces puso una cara de asco y repulsión y se puso a despotricar como un marinero del mal gusto que tenían las hojas. Luego restregó el jugo en nuestras gafas y nos las devolvió. No hace falta decir que no se nos volvieron a empañar. 

Lo que quería destacar es que no éramos de su grupo, el no tenía por qué pasar un mal rato masticando aquello y tampoco nos pidió propina. Lo hizo porque quiso y lo hizo desde el buen rollismo y la simpatía. ¡Qué lindo es México y qué bonitas son sus gentes!

La segunda historia fue en Bacalar. Por la mañana fuimos a desayunar, nos prepararon un desayuno vegano improvisado muy rico y nos sentamos en una de las mesas bajo el sol. Una señora en la mesa de al lado lleva chaqueta y yo voy en tirantes, la miro me mira y le sonrió. Tres segundos más tarde empezamos una conversación sobre el tiempo y lo diferentes que somos a la hora de tolerar las temperaturas. Para mí era verano para ella era invierno. Cuando supo que era española me pidió consejo porque venía a Europa y no sabía por dónde pasar desde Portugal a Bruselas, yo he hecho la mitad de ese viaje así que entablamos una conversación sobre ello a la que se unió el dueño del hostal. 

Momentos bonitos entre lugareños que me hicieron feliz y me aportaron mariposas en el estómago.

La última historia que os quería contar fue en Cancún. Martin y yo estábamos comiendo en un restaurante vegano muy escondido y apareció una mujer y su marido cantando. Pedían propina por ello, nosotros ya de bajo presupuesto les dimos algo. Yo estaba un poco incomoda porque éramos los únicos en el restaurante y no les íbamos a dar mucho, intentaba centrarme con la comida pero de repente ella cantó. Tenía una voz preciosa, y me dio tristeza no reconocérsela, cuando acabó la mire, sonreí y aplaudí. 

Entonces me di cuenta que ella estaba nerviosa y que estaba pasando un mal rato, supongo que se sintió comprendida por mi reacción y se lanzó a mi en un largo abrazo y me dio las gracias. No sé que reflexión hacer de esto pero supongo que tiene algo que ver con el apoyo humano, femenino y simplemente con el amor.

Gracias.
Por el calor, por la vida salvaje y por ser simplemente así.

Oda a México

Tengo una libreta preciosa verde llena de garabatos y una lista en bruto de cosas que os quiero hablar. Pero no puedo. Estoy aquí sentada en una hamaca en el hostal más tierno de la historia, comparto jardín con otros huéspedes y estamos todos en un harmonioso silencio acompañado. Un señor mayor cojea con su pizza y me pregunto si se sentirá solo, la chica que esta a mi lado está tan cómoda que se está quedando dormida y hay dos chicos sentados en la mesa llena de flores que no paran de crear algo en una libreta. Uno de ellos le escribe a su abuela que acaba de fallecer lejos, yo le he dicho que es especial que esté en este país donde la muerte es algo tan bonito. Delante de mi hay un pozo de los deseos y yo ya sé cual pediré: volver. 

De alguna manera fui criada en base a los sentimientos, o estos me salvaron de un mundo a veces con demasiadas sombras. Pasé mucho tiempo escribiendo cuando era pequeña y luego llegó la adolescencia y me bloqueé. Dejé de escribir, la fuente de sabiduría interior que siempre me había acompañado parecía seca y mi creatividad no era más que una hierba mustia en el suelo de la fuente. Esta igual es una manera muy poética de decir que simplemente estaba aprendiendo lo que la sociedad quería de mí y yo me estaba esforzando mucho en pertenecer, a todos, excepto a mi misma.

Llegaron momentos más duros -como a todos nos pasa- en los que mi modo de supervivencia activó un instinto muy primitivo “la huida”. Viajar se convirtió en mi manera de alejarme de lo que me dolía, me sentía muy conectada a la naturaleza, las personas y el aura de lugares lejanos. Un rasgo muy característico en mí que igual no digo en voz alta -hasta ahora claro está-, es que siempre he sido por naturaleza antropóloga. A veces me quedo embobada mirando a alguien, observando como se mueve, como reacciona, y como interactúa con su entorno. Esto me ha servido mucho para “calar” a las personas, para sentirme atraída a ellas o aprender a ser mejor persona aunque, como todos también, me he llevado sorpresas no tan buenas. Pero a día de hoy viajar es mucho más: son las ventanas que el mundo me abre y que su imagen refleja quién soy. ¿Irónico verdad?

Antes de México

Así que os pido perdón a los que esperabais otro tipo de artículo, pero necesitaba poner en palabras esto antes de que el tiempo me lo arrebate de la mente. Lo que me ha pasado en México era muy poco esperado, fui poco emocionalmente preparada. Este viaje me pilló como oasis en el desierto, en un momento muy visceral de mi vida -toda mi vida es muy a flor de piel-, pero lo cierto es que necesitaba aire.

Yo no organicé el viaje por extraño que parezca -pues casi siempre creo rutas y me meto mucho en el tema- pero como ya he reiterado estaba en un momento muy poco centrada. Así que me subí al avión a ciegas pero con confianza plena en Martin que planifica tan bien o mejor que yo. 

¿En mi mente un borrón de las experiencias que mis allegados me habían explicado pasaba por mi mente como una nube que a veces tapa el sol? A veces me acordaba, a veces no, ideas preconcebidas lo llaman. También venía asustada con las experiencias negativas que algunas personas habían vivido, eso en parte me condicionó. Pero a día de hoy y tres semanas después aún no me ha pasado nada y -por favor toquemos todos madera- esperemos que siga así.

La mirada méxica

Durante México

Carrie Bradshaw vivió un “mexicoma” cuando vino a parar aquí y, aunque en su película lo vivió de una manera, yo -aunque pueda apodar igual el sentimiento- la sentí muy distinta. México me mató de amor. 

Son sus palabras dulces, sus maneras amables y su humildad las que me demostraron que nunca podría ser tan bondadosa como ellos y ellas -y ya sé que en todas las ensaladas hay garbanzos podridos-, pero no estoy hablando negativamente. Hay cosas que me rompieron el corazón aquí de pena pero me di cuenta que hay tanto que no entiendo que no soy quién para juzgar.

En Ciudad de México hemos vivido con nuestros amigos alemanes y desde que conocí a los amigos de mis amigos -el primer día- mi perspectiva cambió mucho. Estaba en un rooftop manteniendo una profunda conversación sobre la ética humana cuando hice la pregunta que me moría de ganas de hacer ¿Qué pasa en México para que no prosperéis como la sociedad espera? Cuando empecé a escuchar todas las razones me di cuenta que no sabía nada, que la historia de mis libros no está bien contada -o al menos no está completa-, que las noticias me manipulan muy gravemente y que desconozco todo para venir incluso a este blog y contar nada. 

Fue la humildad con la que me contaban anécdotas o se emocionaban por saber que era española, me preguntaban sobre fútbol -imaginaos mi cara- pues yo sé bien poco del tema. Humildad de verdad, de la que viene de la bondad y la pobreza o de tener solo lo suficiente para vivir, que contrasta con los grandes magnates de México. Un país de contrastes.

La humildad del señor que llevaba la barca

La simpatía de la compañía que nos alquilaba el coche y su preocupación por que nos sintiésemos seguros “Cualquier problema ustedes me llaman si no se sienten seguros”. Su piel morena contrastaba con su sonrisa blanca y esos mofletes que enmarcaban su dulce cara. También el señor que nos ayudó a pagar el parquímetro y nos pidió perdón por no atendernos antes, como si lo hubiese podido evitar.

A la recepcionista que vio el brillo en mis ojos cuando me contaba mitología sobre el lugar y me contó una leyenda secreta entre los trabajadores para saciar mi sed de aventura. No hace falta decir que me levante por la noche como una niña pequeña a explorar a ver si veía algo de esa magia.

Mi monitor de buceo que me cogió de la mano cuando me arranqué las gafas y no podía vaciarlas de agua. Me sujetó con fuerza enraizándome a la situación cuando yo estaba flotando entre el agobio. Además de nuestros amigos que nos dieron todas las facilidades y desayunaron -preparando bonita la mesa cada mañana entre legañas-, comieron y cenaron vegano con nosotros todos los días.

A todas las mayas que me sonrieron con la más brutal de las sinceridades, a ellas desde la feminidad más ancestral, desde su pequeña altura, sus trenzas de colores y su pieles de chocolate “Gracias”. A nuestro guía que empezó con la frase “Yo hoy voy a ser vuestro amigo”, ¡Ay si muchos hombres hubiesen empezado así las reuniones, muchas guerras nos hubiésemos ahorrado!

La sonrisa más bonita la tiene ella

Tampoco me puedo olvidar al señor mayor de la librería perdida, hizo muchas bromas, me contó muchas historias ancestrales y me sacó treinta libros que me podían gustar. Una piel anciana muy apuesta que me baño en toda su sabiduría, al final me dio el libro de las diosas mexicanas. Y tengo un proyecto precioso para ellas. Había una diosa tocando en un tejado cuando vimos el atardecer, acompañados de sus acordes dedicados para sus abuelos fallecidos. 

Me olvido de muchas cosas que puede que con el tiempo recuerde, pero esas me las quedaré para mí. Porque ahora sois vosotros a quienes os toca vivir la calidez mexicana, a vuestra manera. 

Martin dijo una frase que me quedó muy grabada “Creo que los méxicas antes que llegásemos los españoles vivían bastante en paz. Y de esa manera pudieron desarrollar mucho más el arte y menos la guerra”. El arte para mi es algo tan importante: la expresión del humano y ya no tenemos tiempo, porque estamos en constante batalla… 

La artista maya

Después de México

Siempre hago un apartado llamado “La guinda de la humanidad”, para mi es una parte muy importante de cada publicación. Mi intención es mostraros la belleza de la humanidad, la bondad que reside en nuestro colectivo y la facilidad con la que viajar te la aporta.

Voy a escribir pronto -en cuanto revele los cuatro carretes de fotos de mi cámara analógica, seleccione las mil y pico fotos de la cámara digital y edite los miles de videos de la cámara acuática-, mi diario de viaje por todo México, una posible guía para todos vosotros. Lo haré en tres partes: Ciudad de México, Yucatán y San Cristobal de las Casas. Y en cada una de estas escribiré “La guinda de la humanidad” que me haya pasado allí, pero como este viaje ha sido tan visceral aquí voy a poner lo demás.

Jamás me habían aguantado tanto la mirada y lo habrían coronado con una sonrisa amigable, en la calle en los museos, en el baño, en el restaurante… Siempre he dicho que ya no nos sonreímos, nos hemos vuelto desconfiados y soy la primera que acaba desviando la mirada cuando me siento incómoda. Pero existen valientes que aún te miran haciéndote saber que existes.

Me han enseñado lo que es una anarquía de perros, a veces una realidad triste, a veces una situación salvaje y preciosa. También he podido apreciar la sencillez con la que pueden llevar la vida, con poquito de lo que tienen. Pero he pillado unas miradas de amor entre familiares que derretirían el corazón de muchos. 

Nunca entendí cada vez que ponía mi mano en el pecho hasta que aquí me di cuenta que me aguantaba el corazón por todo el amor que sentía. No es que el amor me pesase sino que me sobrepasaba en todos los sentidos.

Laia Wandelrust

No sé qué pasará cuando vuelva a España, no puedo adivinar cómo mo me sentiré, mi presunta teoría es que se me caerán lágrimas, me sentiré un poco triste y querré volver pronto. Me dijeron: “Los méxicas son de piel de maíz y sangre de cacao” ¿Qué bonito verdad? Yo a México me lo llevo en la piel.

¿Por qué soy vegana?

¿Qué es el veganismo?

Actitud consistente en rechazar alimentos o artículos de consumo de origen animal.

Rae

Mi historia

No soy distinta a casi nadie en este aspecto. Me críe en una familia española -que ama la comida tradicional española-, además mi padre abrió un restaurante en su momento y son muchas las horas que pasé aprendiendo y cocinando con él. Para mí la comida tiene una relación emocional con mi forma de vivir, en España comer con la familia es un momento de unión que crea recuerdos preciosos en la mente del niño y que perdurarán en la del adulto. Pero algo pasó y a raíz de todo lo que os voy a explicar ahora se despertó en mí lo que creo que es el adjetivo que mejor define a mi generación, la consciencia.

La belleza de nuestras raíces más antiguas

Cuando me fui a vivir sola a Barcelona durante mi época de estudiante un nuevo mundo se abrió ante mí, el de la supervivencia. Intentaba gastar la menor cantidad de dinero en todo, incluida la comida. Pasé mucho tiempo intentando crear mis hábitos de alimentación, además pasé por una etapa muy dura emocionalmente. Y como a muchas personas les pasará, la comida es una de las cosas a las que se recurren para sentirse bien. Este cóctel de situaciones provocó que engordase y dejase de sentirme saludable. Lo cierto es que yo misma me hice eso, pero estaba aprendiendo, como ya he dicho, a sobrevivir a esta nueva vivida. 

Después la vida me reunió con unas amigas que me llevaron a comer al restaurante Flax&Kale en la ciudad Condal. Allí mismo, y sin la voz patrocinada de mi familia recordándome lo importante que es la verdura, descubrí que era el flexitarianismo, pues era la filosofía del restaurante. 

El flexitarianismo consiste en ser un vegetariano flexible, que sigue una dieta rica en vegetales pero en ocasiones sigue consumiendo carne

La Vanguardia
Flax & Kale

Y así empezó mi nueva relación con la comida, como mujer del siglo XXI somos muchas las que sabemos lo duro que es crecer y creerse los estándares de la sociedad que te dicen cómo ser, incluso estamos hartas de saber esto y que esta imposición siga en nuestra cabeza. Pero os lo tenía que decir, yo también entiendo lo que esta sociedad le ha hecho al hombre y a la mujer en estándares de belleza.

La deliciosa comida del Flax&Kale

Así que desde ese día cuando cortaba el pollo sentía un asco que antes estaba camuflado, y dejé de comer carne. El pescado me miraba con sus ojos vidriosos y ya no quería tocarlo, me daba pena. Este proceso duró unos dos años, recuerdo que todo el mundo a mi alrededor se reía de mi término “flexitariana” cuando trataba de explicar por qué no comía ciertas cosas. Y en parte lo entendía, poner etiquetas es algo tan típico del humano, incluso dañino, pero a la vez hay que reconocer que todos necesitamos pertenecer a algo. En mi caso, yo estaba empezando una nueva relación con la comida.

Luego llegó mi Erasmus a Países Bajos, viví allí durante seis meses en lo que yo llamo mi época de empoderamiento. Vivía sola con dos compañeros neerlandeses, pero todo era nuevo, no había nadie de mi ámbito normal y eso significo un gran empoderamiento de mi misma como mujer y como superviviente extranjera. Llegué ahí ya con la determinación de ser vegetariana pues había visto ya demasiados videos en redes sociales sobre animales maltratados y me enganché al Gouda como quien lo hace del azúcar, incondicionalmente. He de comentar que desde los tres años de edad yo no consumo lácteos, los aborrecí y aunque mi familia intentaban que los tomase jamás sucumbí. A día de hoy soy muy feliz de ello y he demostrado tener una densidad ósea maravillosa.

Cuando volví a Barcelona de mi Erasmus volví como vegetariana o como llamarían muchos (Ovolacteovegetariana). Pero esto duró poco, me esperaba una transformación importante que cambiaría muchos aspectos de mi vida. Una tarde que estaba tumbada en la cama después de la universidad me aburría y de repente vi un video que me llamó mucho la atención El mejor discurso de Gary Yourofsky”. Así que convencí a Martin – que tenía el mismo tipo de dieta que yo- de verlo juntos, después de muchas explicaciones muy elocuentes y duras, recuerdo el glorioso momento que dijo “y esta parte va para los que no conciben una vida sin queso” parece que miraba a la cámara y me miraba directamente a mí.

El vídeo que me hizo vegana.

Cuando el video acabó Martin y yo nos miramos y él dijo “Bueno parece ser que ahora vamos a ser veganos”. Después nos vestimos inmediatamente y nos fuimos a comprar, la primera compra vegana de nuestra vida que duró la friolera de dos horas. Aprendimos que hay una cantidad ridículamente grande de productos que llevan leche o proteína de leche que podrían no llevarla. 

Esa noche antes de irnos a dormir vimos el documental de Netflix Cowspiracy, ya que ahora queríamos saber más y queríamos estar bien informados. Este film explica los efectos que tiene no ser vegano para el medio ambiente, os suena seguro los desastres naturales que estamos viviendo y lo terrible de cómo nuestro hábitat se esta destrozando.

Trailer Cowspiracy

Aquí os dejo el link del documental completo en Youtube para los que no tengáis Netflix. Esta en español. https://www.youtube.com/watch?v=WWP2qW6oMGo

A la mañana siguiente nos fuimos a Madrid a ver a unos amigos, aparecimos con la frase “ahora somos veganos” y juntos nos fuimos al supermercado a mirar etiquetas. Os prometo que con el tiempo -un mes más o menos- ya no necesitas pasar mucho tiempo en el supermercado. Ya sabes que productos quieres y puedes consumir. Además vivimos en un momento de la historia que encontrar opciones veganas no es imposible incluso me atrevería a decir asequible. 

Durante ese fin de semana vimos otros documentales y con el tiempo nos fuimos informando, siguiendo a veganos en redes sociales, leyendo libros del tema, artículos y otra vez reestructurando nuestra relación con la comida. 

La siguiente fase que descubrimos fue el documental What the health que explica por qué ser vegano es una opción mucho mejor para el cuerpo que la dieta omnívora. En este punto voy a contestar a dos preguntas básicas que a veces me hacen. 

Trailer What the Health

Aquí os dejo el documental completo para los que no tengáis Netflix. Está en español. https://www.youtube.com/watch?v=4FV3ieIwsrM

¿Si estuvieses en una isla desierta y te estuvieses muriendo de hambre y hubiese un pollo contigo qué harías? Pues por muy feo que me parezca esta pregunta creo que aunque intentaría por todos los medios sobrevivir de otra manera, si no me quedase otro remedio obviamente intentaría sobrevivir yo. Creo que no hace falta más explicación. 

La segunda es ¿Y las tribus que están aisladas y siempre han comido carne? Bien, esta pregunta es complicada porque desconozco la situación real de cada tribu. Creo que yo no soy quien para juzgar dicha situación, pero puedo hacer esta reflexión. Si tengo un supermercado, un huerto o naturaleza comestible a mi mano, yo creo que intentaré sobrevivir a base de plantas. No porque me creo mejor que nadie, simplemente porque quiero evitar maltratar animales, crear terror en sus vidas y finalmente matarlos.

Finalmente, y en relación a este último punto, decidí ver documentales de cómo afectaban mis apetencias animales a estos mismos, lo hice con dos documentales Earthlings y Dominion, recomiendo este último porque es más nuevo y está muy bien explicado. El primero me resulto terriblemente duro.

Trailer Dominion

Aquí os dejo el documental entero en inglés pero subtitulado en español. https://www.youtube.com/watch?v=SdNRhpg8L_E&has_verified=1

Hay muchos otros documentales que os invito a investigar pero para mi estos son los mejores explicados y con una calidad de imagen y gráficos muy buena.

Desde entonces me identifique como vegana, pasé muchas semanas enfadada con la humanidad, con todo lo que había sido impuesto en mi crecimiento como humana -lo que yo consideraba normal-, y también la sensación de necesidad que crecí constante en mi interior ¿Cómo podía compensar todo lo que había provocado a lo largo de los años? ¿Cómo podía salvar a más animales? Hablando con las personas.

Al principio el enfado habla por ti, no es que los demás te parezcan malas personas, pero quieres transmitir esa sensación de necesidad de salvar el mundo y dejar de asesinar animales. Dicen que hay tres estadios cuando les dices a tus allegados que te has pasado al veganismo:

  1. Burla. Las bromas siempre van a estar ahí, pero al principio nadie te toma en serio, o se lo imaginan como una dieta de moda que vas a abandonar. La humildad y el tiempo hablarán por ti. 
  2. Enfado. Se sentirán juzgados, asegúrate de que no lo estás haciendo, porque son pocos los que han nacido veganos, la mayoría también hemos formado parte de esta alimentación omnívora. Y si realmente sabes que no los estás juzgando simplemente no te lo tomes personal, a veces reflejamos en los demás lo que nosotros creemos que está mal en nosotros mismos.
  3. Aceptación. Ya se han dado cuenta de que no vas a cambiar -al menos a corto plazo- ven que estás sobreviviendo y que eres feliz. Les muestras cosas interesantes y aprendéis juntos, se motivarán a cocinar contigo o a sorprenderte con pequeños pasos conscientes en su vida. Esta es la parte bonita, disfrutadla.

Es difícil cambiar mentalidades, de hecho yo estoy segura que una persona no se va a hacer vegana por imposición. El veganismo es un camino al que cada uno tiene que llegar, como el amor propio. No es una ley que haya que seguir, es un camino que a día de hoy puedes elegir. Puedes decidir alimentarte a base de plantas y no tener deficiencias, puedes elegir no herir animales y mejorar y dar esperanza a la Tierra.

Llegué a un punto en que el activismo asomó por mi puerta, amigos veganos que querían que participase en manifestaciones, cubos de la verdad, etc. No he descartado este tipo de activismo pero mi modo de vida no ha permitido participar en ellos. Me frustré mucho por no reivindicarme y salvar el mundo, pero un día me di cuenta de que lo que compartí sobre este modo de vida en redes sociales llegaba a la gente. Me preguntaban cosas y eso también era una manera de activismo. Con esto quiero decir que te tomes tu tiempo para encontrar el activista que llevas dentro y lo hagas a tu manera, el simple hecho de hacerte vegano ya te hace activista.

Y aquí estoy explicando mi vida en prosa, esta es la historia que he contado millones de veces a voz y hoy la escribo para quien quiera empatizar, sentirse comprendido o empoderada para ser el/la vegano/a que desees. Con el tiempo me he dado cuenta que el veganismo es solo una etiqueta, pero que resuena con una voz muy fuerte, por eso me distingo como una, para reivindicar. Pero en realidad me considero más una persona consciente que vegana, puesto que cada día evoluciono y me preocupo por más temas trascendentales como el residuo cero, el feminismo, igualdad de derechos, etc. 

Tres años después y análisis hechos con maravillosos resultados puedo decir que el veganismo hasta le fecha de hoy -voy a ser muy políticamante correcta- ha sido una buena elección en mi vida. Te invito a documentarte, ir al nutricionista si así lo crees y experimientar con una vida saludable. Pero hoy te explico como un cuento la historia del día que empecé a hacer del mundo un lugar mejor, y colorín colorado este cuento aún no se ha acabado.

Y finalmente si decides probar el veganismo solo quiero decirte. Gracias.

con amor laia
Foto: Araceli Navarro

Aquí os dejo un pequeño esquema que hice hace tiempo, igual os ayuda con este caos de nombres. Pero recordad lo importante no son las etiquetas, son los actos.

Un viaje por el centro de Europa

BERÍN – PRAGA – VIENA – BUDAPEST

Los viajes con amigas era una de las aventuras que yo ya sabía desde pequeña que quería hacer, mi primer viaje así fue durante el instituto con toda mi clase por las preciosas tierras italianas de la Toscana. El recuerdo que guardo es tan precioso y valioso que me aterra olvidarlo algún día, los viajes con amigos, a mi parecer son una exaltación de la amistad en momentos maravillosos, a veces ponen a prueba la misma amistad. Pero en general es una experiencia para recordar siempre.

Una vez pasados mis años de estudios, y una vez pude empezar a ahorrar dinero, una de las cosas que más me planteaba era cuándo podía empezar a viajar otra vez. Tuve la suerte de que a una de mis amigas le gusta viajar tanto como a mí, y también es muy aventurera, así que la idea de viajar no se quedó solo en eso, una idea, sino que ambas nos pusimos mano a la obra a diseñar el plan… y así fuimos tres mochileras por ahí.

A la izquierda Paula Tur y en el medio Paula Fresneda

Básicamente creamos nuestro propio Interrail de autobuses. Así que nos sentamos, planificamos nuestro viaje para Semana Santa y pronto salimos de viaje hacía una experiencia que nos enseñó mucho las unas de las otras.

Día 1: Dormir en el Aeropuerto

No sé en qué momento de alegría y motivación, un viajero decide dormir en el aeropuerto, pero yo creo que el ochenta por ciento de todos nosotros lo ha hecho en algún momento. Y estoy segura de que muchas somos las que nos hemos planteado en qué estábamos pensando cuando así lo decidimos. Son horas de estar incómoda, intentando encontrar un hueco donde posar las alas, apoyar la cabeza y proteger el equipaje. Pero bueno, la verdad es que a pesar de lo mal que lo paso durante ese momento, sigo tomando estas decisiones, porque una aventura es una aventura.

Día 2: Berlín for beginners

Nuestro vuelo salía de Ibiza hacía Madrid y allí pasamos la noche, entre dos columnas de no sé qué terminal, con chaquetas de colchón y maleta de cojín. Bien pronto por la mañana salía el vuelo a Berlín y el frío nos recibió con los brazos abiertos. Nada más dejar las maletas en nuestro albergue nos fuimos a tomar un café para poder aguantarnos de pie por lo menos un rato. Y nos dirigimos hacía el punto de encuentro en la puerta de Brandeburgo para nuestro free tour clásico. Nos pasamos dos horas paseando y aprendiendo sobre la economía alemana, el tercer Reich y otros hechos interesantes.

Berlín & the beautiful stranger

Al acabar nos paramos en el primer puestecito de Frankfurts que ponía vegan, que para mi sorpresa fue el primero que vi. Y allí comimos en unos pocos minutos y volvimos a disponernos a andar, caminando sin parar por algunas calles. No os doy detalles porque creo que lo mejor después de un free tour es perderse por las callejuelas y disfrutar de las vistas. Yo recuerdo unas calles enormes llenas de tráfico y edificios enormes que dejaban ver la importancia de la ciudad. De repente nos perdimos por calles pintorescas con pequeñas tiendas artesanales y navideñas.

Volvimos al hotel a darnos una merecida ducha y apostando si seriamos lo suficientemente valientes como para salir a cenar. Sorprendentemente hay batallas en las que el hambre gana al sueño y caminamos por el barrio judío – para mi gusto el más bonito que vi en la ciudad – y nos dirigimos hacía un restaurante vegano llamado Qn Vegan living, os lo recomiendo muchísimo, puesto que es el mejor vietnamita que he probado hasta la fecha. Las raciones son como diría Leo Harlem “de las que te miran a los ojos diciendo: uno de los dos no sale vivo de aquí”, y es que el bol tiene el tamaño de mi cabeza. Las tres disfrutamos enormemente del caldito que nos protegió lo suficiente hasta poder llegar al albergue y dormir profundamente.

Día 3: El muro de Berlín

Nos despertamos y estaba nevando en la ciudad, nuestra habitación tenía un patio interior y los grandes ventanales nos daban una perspectiva bucólica de lo que Berlín puede ofrecer. La harmonía que presenta la naturaleza del norte con su nieve en contraste con la eficiencia de mujeres y hombres en trajes en las oficinas que compartían patio con nosotras. Nos abrigamos como creo que solo las isleñas sabemos hacer, aterradas por el miedo a congelarnos en el intento, a capas y en térmicas. Desayunamos rápidamente en el buffet del hotel que estaba muy rico y tenía unas opciones básicas para veganos.

Paula
Patio interior de nuestro hostal en Berlín

Y nos movimos en metro -cosa que hicimos durante todo el viaje-, hasta el Muro de Berlín. Recuerdo desde muy pequeña todo el peso que la segunda guerra mundial tuvo en mis lecciones de historia y durante mi adolescencia en el mundo del cine. Recuerdo a una muy buena amiga perder parte de su inocencia cuando fuimos al cine a ver El niño con el pijama de rayas. Y es por eso que cuando empecé a verlo, tan alto, tan de piedra, tan frío e imponente algo en mí se revolvió. Aunque ahora el muro este roto por muchas partes y decorado en arte, el peso de su historia le acompaña como un fantasma en búsqueda de su luz. Fotografié muchos de sus grafitis y yo salgo en alguno de ellos, pero claro, me sentí rara, pues no sabía qué sentimiento y con qué intención me hice las fotografías: ¿reivindicativas, casuales, para recordar…?

La nieve azotaba sin piedad y nos calamos hasta los huesos, pero para nosotras eso no era más que una increíble aventura. Cuando nos cansamos de recorrer el muro nos pusimos en búsqueda de una cafetería y encontramos el lugar perfecto, cómodo, hogareño, artístico y con un maravilloso café: Michelberger Hotel. Allí me senté con ellas a hablar, reírnos y a pensar. Durante todo el viaje lo único que reafirmaba era lo muy afortunada que era de tenerlas en mi vida y que yo había nacido para viajar.

Ese día estábamos muy cansadas pero decidimos hacer otro free tour, más dedicado al arte que nos llevó a estar muertas de cansancio. Nos dimos otra ducha rápida y fuimos a cenar cerca del albergue en un restaurante especializado en hummus, yo diría que la comida favorita de mis amigas.

Día 4: Un Aufidersen hacía Praga

A primera hora y sobre maravillosas butacas de tren viajamos hasta Praga. Recuerdo que nada más pisar el lugar el hechizo se activó: sus calles dejaron una muesca en mis ojos con sus colores naive y se posicionaron muy alto en mi ranking de ciudades donde viviría una vida bohemia y romántica.

Lo primero fue ir a nuestro hospedaje -Hostal Rosemary- donde creo que recordaré durante mucho tiempo la cara de mi amiga Pauli cuando vio la habitación. Un altillo con techo irregular y una ventana en el que daba a unas vistas preciosas de la humilde Praga. Lo primero que hicimos al llegar fue buscar un lugar donde comer y ahí fue donde Praga fácilmente se ganó mi corazón, una cadena de restaurantes estaba cerca del hotel Loving Hut y donde pude comer hasta reventar muchos platos veganos deliciosos. Ya no podíamos aguantar más nuestra impaciencia y nos perdimos por las calles del casco antiguo. Precisamente plagadas de luces, fiestas, puestecitos de joyas de ámbar, vino caliente y otras delicias.

Nos fuimos a dormir pronto, pues nos esperaban muchas aventuras.

Día 5: Praga

Nos despertamos, desayunamos y nos dirigimos hacía el free tour básico con el mejor guía de todos los tiempos (Liam – pero en la página web de Sanderman lo podéis encontrar como Hector). Nos dieron mucha información y, aunque más del ochenta por cierto se perdía por el camino, mis ojos lo miraban todo como si lo fueran a recordar para siempre. El resto de la noche la pasamos perdidas por callejuelas, bebiendo vino caliente, comiendo pinchos de patatas fritas y comprando joyas de ámbar especiales. Nos fuimos a dormir pronto, pues al día siguiente nos esperaba otra aventura.

Día 6: El campo de concentración de Terezín

Me desperté muy nerviosa, y la verdad es que de por sí ya soy una persona muy sensible, así que ir a ver un campo de concentración me ponía aún más nerviosa. Si eres como yo, Terezín es un buen lugar para visitar y crear conciencia colectiva responsable porque no fue un campo de exterminio. Aun así la energía es densa como si se liberase a cuenta gotas.

Contratamos esta excursión con el mismo guía el día anterior en la compañía SANDEMANs – Tour campo de concentración de Terezín-. El punto de encuentro siempre es en la plaza de la Ciudad Vieja. Allí te hacen una pequeña introducción sobre qué esperar y te llevan hacía el autobús. Un recorrido aproximadamente de 1 hora te deja en las puertas de la otra cara de Chequia, una más austera y reflexiva, donde me sentí transportada por el tiempo. Y entonces cruzamos la famosa frase que coronaba todos los campos de concentración Arbeit macht frei (el trabajo te hará libre). Recorrimos las calles, las habitaciones, los baños, plazas que preferí no saber para qué eran y el crematorio. Durante la excursión hicimos una parada para comer y sinceramente no me entraba la comida. Llegó un punto de la excursión en la que ya no quería seguir viendo, no porque el lugar sea desagradable sino por otros mil motivos indescriptibles. No quiero hacer un discurso sobre algo implícito en nuestra sociedad del que yo no viví nada. No creo que conozca el tema suficiente.

Pero es una excursión que merece la pena, sobre todo porque es una experiencia única de la que uno sale ileso, pues la sensación en mi caso se fue con el paso del día y dejó una sana consciencia de los errores humanos. Otra cosa que me dejó estupefacta son las fotografías selfies que las personas se hacían en el lugar, no creo que sea un lugar donde hacerse ese tipo de fotografías sonriendo. En mi caso no pedí ninguna foto de mí, ni le hice ninguna a mis amigas, solo fotografié el espacio como si mis ojos no lo pudieran creer y pidiendo permiso a la energía que queda para poder compartir dicha consciencia.

Esa noche fui a buscar un pedacito de tarta dulce en Loving Hut de chocolate y plátano y nos fuimos a dormir a un hotel diferente, que no merece la pena que os recomiende.

Terezín

Día 7: Praga – Viena

Con un nuevo día, una nueva aventura, volvimos a contratar un free tour con el mismo guía, esta vez especializado en El Barrio judío. Después vivimos otro experiencia – Tour por el Castillo de Praga– muy amena y repleta de historietas tanto interesantes como divertidas. Una de las cosas que me quedaron pendientes fue visitar el teatro de sombras pero eso lo haré más adelante. Unos minutos más tarde del último tour corrimos a ver el famoso Puente de Carlos.

Comimos en un sitio vegetariano delicioso con opciones veganas llamado Maitrea y degustamos unos platos deliciosos (yo tenía tanta hambre que no me fijé bien en el menú y no vi que tenía queso) a veces estas cosas pasan y como vegana he de decir que me sentí fatal cuando me di cuenta, pero son cosas que le pasan una y no se tiene que sentir mal por estos errores, aunque en ese momento si lo sentí así.

Por la tarde un autobús nos llevó hasta Viena y el contraste era increíble, la humildad de la antigüedad de Praga choca abruptamente con la elegancia y exuberancia de la antigüedad vienesa. Pero ya era de noche y la ciudad dormía plácidamente así que nosotras nos camaleonizamos rápidamente en ella.

Praga desde el castillo

Día 8: Vienna

Dos horas. Ese fue el tiempo que torturé a mis amigas entre calles de Viena para encontrar un lugar que sirviesen algo vegano. Pero al parecer ninguno de los lugares del centro que Happy Cow App -mi fiel aplicación para encontrar rápidamente lugares deliciosos veganos alrededor del mundo- me marcaba estaban abiertos para la hora del desayuno. Acabamos en una cafetería yo tomando un café solo – porque bebida vegetal no tenían – y una mustia tostada de mermelada – obviamente sin mantequilla-. Pero era feliz porque estaba sentada delante de un cuadro de mi adorada emperatriz Sissi.

Cuando tenía seis años los Reyes Magos me regalaron una colección de las películas de Rommy Shneider con su famosa Sissi. Tres películas que marcaron profundamente mi infancia y que me transmitieron muchos valores. Viena para mí no era un simple destino más, era estar cerca de la princesa que me acompañó durante muchas horas en mi infancia.

Pero esto viene más tarde, el primer día soy fiel a los free tour, en este caso solo encontramos una empresa que los ofertaba, y la calidad de dicho tour distaba de ser divertida pero es lo que había. Acabamos exhaustas y no muy felices con el recorrido pero a la par estábamos hambrientas, así que nos paramos a comer en un bar de estudiantes cuyo nombre ahora no puedo recordar.

Día 9: Sissi

Me levanté revolucionando a mis amigas, a esta parte de la historia ya podéis haceros una idea de la paciencia que tienen conmigo. Pero nada podía pararme, hoy iba al Palacio de Shönbrun, residencia de verano de Sissi y además su favorita de Viena. Mis amigas me dejaron en la puerta como un padre o madre deja a su bebé en el cole, estaban hartas de mis saltitos y ellas no querían ver el palacio por dentro.

Pero esto solo fue una maravillosa manera de conectar conmigo misma a solas, en un lugar que había significado mucho para mí. Me pareció una experiencia perfecta para vivir a solas, de hecho no lo hubiese querido de otra manera ya que me paré ante una réplica/maniquí de Sissi embobada pensando en cómo me emocionaba ver las películas. Creo que me impacto mucho cuando vi el maniquí que tienen de ella a espaldas, con una peluca que representa su pelo, y me quedé allí absorta un ratito. Así que mientras yo recorría los pasillos y habitaciones del palacio ellas paseaban por sus jardines.

Te das cuenta de que tu obsesión con Sissi es demasiada cuando sabes más que el guía que acompaña a los turistas. Yo iba andando a mi ritmo acompañada por la audioguía y mirándolo todo con ansia. De vez en cuando escuchaba a los guías decir datos que yo sabía con más precisión – o eso creo yo-, entonces me reía sola.

Al salir mis amigas fueron a ver otros monumentos de interés y sus edificios alternativos mientras yo fui hasta el Palacio de Hofburg, es decir, el castillo de invierno de los emperadores. En otras palabras, fui a ver el segundo chalet de Sissi. En este todo era más sobrio y a mi parecer más triste, pero si te gusta mucho el tema vale la pena. Y entonces descubrí la joya de la corona y no me refiero a un collar de diamantes de la emperatriz, sino a una panadería en el metro de Viena, justo en el centro, que tienen la mitad de su oferta vegana. Vi el cielo y agradecí no vivir allí por miedo a exceder los límites de hidratos saludables.

Viena es preciosa, como diría mi madre muy limpia, creo que cualquier persona que disfrute de la limpieza y la blancura Viena puede darle mucho placer visual. La arquitectura deja claro que en su historia han tenido tiempos de riquezas y que en su momento fue un lugar muy importante y referente en Europa.

No tengo muchas fotos de esta etapa puesto que fue casi un viaje espiritual, las flores de las mariposas son de un invernadero que hay en el centro. De hecho yo pensaba que era una zona de recuperación de mariposas, pero cuando entré me puse muy triste, solo vi que criaban mariposas en cantidades grandes para soltarlas en el invernadero y así atraer turistas. Vi muy poco respeto de los padres de los niños al dejar a estos jugar con las mariposas hasta el punto de arrancarles las alas. Más triste me pareció ver cómo estas pobres almas voladoras se chocaban contra los cristales en búsqueda de la libertad.

Os dejo un trailer de las películas que yo miraba de pequeña para que me podáis entender mejor:

Una de las cosas que disfruté durante el viaje fueron los autobuses de un lugar a otro. Son pocas las veces en mi vida en las que tengo tiempo de escuchar música mientras me muevo de un lugar a otro. Con la vista perdida en el infinito me relajé pensando en mis cosas e imaginando otras me sumí en una paz interior que solo paraba cuando hablaba con mis amigas o me tomaba un tentempié. En algún momento de la tarde/noche llegamos a Budapest y usamos la conexión del metro hasta nuestro hospedaje -Metrópolis Hostel-. No tardamos en ir a dormir, pues no os voy a mentir, mientras pasaban los días también aumentaba nuestro cansancio, no dábamos tregua y caminábamos mucho a lo largo del día.

Día 10: Buda

Lo primero que debería explicar es que Budapest se divide en dos partes, Buda y Pest, ambas siguen una línea común pero tienen grandes diferencias. Mientras Buda es donde la vida pasa, Pest parece el Olimpo que la reina desde la historia y el olvido, pues la vida allí pasa silenciosa, a diferencia de su hermana.

Buda desde Pest

Como ya sabéis lo primero que hacemos al llegar a una ciudad fue recorrérnosla en compañía de un guía free tour. Nos contaron tantas historias que desconocíamos, que nuestra fascinación nos llevó a reservar otro tour para el día siguiente donde veriamos Pest y su fortificación. Después de ver lo que yo apodé como miles de ángeles caídos – esculturas, monumentos, memoriales, entre otros-, pues lo cierto es que Budapest tiene una carga histórica bastante grande y me sorprendió la poca importancia que se le otorgó en mis clases de historia.

Después de pasear con increíbles historias reservamos el tour de historia judía y nos fuimos a cambiar dinero (no tengo mucho qué decir a este tema, yo me dejaba aconsejar por los guías y cuando podía pagaba con tarjeta). Paseamos por las calles de Buda cercanas a nuestro hotel, mientras mis amigas paseaban por algún mirador yo sentía la necesidad de estar sola otra vez. Así que me fui a un centro comercial Corvin Plaza, siempre me ha dado la impresión de que son lugares donde te sientes acompañada respetando tu momento en solitario. El día acabo en el hotel durmiendo profundamente y listas para el próximo día.

Día 11: El día autóctono de Buda y Pest

Me enamoré este día de esta ciudad. Nos despertamos pronto para empezar un tour sobre la cultura judía en tiempos de comunismo. Cuando vas a un campo de concentración te esperas una abrumadora información, cuando vas Berlín esperas oír hablar sobre Hitler, pero cuando vas a Budapest no te esperas las importantes historias que te van a contar.

Durante este tour escuchas hablar en una primera parte de la historia más triste que la sociedad judía vivió en esta tierra. Después de un descanso Rubik y Sissi entran en escena calmando los sentimientos y, añadiendo bonitas anécdotas, te enseñan la parada de metro más antigua de Europa y majestuosas construcciones arquitectónicas y la vida cultural que ha vivido esta ciudad.

A la hora de comer nos recomendaron ……. creo que la comida era exquisita, más abajo haré la crítica. Volvimos a la última parte del tour entre jardines frondosos donde te explican las historias más intelectuales y a la vez te cuentan algunas que te van a aterrorizar.

Después de este intenso tour nos fuimos a los famosos Balnearios Széchenyi, he de decir que mis expectativas fueron muy altas y cuando llegué me llevé una leve decepción. La estructura me parecía que necesitaba una reforma pero no me arrepiento de ir, es una experiencia muy típica del lugar y después de tanto trote La Paz sienta muy bien.

Día 12: Pest & Ruins

Nos despertamos exhaustas, era el último día y se notaba, usamos la mañana para hacer compras de última hora y a comer como era debido. Pero la calma duró hasta el mediodía, nos fuimos pronto al último tour – Pest-. Después de subir una rampa Pest se desconecta de la energía de Buda. La sensación en mi opinión fue muy diferente. Una calma antigua y desconocida por mi hasta entonces me entro por los ojos, lo respiré en el aire, caló en mis poros y me quedó en mis huesos.

Reconozco que no recuerdo mucho de la historia de este recorrido, pero hubo una que se me marcó en la memoria. En la parte alta descansa lo que creo que es un palacio, pero lo que la gente no suele saber es que muchos años atrás descansó uno más antiguo, más grande y mejor. Era un castillo tan maravilloso que se dice dejaba sin palabras a sus visitantes, abrumaba a muchos y un fatídico día sus cimientos ya no estaban. Me quedé en trance durante mucho rato intentando imaginar cómo era ese castillo, pues que yo sepa es un misterio hasta para los historiadores.

No me desperté del ensueño hasta que me tomé un bocado dulce en una pastelería que había sido la favorita de Sissi. Incluso me encontré con una situación incómoda de conflicto que también la emperatriz se encontró, pero en mi caso aprendí de su error y no hice nada. Las vistas desde Pest sobre Buda quitan el aliento.

Por la noche cenamos en un restaurante vegano que Happy Cow nos recomendó y finalmente también nos fuimos de fiesta. En este punto del viaje y teniendo en cuenta que nos levantábamos muy pronto con fiesta me refiero que salimos a las diez de la noche y a las once y media ya estábamos boqueando en la cama. Pero no nos podíamos ir sin ir a los bares de ruinas, un lugar precioso, caminaba por cada pasillo y no me daba la vida para fijarme en cada pequeño detalle decorativo.

Día 13: Nos fuimos

Pronto por la mañana digimos adiós a una experiencia que no tiene palabras lo suficientemente explícitas para que yo os las cuente por aquí. Encontrad vuestro camino por el centro de Europa, todo recto siguiendo nuestro camino también se encuentra el paseo hacia el centro de tu corazón.

La guinda de la humanidad

Hubo muchas guindas en este viaje, la comprensión de mis amigas por mi manera de comer vegana, los momentos que pasé a solas en calles desconocidas, con ese puntito de “miedo a perderse una” y un “qué libre y valiente me siento”.

En Berlín aprecié la importancia de un bol de sopa caliente en los labios cuando has pasado mucho frío todo el día y lo maravilloso que es estar aburriéndote del abrumador tráfico de la ciudad y de repente estar en un barrio al que me mudaría mañana con alguna tienda de navidad. En Praga disfruté lo bonito que es hacer buena conexión con el guía y sentir que es un amigo el que te cuenta los misterios y la historia de ese lugar mágico. En Viena fue ese momento que compartí con otros seres humanos mi admiración por Sissi o esos minutos a solas mirando embobada su espacio. Y en Budapest fue sentarme con mis amigas un rato a hacerme las uñas, cosa que yo no había hecho nunca.

Me fascinó la experiencia en sí, sentir que todo era irrepetible y que muchas cosas habían sido inimaginables. Lo cierto es que no fue el contacto con los locales a lo que me refiero en esta guinda de la humanidad, sino los ciudadanos de hace muchos años que dejaron el espacio así y que me ha permitido sentirlo todo con tanta intensidad.

Michelberger Hotel

Ahora es tu turno.

Ideas para regalar

Con el paso del tiempo me doy cuenta que el mejor regalo que le puedes hacer a una persona es el de demostrarle que le conoces. Puesto que vivimos en una sociedad que empieza a tener mucha consciencia tanto social, emocional, física, medioambiental y espiritual, a veces dentro de dicha consciencia nos sentimos muy solos. Que alguien se acerque con algo para nosotros y que nos digan que se acuerdan de nosotros, que se han tomado ese tiempo para nosotros y que en definitiva hay alguien que nos escucha, es un acto mayor que no deja indiferente.

Las personas que más me han sorprendido en regalos no han sido las que más dinero se han gastado en ellos. Claro que hay regalos que por su valor te dejan fascinado/a, pero los que me han dejado sin aliento son los que demuestran que me han escuchado un día cualquiera. Si me tomo un café con alguien y le comento lo fascinada que me ha dejado un documental de zero waste y al cabo de un año esa persona me regala un jabón natural para cuerpo dentro de una malla que actúa como esponja, es decir, algo basado en la filosofía zero waste, no solo me está regalando eso, sino que también me está diciendo “te escuché y me importas lo suficiente como para que lo recuerde”.

Obviamente a veces tenemos que regalar a personas que no conocemos tanto. Sobre eso a veces deberíamos pararnos a pensar si realmente tenemos que regalar o si nos lo estamos autoimponiendo. Respecto a eso también veo la necesidad de reflexionar, pero seguro que a lo largo de nuestra vida habrá de las dos situaciones.

Crear puede ser un proceso muy agradable

Filosofía del regalo

Regalar algo debería estar acorde con nuestros principios; si estáis leyendo esto puede ser que seas vegana o penséis en el impacto que tienen las compras. También puede ser que te estés planteando reducir el uso de plástico que estamos dejando a nuestro planeta y lo quieras extender a los regalos. Incluso que te plantees crear regalos más personales y con tu estilo. O puede que simplemente estés cansado de pensar qué regalar y habéis venido a mirar inspiración.

Tipos de regalos

Personales:

Son para personas que nos importan mucho y que les queremos sorprender, dentro de este nivel nos podemos plantear otros subniveles “¿Cuánto nos importa esta persona como para dedicarle X tiempo o X dinero?” “¿Esto será poco o demasiado?” “Le gustará o ya lo tendrá”. Son los regalos que más me gustan crear y para ellos solo necesitas pensar en lo siguiente:

  • Cómo de importante ha de ser el regalo (mucho, normal o solamente un detalle). Y ceñirse a este hecho, ya que si no mientras nos ponemos a crear podemos dispersar nuestra idea principal.
  • Bajo qué principios (veganismo, zero waste, artístico, DIY, experiencias…). Esta parte es la más importante porque dependiendo del primer punto puedes enfocar el segundo. Cada vez son más los educadores que piensan que a los niños habría que regalarles pocos regalos pero con intención (uno que necesiten, uno que quieran, uno educativo…) y creo que lo mismo debería ceñirse a los adultos.
  • Mis posibilidades. Tengo tiempo (pues lo elaboro mas a mano), no lo tengo (¿Puedo dedicar dinero o mejor creo una experiencia?).
  • Planificación. Será la clave para el éxito sobre todo porque si tienes que comprar algo online necesitarás calcular si te llega a tiempo, o si por el contrario lo vas a hacer tu, planificar la compra de material y cuánto te va a llevar hacerlo.
  • Empaquetado. Es lo primero que entra por los ojos, es lo más fácil de hacer y si le pones amor es una carta de presentación excelente.

No te agobies por todo esto, más abajo te daré ideas fáciles y más elaboradas para que puedas escoger la que mejor te vaya. Esto simplemente es para que lo tengas en cuenta, y te puedas plantear las cosas que uno hace para hacer feliz a los demás, de una manera más profunda. A veces nos olvidamos que regalar a los demás también nos tiene que hacer felices a nosotros mismos.

Detalles:

Son para personas que o bien no conocemos o lo hacemos poco, son situaciones en las que todos nos hemos encontrado y a veces nos ponen en un apuro. Pero que nos enseñan a ser amables con desconocidos y hacer felices a personas de una manera más desinteresada o anónima. Creo que de igual manera es algo bonito e importante, a parte de que marcamos un precedente en estas personas, un ejemplo para mostrar cómo tratar con amor a los demás.

  • ¿En qué situación estamos? Son regalos que a veces desconocemos el contexto y eso nos puede poner nerviosos. Por ejemplo si nos invitan a cenar a una casa y no conocemos a los anfitriones, creo que las flores son un bonito detalle, tienen un punto de romanticismo que no sé cuando se perdió.
  • Información. A veces podemos preguntar a personas que sí conozcan a esa persona. ¿Cuántos grupos de WhatsApp se han hecho para hacer regalos en grupo? Y ¿A cuántas personas eso les ha salvado la situación? ¿Ya siempre el/la administrador/a es el/la mejor amigo/a que el/la conoce a la perfección? Sin embargo eso es una hoja de doble filo, cómoda y genial muchas veces, pero a veces, es bonito también preocuparse por crear cosas para los demás.
  • Nuestro granito de arena. Ya que estos regalos suelen ser sencillos para no sobrepasar la situación, la mejor guinda del pastel es poner un poquito de nosotros en ello. Si regalas flores puedes poner tus favoritas y eso le dará un motivo y te dará tema de conversación.
  • Empaquetado. Repito es una carta de presentación muy eficaz y positiva dedicarle un poco de tiempo y amor a esta parte.

Regalos:

Según mi perfil puedo decir qué cosas yo regalaría pero las posibilidades son ilimitadas, y cada uno tiene que hacerlo a su manera. Muchas de mis ideas son DIY (Do It Yourself – hazlo tú mismo) y otras no, así cada uno elige dentro de sus posibilidades.

Veganos:

Regalos con moral. Son regalos que demuestran aprecio por lo que esta persona piensa o cree y hay muchas cosas en el mercado o que tú mismo puedes hacer. Además hay muchos santuarios que protegen animales que venden estos productos con el fin de recaudar fondos para los propios animales. Por lo tanto puede ser un regalo doble.

Ropa con significado. Muchos son los veganos que les gusta reivindicar lo que piensan, algunos de una manera más sutil, otros no tanto. Las camisetas con mensajes pueden satisfacer a ambos tipos. Yo compro mucho en la Reserva Wild Forest – https://www.reservawildforest.org/shop-, pero también existe el Santuario Gaia – http://www.fundacionsantuariogaia.org/tienda-santuario-gaia/– entre otros.

Camiseta Reserva Wild Forest

Ropa consciente (Slow Fashion) la llaman, es ropa hecha en teoría con comercio justo, con materiales buenos, pagando a sus trabajadores justamente y respetando sus derechos. Exacto es un idea genial, el precio también sube pero tener una prenda con esta filosofía puede ser para siempre. Muchas son las marcas famosas que empiezan a crear secciones “conscientes”, si no lo tenéis claro aquí os dejo un enlace de la revista Harper Bazaar que expone alguna de ellas. Pensad que algunas opciones pueden no ser veganas. https://www.harpersbazaar.com/es/moda/compras/g252047/marcas-firmas-espanolas-moda-etica-sostenible/

Poster con lema.

Cesta vegana improvisada

Cesta vegana. Con productos nuevos que tu persona especial no conozca vas a ganarte el corazón del vegano de turno. Puedes comprar una caja bonita y llenarla de productos especiales de un herbolario, alguna tienda especial o un supermercado como Veritas.

Comida. Es un regalo genial ya que a todo el mundo le gusta comer, sin excepción. Para los veganos que alguien les prepare algo vegano significa mucho, primero que por esta persona has tocado un mundo que igual desconoce totalmente y lo ha hecho por amor. O si conoces este mundo o incluso formas parte de él que le has dedicado tiempo a crear algo especial. Por último si eres vegano y compartes comida vegana en forma de regalo, significa que regalas unos principios que son importantes para ti y que lo haces con amor hacía los demás, como regalar un cachito de ti.

  • Mermelada casera o una salsa casera.
  • Galletas
  • Fermentos

Zero Waste

Regalos que salvan el mundo. La característica que más lo define es que son muy útiles y, si a esa persona le interesa el tema, es una bonita manera de demostrar que te interesa esa persona y el tema a tratar.

Utensilios de cocina/baño…: Cada vez son más las tiendas locales que venden estos productos, pero si no los encuentras la marca Earth Beat – https://www.earthbeat.es – tiene una pequeña variedad de productos y Natura tiene una pequeña sección. Os voy a enseñar algunos de mis favoritos para regalar.

  • Taza para llevar de bamboo
  • Botella para llevar
  • Pajitas reutilizabas (las hay de cristal, aluminio, bamboo, agave…)
Botella reutilizable que aguanta tanto frío como calor.

Productos de cocina/cosmética: En este caso lo mejor es fijarse en lo local, todos conocemos alguna tienda de un artesano que haga cosas con productos locales, pero sino preguntando y buscando en internet se encuentran. Son los regalos más responsables, sobre todo si su embalaje es degradable, o por el contrario, muy reutilizable. Usando este tipo de productos de la zona promueves una economía responsable.

Si por otro lado no encuentras ningún regalo de este tipo cerca de ti que te convenza, hay páginas que te lo facilitan como Lush que ha sido de mis favoritas.

Mi mascarilla facial favorita.
Con Lush cuando tienes cinco botes vacíos y los devuelves te regalan una mascarilla fresca.

Funda de móvil. Yo misma me di cuenta que el propio móvil es en si un gasto increíble de plástico, cristal, aluminio, y otros materiales que no lo hacen ético. Mientras compañías como FairPhone se desarrollan – para crear teléfonos móviles conscientes ,- u otras empresas se ponen las pilas con temas como el coltán. Las fundas también son un trasto increíble de plástico/siliconas, que además cambiamos cuando se rompen o nos cansamos de ellas. Por ello hay pequeñas empresas que están empezando a usar materiales reciclados o compostables para crearlas:

Funda de CSERA

Libros de segunda mano. Me gusta mil veces más un libro con páginas que uno electrónico, y de tanto pensar ya no sé cuál crea más impacto o residuo en la Tierra. Pero lo que sí sé es los mercadillos están llenos de libros que deseen una segunda vida, que alguien los vuelva a abrir con ilusión. Además las portadas vintage son preciosas, los olores del los libros son inconfundiblemente irreemplazables y muchos son clásicos must read. También hay tiendas especializadas en estos libros, que además te pueden recomendar autenticas joyas según el gusto de tu persona especial. Además a mí me gusta imaginarme quién lo tuvo antes, así que si te parece curioso puedes escribir una nota imaginando y contando quien lo tuvo antes y explicando por qué lo has elegido.

Libros de segunda mano
Una de mis cámaras analógicas

Cámaras analógicas. Un mundo por descubrir si es un/a amante de la fotografía, puede servir de decoración y a la vez de cámara. Es muy bonito y así se le da una segunda vida, que es un principio muy importante del zero waste.

La mía – Olympus Mju II -la compré en esta empresa finlandesa, tardaron tres días y estaban en perfecto estado, además de que el precio fue muy asequible. https://kamerastore.com

Arte

Y aquí he de decir que esto es para TODO el mundo y explico por qué el arte también puede ser entendido como “la parte bonita/reivindicativa/provocadora que expresas de algo que sabes hacer”.

Todos tenemos dones y si estamos seguros de nosotros mismos en un aspecto, lo podemos hacer grande y muy visible. Pero si no lo tenemos tan claro recuerdo que las obras de arte también pueden ser pequeñitas. Si digo esto es porque son muchas las personas que con arte creen que tienen que pintar un cuadro estilo Monet, muy grande que esa persona tiene que poner en su pared. Tranquilo/a, esto no tiene porque ser así, puedes hacer algo pequeño que ya por haberlo hecho será algo digno de guardar, se puede poner en una caja y no estar expuesto y seguir siendo un regalo.

  • Grabar una canción. Puedes componer una canción y regalarle la partitura si ambos tocáis música, o escribirle una canción y regalársela en papel -agua y café con un pincel sobre una hoja blanca o reciclada crea un efecto envejecido – o incluso grabarla si te ves con coraje y regalarle la canción al completo. El mundo de la música es muy amplio.
  • Hacer un Pen Drive con música o una de Lista Spotify. Antiguamente se regalaban radiocasetes con una lista de las canciones que transmitían justo lo que le querías decir a esta persona, desde demostrarle lo importante que es para ti, decirle que le/la quieres o hasta pedirle perdón. Ahora los radiocasetes no se llevan, o no tenemos ni cómo escucharlo, pero puedes comprar un Pen Drive gracioso/bonito dependiendo de la intención y meter esa música dentro. Después no solo le quedará la música sino también un bonito Pen Drive.
  • Escribir un cuento/mini historia. Y encuadernarlo bonito. Hay personas que la escritura es su arte, puede ser un relato, un poema con rima o prosa – que ahora esta muy de moda-. Y puedes encuadernarlo a mano.
Oleo que pinté el año pasado
  • Arte plástico. Si pintar o dibujar es lo tuyo no hace falta que te diga más, usa ese arte para crear algo bonito. En esto incluyo la escultura, bordar, trabajo de cristal…
  • Fotografía. Una de las cosas que me gusta es fotografiar a personas cuando no me ven. A muchas personas no les gusta verse en fotografías, pero yo creo que en el fondo a todo el mundo le gusta que le roben una instantánea de un momento inesperado y regalar esa fotografía es aún mejor, a poder ser de solo esa persona.
  • Cerámica. Puedes hacerla tú o comprar algo que te guste para esa persona, ahora esta muy de moda y más abajo te explico algo relacionado.
Cerámica hecha a mano

Viajeros:

Todos tenemos un amigo por lo menos que le encanta viajar y si no lo tienes es que eres tú. Viajar es un mundo pero digamos que hay dos tipos de viajeros esenciales, los mochileros y los standard, y a veces una persona es ambas, me incluyo en este último grupo. He aquí algunos regalos útiles:

  • Cartera organizativa para pasaporte, billetes, documentos extra, tickets, etc.
  • Libreta diario
  • Cantimplora
  • Mochilas
  • Jabón en barra. Suena a tontería hasta que pensar en que tienes un límite de 100 ml en maleta de mano para productos líquidos. El jabón de barra tanto para cuerpo como para pelo son una idea sublime y te aseguras de que esa persona piense bien de ti cada vez que cruce un control de seguridad en el aeropuerto.
Libreta diario: a mi me gusta comprarla bastante simple y añadirle yo cositas ahí pondrá apuntar todo lo que ha hecho durante su viaje y recordarlo para siempre

Experiencias:

De mis favoritos, muchas veces es porque quieres vivirlas con esa persona y te parece importante.

  • Conciertos. No necesita explicación pero era importante mencionarlo.
  • Spa. Hay ciertas personas que es el regalo ideal sobre todo si lo quieres compartir con él/ella.
  • Picnic en el campo. Reconectar con la naturaleza es algo que a veces olvidamos o no sabemos hacer, poner una manta en el suelo y compartir comida rodeados de belleza natural puede ser un gran regalo.
  • Tattoo. Siempre digo que los tatuajes son las cicatrices que una decide llevar en el cuerpo y muchas son las historias que conforman nuestra vida, algunas de ellas las queremos representar en nuestra piel para que al verlas recordemos cosas de nuestra alma. Si sabes que esta persona se quiere hacer un piercing o un tatuaje puede ser un buen regalo, o incluso haceros algo juntos.
  • Viaje. Un regalo maravilloso ya que siempre hay ofertas de viaje en muchas compañías aéreas, yo lo he regalado en un par de ocasiones y para hacerlo necesitas confianza con esta persona, ya sea para saber si le va a gustar el regalo, o incluso para saber cuando se lo puedes regalar. En este punto la organización lo es todo.
  • Cursos. Hay muchos cursos, solo tienes que pensar en algo que tengáis en común e investigar si existe dicho taller. Y la verdad, si no existe simplemente créalo tú, eso le añade valor.
    • Curso de cocina e ir los dos juntos. Estas experiencias en otros países se llevan mucho y ahora empiezan a hacerse mucho en España. Puede ser un regalo de parejas pero también de amigos.
    • Cursos de alfarería. Son cursos donde puedes hacer cerámica con esa persona especial. Aprenderéis un arte muy antiguo, con técnicas que ahora llaman “la nueva meditación” y saldréis de allí con una pieza hecha por vosotros -no importa lo imperfecta que sea-, que os recordará esa experiencia siempre. Os invito a regalaros mutuamente lo que hayáis creado.
    • Curso de secado de flores. Existen y son muy agradables o tu mismo puedes crear el taller si miras unos cuantos tutoriales en Youtube y creas esa zona en tu casa donde invitar a esa persona. Hay muchos cursos, solo tienes que pensar en algo que tengáis en común e investigar si existe dicho taller. Y la verdad si no existe simplemente créalo tu, eso le añade valor.
  • Sesión de fotos.
    • Puedes contratar a un profesional. Hoy en día todo conocemos a un amigo/a fotógrafo o hay alguien que conoce a alguno/a. Eso ayuda a conseguir ofertas o buen precio y además ayudas a un amigo con su profesión.
    • DIY. Si eres bueno/a en este arte simplemente a veces hay que regalar nuestros dones, si la persona a la que le regalas necesita un portafolio de fotos para dedicarse a algo, o va a dar a luz o simplemente le encanta que le hagan fotos, este puede ser tu regalo estrella.
  • Deportes. Hay muchos y muy variados, hay los típicos regalos que son más o menos caros, pero repito esto depende de la persona y del lugar en el que estemos y lo que la naturaleza de dicho lugar nos pueda ofrecer. Y aquí voy a añadir viaje en globo.
    • Paracaidismo
    • Rafting
    • Senderismo
  • Cine. Hay dos tipos de personas en este mundo, los que pisan el cine solo cuando es explícitamente necesario o que es una costumbre para ellos. Regalar esta experiencia hará feliz a ambas personas, ya sea por salir de la rutina como para darle importancia a su costumbre de ir al cine.
  • Teatro. Si le gusta el teatro ya sabes que va a ser un gran regalo y si no le gusta puede descubrir nuevos tipos de escenarios: monólogos, improshows, danza, ópera…
  • Cena. Un clásico ya sea en un restaurante o que cocines tu mismo.

Detalles

Para los que quizás no conozcas tanto esto no falla.

  • Flores. Las flores son un recurso muy útil, es orgánico y no deja residuos, suelen no estar en peligro de extinción y son muy bonitas. Sí, las plantas también cuentan en esta sección y quiero remarcar que es un regalo para todo el mundo. A veces caemos en el tópico de regalarlo solo a mujeres y la verdad, en el punto de evolución de la sociedad en la que estamos no veo el por qué. A todo el mundo le gustan las flores, en Holanda muchos son los hombres que cargan flores en sus cestas de las bicicletas y son para regalar entre amigos o para ellos en su casa.
  • Chocolate. Creo que este necesita poca explicación, es sencillo y no pasa de moda. Hay tabletas y bombones que vienen en paquetes muy bonitos y lugares especializados con una gran variedad de sabores nuevos que explorar.
  • Bebidas
    • Vino. Un clásico y un acierto si descubres el favorito de esa persona o compras tu favorito y les explicas el por qué.
    • Fermentados. No tiene por qué ser alcohol, los fermentados se han puesto muy de moda gracias al nuevo movimiento healthy que nuestra sociedad está viviendo, el kombucha es un gran ejemplo.
    • Tés. Hay muchas tiendas especializadas, pasaras un buen rato oliendo y eligiendo tu favorito y si lo acompañas con una taza bonita te coronarás.

Regalos con simbología

Son regalos con intención, que nuestra sociedad entiende como importantes y con gran peso, en mi opinión dependen de la relación que tengas con esa persona y la historia que haya detrás.

  • Joyas. Desde el anillo que se regalan las parejas a las pulseras de amistad, el rango puede ser muy grande. Ante esta opción también hay decisiones éticas que se pueden tomar, joyas artesanas apoyando alguna causa, comercio justo de por ejemplo los minerales empleados en su uso. O si por ejemplo compráis oro que sea libre de explotación infantil/humana, su precio es más caro pero sabemos que las joyas son para toda la vida, y tenerlas no debería implicar quitarle la vida a otra persona. Muchas joyerías aún no compran “oro justo” y somos nosotros los que motivamos estas decisiones cuando vamos a comprar, la ley de la oferta y la demanda.
  • Piezas únicas. Como gemelos con motivos especiales para esa persona, o una pluma de escribir que venden en muchas joyerías.

Otros

El regalador. Es una de las webs que envía regalos directamente a la persona a regalar. Cuando estuve viviendo en el extranjero y no podía hacer nada para regalar por falta de tiempo, el regalador fue nuestra solución. Hay muchos tipos de regalos, son personalizables y llegan muy bien empaquetados. https://regalador.com

Empaquetado

Carta de presentación y arte efímero, cuánto más sencillo mejor, y con materiales reciclados mejor que mejor. Solo se necesita paciencia y un poquito de maña. Aquí os dejo ejemplos:

Cartulina y algunos motivos del evento
Me gustan los papeles de envolver sencillos

Creo que todo regalo debería ir al menos con una pequeña postal que la acompañe. Las postales puedes imprimirlas de Internet, hacer tu mismo una acuarela o incluso comprarla, lo que mejor vaya contigo. Puedes escribir algo personalizado de vuestra relación, un poema, una canción…

Lana artificial que tenía de algunas manualidades se puede reutilizar con unas cuantas flores secas

Los materiales para el empaquetado pueden ser reciclados, cosas que tengas por casa o que rescates de tus familiares, aquí te dejo unas cuantas ideas que he usado a lo largo de los años, ideas que he recreado y personalizado después de muchos años enganchada a Pinterest.

Ahora es tu turno para crear algo especial. Solo busca tus dones y es resto es magia.

Laia Wanderlust

Islandia

Roadtrip en 7 días

Skaftafell

Las mariposas de mí estomago no murieron ni con el frío islandés.

Hace muchos años que un gusanillo rondaba por mi estómago pidiendo una aventura única, fría, aislada, salvaje y atrevida. Cuando subí en el avión estaba muy nerviosa y emocionada pues hacía muchos años que quería ir a Islandia y acercarme al Polo Norte, como si pudiese llegar a la gran placa de hielo. Cuando empezamos a perdernos entre nubes densas mi corazón palpitaba lento y con intensidad, me sentía alerta y ansiosa por aventura. Y de hecho viví así toda la aventura y el gusanillo paró de repente de moverse en ese movimiento tan visceral. Sentía la sensación de estar exponiendo mi piel a la vida salvaje y eso fue una adrenalina increíble y adictiva. Y de repente hubo un momento que más adelante explicaré en la que la metamorfosis del gusanillo fue completa, las alas de una mariposa que adivino era muy libre acariciaba las paredes de mis entrañas, diciéndome que era libre para explorar el mundo. Y así fue como mi nombre con apellidos tradicionales transformó estos últimos en uno solo, un nombre que me abría las puertas a experimentar y a canalizar mi energía. Allí nació Laia Wanderlust, mi nombre se queda conmigo como la piel y mis huesos, pero mi apellido en esta etapa de mi vida no podía ser otro que Wanderlust, pues explica la necesidad imperiosa de viajar y explorar. Esa soy yo ahora, una exploradora de las Ilíadas.

¿Cuándo ir?

Yo diría que nosotros fuimos en una de las mejores épocas, mitades de marzo, aún se pueden ver auroras boreales, hace frío pero no mueres en el intento, hay bastantes horas de luz, ves paisajes nevados pero también ves el suelo de otros colores y puedes usar toda la carretera principal.

¿Por qué?

Pues porque si quieres ver las auroras boreales tienes que ir en la temporada alta desde finales de agosto a mediados de abril, los puntos fuertes son durante los equinoccios (septiembre y marzo). Durante nuestra estancia no conseguí ver ninguna aurora boreal, y es uno de los sueños de mi vida.

Las horas de luz son importantes, por la seguridad al volante, por la belleza del sol iluminando las montañas, las cascadas y los campos nevados. Las horas de luz son maravillosas sobretodo por las fotografías y las excursiones. Pero supongo que para un retiro la oscuridad no debe estar mal si te hospedas en un spa o cabaña en algún punto perdido del norte.

Me parece perfecto esta temporada porque hay contraste de colores, sigue habiendo nieve por todo pero puedes ver también suelos ocres y playas negras. Supongo que si vas en verano ese contraste no incluirá tanto blanco. Pero la temperatura será más agradable en verano y tendrás otro tipo de actividades disponibles.

Advertencias

  1. Islandia es cara, no os voy a engañar, una semana allí actuando como una mochilera me costó más que un viaje de mochilera durante doce días por el centro de Europa.
  2. Si alquilas un coche te aconsejo que vayas con mucho cuidado y que alquiles un seguro a todo riesgo. Dormir. Antiguamente podías dormir en cualquier sitio, ahora ya está regulado y tienes que pasar la noche en campings. Una de las razones por las cuales lo veo lógico es que hay que ser conscientes que podríamos aparcar en lugares peligrosos y despertarnos en una avalancha. Y a su vez, vive gente por todos los lugares, es decir las tierras pertenecen a personas, por lo tanto eso se debería respetar. Nosotros pedimos permiso alguna vez a los dueños para dormir en su terreno.
  3. Con los coches normales solo puedes ir por la carretera central N1, solo los 4×4 indicados pueden ir por las carreteras del centro (muchas veces cruzan ríos).
  4. Resiliencia, a veces cuándo hay tormentas cierran carreteras, entonces hay que respirar y tranquilizarse, entender que no puedes hacer nada y disfrutar del tiempo de descanso. Además de ir informándose en la web http://www.road.is/travel-info/road-conditions-and-weather/
  5. Mar y sus olas. Cuando una se hace fotos cerca de las olas hay que mirar más hacía atrás que adelante, pues una de sus olas te puede arrastrar fácilmente hacia dentro. Y el rescate -si tienes suerte- será muy desagradable.
  6. El tiempo cambia literalmente cada 5/10 min puede nevar como si se acabase el mundo, granizar, llover, incluso que el viento feroz te dificulte caminar o el sol te deslumbre. Ante todo paciencia.
  7. Ropa calentita, importante y capas como una cebolla, así cada cinco minutos dependiendo del tiempo te puedes acomodar sin que todo resulte en una gripe.
  8. The Blue Lagoon, las entradas se agotan, así que reservadlas con antelación. Si te metes en las aguas calientes que la naturaleza ofrece te doy dos consejos: entra sin joyas para que no se estropeen y si puede ser sin que el pelo se te moje, porque hay mucho azufre. Por otro lado el agua de los grifos y naturaleza es potable y maravillosa, no te olvides tu cantimplora.
  9. Si vas en coche, reposta en todas las estaciones que encuentres, no hay una en cada esquina, así que si no quieres quedarte tirado en medio de la nada, cada vez que veas una rellena.
  10. No te hagas la valiente si no lo ves 100% claro, hay muchos casos de gente que muere o sufre accidentes graves por aventurarse demasiado sin conocimiento. Así que si algo no está regulado y no vas con alguien que sepa igual no es buena idea.

Itinerario

Día 1: Llegada a Reykjavik

Nuestro vuelo fue desde Edimburgo con Easyjet hasta el aeropuerto de Keflavik, no hubo ni una turbulencia, pero si nos adentramos en unas densas nubes que se tragaron el avión. Para mí fue como cuando Lucy entra en el armario y sale en el paisaje nevado de Narnia, la sensación fue diferente, la esencia del lugar estaba impregnada de otro sentimiento, más recogimiento o paz.

El Shuttle bus, aunque no es muy barato, es lo más económico. Lo compramos en la taquilla directamente desde el aeropuerto y nos dejó en el centro de la ciudad. Tardamos unos cuarenta y cinco minutos en llegar al centro y nos fuimos directos a nuestro albergue http://www.hlemmursquare.is nosotros lo reservamos a través de Booking. Nos fuimos directamente a dormir y nos despertamos pronto para aprovechar la mañana recorriendo la ciudad.

Día 2: Reykjavik

Nos despertamos, desayunamos en la preciosa cafetería del albergue y nos fuimos directos a explorar la ciudad. La primera parada fue el Tales from Iceland, es un museo muy acogedor, un lugar lleno de proyecciones que te hacen entender mejor la cultura moderna de los islandeses. Además son tan hospitalarios que te invitan a una bebida caliente y a pastas. https://www.tales.is

Después dimos un paseo por el centro mientras nos dirigimos a la siguiente atracción, The Saga Museum. Fue sin duda mi favorito, te explican a través de muñecos de cera y decoración – como si hicieses un viaje en el tiempo- cómo se pobló Islandia por los vikingos y su evolución en general. Al final del tour puedes vestirte de la época y hacerte fotos. https://www.sagamuseum.is

Corrimos hacía nuestra siguiente parada, el free tour. Yo siempre digo que al llegar a una ciudad nueva me parece importante descubrir la ciudad con conciencia y para ello los free tours son una maravillosa manera de hacerlo. Pues pagas la cantidad que consideras justas al guía, eso les hace a ellos motivarse para hacerlo muy entretenido y nosotros aprendemos a poner precio a la cultura según nuestras posibilidades. Puedes elegir entre muchos tipos, en nuestro caso siempre empezamos por el básico con historia https://citywalk.is.

Nos perdimos por las calles intentando encontrar algún lugar con opciones veganas, pero como acabamos el tour bastante tarde y estábamos muy cansados de andar, nos paramos en el primer bar donde vendiesen patatas fritas y llenamos nuestra barriga rápido, listo ya para la siguiente fase.

Volvimos al aeropuerto de Keflavik con el autobús y allí nos vinieron a recoger la empresa con la que alquilábamos el coche (que no recoge a sus clientes en la capital). Una furgoneta que era suficiente para dos sería nuestra casa móvil para cinco noches. Nosotros alquilamos un seguro todo incluido y la verdad es que menos mal porque nos pasó algo muy típico en Islandia, un trozo de grava chocó contra la luna frontal del coche y la agrietó. Gracias al seguro no tuvimos que pagar nada extra.

La siguiente parada fue el supermercado pues éramos conscientes de que no sabíamos cuándo sería encontraríamos el próximo. Los más baratos son Bonus y Kronan y están muy bien servidos.

Hallgrímskirkja

Día 3: Golden Circle 1.0

Nos despertamos muy pronto. Hacia las siete y media ya estábamos en el pie de la montaña que íbamos a subir: Reykjadalur Hot Spring. El camino estaba poco marcado pero los primeros exploradores marcaron el camino y fueron sus huellas las que me guiaron. No os voy a engañar, la subida es moderada y cualquiera que mantenga un ritmo de vida activo lo puede subir sin problemas, pero al fin y al cabo es una montaña con desnivel. Así que paciencia, desayunad bien y poco a poco. A lo largo del camino podréis observar montañas nevadas, agujeros de agua caliente (a 100ºC), el bonito humo que sale de ellos y finalmente un rio con agua caliente.

Llegamos y todo estaba tranquilo y desierto, solo una pareja descansaba en bañador dentro del agua y si lo sé es porque vi sus dos gorros de invierno en sus cabezas asomar por una de las curvas del rio. Martin y yo nos fuimos más lejos para dejarles intimidad, me puse muy seria creando algún algoritmo imaginario sobre como podía quitarme la ropa y pasar la menor cantidad de frío posible mientras entraba hasta el agua. Imposible, por muy rápido que fuese llevaba tantas capas de ropa que me congelé igual. Pero al entrar en el agua la historia cambia, el agua esta a una temperatura perfecta. Al principio me picaba la piel por el contraste de temperatura, pero después me relajé y me dejé llevar por la tranquila corriente, mi piel se sentía acariciada por las rocas del suelo. Al mirar a mi alrededor y poder sentir esa paz, ver las montañas solas a mi alrededor, el cielo de un lugar tan lejano me emocioné. He vivido pocas experiencias tan purificares como esas, me sentí más libre y salvaje que nunca, me sorprendí siendo Laia Wanderlust. Pues me encontré en un río perdido en Islandia y entendí que para despertar más partes de mi interior tenía que recorrer el mundo y así activar cada poro de mi alma.

Cuando empezó a llegar mucha gente nos cambiamos el bañador por la ropa calentita y nos fuimos al siguiente destino a media hora en coche: Kerid Crater. El precio es barato y si no has visto nunca un cráter vale la pena, como fue mi caso, pero es una experiencia que por colores es mejor verlo en verano.

Nuestra siguiente parada a 40 min en coche fue fuente termal Hrunalaug, hay una pequeña caseta de madera donde poder hacer una donación y cambiarse. Tiene dos piscinas y la experiencia es preciosa, hay una ley no hablada en Islandia, si vas a una fuente termal o lugar de espacio reducido, como buen humano dejas intimidad a esas personas dando una vuelta por los alrededores, la gente suele tener consciencia y al cabo del rato te dejarán el espacio libre. Los detalles del lugar son increíbles, porque puedes ver runas vikingas en el tejado de la caseta, las runas son el alfabeto que ellos usaban. Al acabar de darnos un baño muy relajante intentamos cocinarnos una pasta – que acabó siendo muy al dente).

La última parada del día fue la cascada de Seljalandsfoss a una hora aproximadamente en coche, intentamos llegar para el atardecer y pudimos captar algo de esa luz dorada tan famosa, pero llegamos un poco tarde. El párquing es grande, y el paseo hasta la cascada son cinco minutos, puedes verla por todos los lados, simplemente cuidado con no resbalar.

Día 4: Golden Circle 2.0

Pronto por la mañana fuimos a Reynisfjara Beach había muchísima gente y conseguir hacer alguna foto era bastante difícil pero de repente todo el mundo se fue, yo estaba tan absorta con la cámara que no me dí cuenta que tiempo había cambiado y las olas se habían vuelto muy salvajes. Eso es una de las grandes advertencias de Islandia, las olas pueden sorprenderte y si te alcanzan llevarte hacía abajo, muy peligroso. La playa es preciosa, el contraste del agua grisácea, la arena negra brillante por el agua en contraste con la nieve y las rocas geométricas son un espectáculo de la naturaleza.

A esta parte del viaje nos quedaba poco dinero pero queríamos ver uno de los glaciares más importantes Skaftafell a dos horas de coche, una excursión acompañada es bastante cara pero nosotros dimos un paseo por los alrededores y pudimos tener una visión bastante bonita del glaciar. No os aventuréis entre placas de hielo solos porque es muy peligroso.

Jökulsárlón, a una hora en coche es el fin de un glaciar que desemboca en un muy profundo lago, icebergs flotan pacíficamente en él y se reflejan en sus tranquilas aguas, simplemente precioso.

Diamond Beach a diez minutos andando, este lago desemboca en el océano por un canal, los trozos de hielo flotan por él hasta el mismo océano y a veces los trozos se quedan en la orilla. Con el reflejo del sol los trozos de hielo parecen joyas que contrastan sobre una manta de terciopelo de arena negra.

Y hasta aquí el Golden Circle, muy abundante en turistas, nuestra última parada del día ya se salía de esta ruta. Nuestra aventura de verdad empezaba en ese instante y las Vestrahorn Mountains fueron mi parada favorita de toda Islandia. Una hora en coche más al este llegamos a una casita de madera, allí pagas la entrada para llegar más allá hasta tener la perspectiva deseada de las montañas. Puedes entrar en coche o andando, nosotros escogimos la primera opción y llegamos hasta las dunas de arena negra, donde Martin jugó un rato. Caminamos hasta estar justo enfrente de las montañas, el cuadro que podéis esperar son las montañas erguidas con orgullo al final, la playa a la derecha baña la arena negra y entrado el anochecer la arena mojada crea un espejo que regala un cuadro simétrico natural gigante.

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Después volvimos a aparcar en la pequeña cafetería de madera y caminamos quince minutos hasta el set de rodaje de una película que nunca se grabó. Es un pequeño poblado que representa un pueblo vikingo, es falso pero está muy bien hecho y no pude evitar montarme mi película.

Día 5: La gran tormenta

Nos despertamos otra mañana sin haber visto ninguna aurora boreal, hicimos café y conducimos tres horas y media hasta Egilsstadir. Allí paramos a reposar en una gasolinera con restaurante estilo años cincuenta y, muy amablemente nos informaron de que acababan de cerrar todas las carreteras a nuestro alrededor porque llegaba una tormenta. Esto dejó a Martin en shock, a mí con un ataque de risa nervioso, si os pasa eso paciencia y resiliencia, de vez en cuando hay que llamar al servicio de carreteras que os informa de su estado y os pueden comunicar cuándo está previsto abrir las carreteras. http://www.road.is

En nuestro caso solo podíamos comer y mirar películas en la parte de atrás de nuestra furgoneta, aparcamos en el camping del pueblo y ahí nos quedamos esperando a la mañana siguiente.

Día 6: El norte

La carretera fue despejada por las máquinas quitanieves muy pronto, hacia las siete de la mañana ya podíamos volver a circular y el paisaje me dejó anonadada. Llega a un punto donde una gran llanura de nieve es todo lo que te rodea, alguna montaña igual de impresionante se puede ver a lo lejos pero nunca he tenido la sensación de estar en las puertas del cielo o como a mí me gustaba llamarlo Valhalla, como en esta situación. Estaba muy concentrada porque la nieve lo cubría todo pero era precioso ver esta gran manta de nieve casi sin coches y sin vida humana.

La cascada de Goðafoss está a dos horas y media en coche y es una de las demostraciones de la naturaleza islandesa sobre el agua, el hielo y la fuerza de todo ello combinado. En medio de toda esta inmensidad blanca la cascada de agua corre ferozmente entre caídas de rocas, creando incluso estalactitas de hielo en sus bordes.

Hvítserkur es la joya que encuentras después de 5 horas bordeando la costa norte de Islandia, en cierto punto del trayecto la carretera se vuelve estrecha y en este caso muy resbaladiza. Esta es mi prueba para vosotros de que no podéis despidamos ni un momento – yo lo hice, miré un segundo de más unos caballos a la derecha- el coche piso un poco el borde de la carretera y empezó a resbalar, perdí el control de la furgoneta giré el volante como una loca intentando enderezarlo mientras de fondo escuchaba los gritos de Martin pensando ya que iba a morir. Pero Freya debió ver mi decisión y valentía al intentar controlar la situación y me ayudó a aparcar como solo una diosa podría hacer, he aquí la prueba:

Laia aparcando gracias a Freya

Al final de la carretera donde el GPS os diga aparcas y bajas una montaña pequeña hasta llegar a un mirador, desde ahí puedes ver el “rinoceronte” de piedra, como si pasease por la playa de algún lugar hecho por dioses. Nos quedamos ahí pensando en si bajábamos pero he de decir que me da un respeto increíble ese océano y aunque mientras miraba Frozen II aluciné con la valentía de Elsa metiéndose en el agua yo me quedé plantada en el mirador soñando.

Día 7: The Blue Lagoon

Estábamos agotados. Conducimos una hora aproximadamente hasta llegar a Landbrotalaug Hot Pot, estaba lleno así que decidimos dormir por los alrededores y a la mañana siguiente fuimos los primeros en llegar. Recuerdo el pequeño caminito de piedras que sobresalen del agua – vas a tener que cruzar por ahí sí o sí, estaban cubiertas de nieve y la luna preciosa iluminaba junto con la luz del alba el paraíso. Bañarse allí a primera hora fue mágico, la luna, el agua caliente el olor a Islandia, estar perdidos en el mundo, pocas cosas en la vida las puedo comprar a esto.

Teníamos pensado continuar por la península del noroeste pero debido al día de retraso que llevábamos por la gran tormenta no pudimos ir.

Ya en el oeste de Islandia bajamos en coche durante una hora y media y llegamos al Hotel del Blue Lagoon, después de tantos días “solos en el mundo” la enorme aglomeración del lugar nos dejó sorprendidos. Había cientos de personas, esperando su turno para entrar, por ello os digo que reservéis con mucho tiempo. No os recomiendo meter la cabeza en el lago porque se va a resecar mucho el pelo pero por si lo hacéis poneos acondicionador en el pelo antes de entrar como mascarilla protectora. Tampoco joyas si las apreciáis, y nada más entrar podéis ir a unos de los puestos que hay en el lago donde os dan la mascarilla de cortesía.

Lo siguiente fue ir hasta la gasolinera, llenar el depósito y ordenar el caos que se crea en la parte trasera de una casa móvil por dos personas durante cinco días, el arca de Noé iba más ligera. Luego fuimos a devolver el coche y nos llevaron al aeropuerto, mi segunda advertencia es que vayáis con tiempo porque revisan muchas maletas y se lo toman con calma.

Pegué la frente en la ventana del avión a la espera de poder atisbar todas las auroras boreales que me perdí durante siete días a causa de las constantes nubes. Pero no las vi, lloré y todo uno de mis sueños frustrados pero entonces Martin me susurró las palabras mágicas “si no ves las auroras aquí seguro que el día que viajemos a Noruega las ves”. Así que ya os podéis imaginar que ya estoy planeando un nuevo viaje el cuándo será sorpresa.

Esta vez no puedo hacer crítica gastronómica ya que este viaje fue low cost y no teníamos presupuesto para restaurantes.

La guinda de la humanidad

Los campings son lugares de reunión de personas que o bien su presupuesto es ajustado, su manera de viajar es alternativa o simplemente quieren vivir la aventura de Islandia a lo más salvaje. En nuestro caso pudimos ver que las personas que se reúnen en estos lugares son muy simpáticas. Una vez me pasó que estaba en un camping por la mañana deshaciendo la tienda de campaña y hacía mucho frío, una pareja mayor estaba desayunando en una caravana al frente y se debieron de compadecer de nosotros, así que preparó dos tazas grandes de café y nos las trajo.

En Islandia la experiencia fue mucho más solitaria ya que el propio lugar es así, pero en los campings es cuando volvías a reunirte con la sociedad. Cuando hacía tanto frío que cerraron las carreteras y Martin y yo nos fuimos al camping sentimos esa humanidad como una red de soporte y seguridad. El hecho de saber que alguien dormía a ambos lados de nuestro coche nos dio un poco de seguridad, y eso nos hizo sentir más fuertes. No hablamos con nadie en este caso, pero era un acuerdo entre todos, un contrato silencioso en el que todo el mundo primero cuida de si mismo pero si puedo también te cuidaré a ti.

Islandia es salvaje no hay que equivocarse con la idea de que está ya preparado para el turismo, en cierto modo así es, pero no deja de ser una zona gobernada por la naturaleza donde el humano como siempre, intenta hacerse hueco. Esto lo hace atractivo y bello siempre y cuando una este con el ojo abierto a nuevas posibilidades y maneras. Ha sido una experiencia que me ha hecho ver los paisajes nevados como únicos cada uno, y me ha encendido las ganas de visitar otros nuevos.

Shetland Islands

Lerwick

Puede que su nombre no te suene en absoluto, para mi fue todo un misterio hasta que llegué a su puerto. Pero el desino es caprichoso, las mareas pueden llegar a ser pruebas sorprendentes y de un momento a otro tu vida puede ser como una metáfora de Jacinto Benavente. La capitana de mi barco, -y hablo en tercera persona porque a veces parece una extraña buscando y anelhando cosas que desconoce la simple y sencilla mortal en mí- dedicó parte de esta etapa escocesa a la búsqueda de la magia. El sentido del misticismo de la naturaleza, y la conexión que sentía hacía un lugar en el que nunca he estado antes. Lo primero que buscamos Martin y yo durante lo que yo llamo la etapa escocesa fueron experiencias folclóricas reales, auténticas y escondidas. Creo que en esos lugares escondidos se esconde la magia más ancestral, y si esa canción del alma también os llama este viaje puede ser para ti.

Una experiencia real que nos ofrecieron el primer día en la oficina de turismo fue exactamente eso, un festival vikingo que aviso desde ya, si quieres ir este año ya vas empezando tarde. Pero no te preocupes siempre que se quiere se puede, eso me dije y aquí os puedo explicar por qué fue tan especial.

Historia del Up Helly Aa

No se fechas exactas porqué ese nunca fue mi fuerte, y esta información pasó como se hizo antaño de boca a boca por nuestra anfitriona en la isla. Ella era menuda, pelo castaño, tez pálida y sonriente, fue como una tía que viene a contarte la historia antigua de tu sangre y yo me la creí.

“Este festival se creó después de la Segunda Guerra Mundial, nuestros hombres volvieron de la guerra tristes y desanimados, habían perdido muchos amigos y nosotras que nos quedamos en tierra reanimamos este festival en su honor. Los hombres son los protagonistas porque a nosotras nos encantaba sentarnos y verles divertirse entre ellos y, a su vez ellos se sentían admirados por nosotras. “

Parecía muy lógico que ellos volviesen a sus raíces vikingas para curar un presente tan duro y violento con una violencia más peliculera y vista desde un punto de vista más lejano. Y eso que empecé la experiencia un poco intrigada porque las mujeres no pudiesen participar, pero su explicación me dejó sin palabras, a día de hoy aún. Amor hacia el prógimo, y acalló las palabras que retumbaban en mi mente.

Up Helly Aa

Dieciséis años de espera, seis años de cuidados, un año de preparación y un día de gloria.

Este festival representa la llegada y asentamiento de los vikingos en la isla, o eso entendí yo. Y eso es lo que ellos reclaman y representan ese día.

Hay una lista de espera de 16 años para cualquier hombre de las Shetlands que desee ser el Jarl que sería como el jefe/rey de los vikingos. Alguno de ellos se deja crecer la barba durante seis años con la intención de mostrar a los demás su imponente hombría. También el Jarl decide quienes serán su main squad, sus guerreros principales que desfilaran con él y le protegerán hasta su muerte. No hace falta que os mencione el honor que implica ser el hombre del año, pero durante ese tiempo los preparativos son intensos: vestimenta de la época, canción-lema, identidad y la galera que crean durante un año y queman el último día.

Pero esta legión de hombres no está sola, unos novecientos hombres más se unen a este desfile de testosterona. Supongo que todo el censo de hombres mayores de edad y algún joven. Durante el gran día todo el pueblo y pocos turistas se centran en captar esta fuerza de la unión que dura hasta bien entrada la madrugada del día siguiente. Una vez el sol sale de nuevo, otro Jarl ha nacido.

Main Squad 2018

Fechas del evento

El último martes de cada enero es el gran día. Las Shetland Islands se llenan de gente de los alrededores y algún turista fan de alguna Saga o serie vikinga se reúnen allí a celebrar el folklore del lugar. Me incluyo en entre ellas.

Me parece un buen momento para deciros que todo se alquila, reserva y adquiere con mucho tiempo de antelación. Nosotros tuvimos bastante suerte, pero no os voy a mentir, dedicamos mucho tiempo a buscar las cosas.

Lerwick

¿Cómo llegar?

Hay dos opciones, la más aventurera y barata y la más rápida y cara.

Obviamente escogimos la primera y es una de mis experiencias más explicadas en cenas con amigos. Un Ferry – https://www.northlinkferries.co.uk – desde Aberdeen te lleva durante 14 horas por la noche hasta Lerwick la capital. Hay tres tipos de acomodaciones, butacas normales, butacas en una sala más privada un poco más cómodas -esa fue nuestra opción- y camarotes. Si la mar esta en calma supongo que debe ser bastante intenso – ya que es el Mar del Norte y se mueve bastante por naturaleza-, nosotros nos encontramos con que había tormenta. Y os lo prometo, la humanidad entera del barco nos encomendamos a Odín de verdad. Martin meditó para que sus espaguetis no saliesen de su cuerpo, yo no tuve tanta suerte. Bajamos del barco aparcamos y empezamos a respirar a ver si nuestro cuerpo se estabilizaba y pensé que el Papa de Roma debió de empezar su costumbre de besar el suelo al aterrizar, seguro cuando vino a estas islas.

Una hora más tarde fuimos a desayunar a un bar maravilloso del que más abajo haré una crítica gastronómica y compartimos mesa con dos mujeres, una de Canadá y otra de EEUU. Mientras Martin comía una buena tostada, yo ahogaba mis penas del mar anclada a una taza enorme de café. Ellas nos dijeron que también tenían reservado el Ferry pero al enterarse de la gran tormenta escogieron la segunda opción. Un avión desde Glasgow puede llevarte hasta el pequeño aeropuerto de Lerwick, más caro seguramente pero mucho más rápido.

He de reconocer que no cambiaría nada, lo pase mal en el barco, sí, pero tengo una maravillosa historia que contarles a mis nietos si alguna vez los tengo. De cómo su abuela un día navegó con seres mitológicos que creaban unas olas tan grandes que el barco se estremecía ante los gritos de Odín. ¿Poético verdad?

Puerto de Lerwick

Itinerario

Nosotros nos tomamos cinco días tranquilos para esta aventura con mi coche, si no tenéis os recomiendo totalmente alquilar uno o no podréis moveros por el lugar. He pensado mucho en si compartir esta experiencia o no, porque fue tan auténtica que da un poco de pena que llegue a muchos ojos lectores. Pero por esto escribo estas líneas, para pedir amor y respeto por esta cultura y lugar. Si finalmente te decides a caminar por sus calles, escuchar sus gritos de guerra y catar los últimos trazos del alma folklore hazlo como un buen somelier, con respeto.

Día 1: Las tierras altas escocesas

Nosotros viviamos en Edimburgo, así que cada vez que teníamos una excusa aprovechábamos para escapar al norte y descubrir más de los salvajes campos, montañas y bosques. Salimos con el coche ruta norte.

Básicamente paramos en el lago Morlich y hicimos una ruta de una horita por su alrededor.

Finalmente llegamos a Aberdeen y subimos directos al ferry, no sabíamos que habían opciones veganas en el barco así que íbamos bien cargados de comida. Pero para que lo sepáis podéis pedir explícitamente comida de origen vegetal sin problemas. El Ferry llegó a puerto sobre las seis de la mañana, aparcamos en el supermercado Tesco y compramos comida básica para los próximos días. Al lado del mismo Tesco esta el restaurante más maravilloso de la isla del que hablaré más tarde, disgustamos un rico desayuno, mantuvimos una interesante conversación con dos mujeres con las que compartíamos mesa y nos organizamos para explorar un poco la isla. Con calma para que las aguas de nuestro interior se mantuviesen pacíficas.

Empezamos por el faro Sumburgh, un viento salvaje azotaba desde lo alto, una sensación fría que caló en mis huesos, se llevo todo consigo, mi malestar por el viaje, mis enfados por la vida y solo me dejó mi esencia. Profundo sí, pero real durante un rato, fue un pequeño regalo de la vida. Muchas gaviotas se escondían entre las rocas de los acantilados, acurrucadas en parejas, Martin y yo dimos una pequeña vuelta y volvimos hacía el norte de nuevo.

La casa más antigua conservada en la isla
(de camino al faro)

Fuimos hasta la isla de Saint Ninian’s que los escoceses a veces usan como expresión de asombro como nosotros diríamos o, mejor dicho nuestras abuelas en España dirian “Por la Virgen” o “Jesús, María y José!”. Aparcas donde puedes y llegas a una playa, un estrechamiento de mar por los dos lados deja un pasillo de arena que conecta la península con la isla y me recordó a Illetes de Formentera pero a lo salvaje. Estuvimos un rato allí jugando con la cámara, las conchas de las orillas y la sensación de estar entre dos playas.

Como ya he remarcado bastante, es difícil encontrar hospedaje, nosotros empezamos a finales de Noviembre y tuvimos que escoger dos hoteles diferentes. El primero fue en Sandwick, un pueblecito muy pequeño costero, más que un hotel parecía una casa con derecho a hospedaje, https://www.orcacountryinn.com un señor mayor lo regentaba con mucho cariño. Martin se pasó horas hablando con él sobre el todo y la nada, la vida y el después. Su cocina es profesional y estás invitado en ella, la nevera esta dividida por habitaciones así que puedes guardar cómodamente todo lo que necesites y tienes derecho a cocinar en ella siempre y cuando la dejes limpia después. Con suerte verás a otras personas y te relacionarás con otras culturas.

Esa noche me mantuve despierta, mirando la ventana y esperando una alerta del móvil para cumplir un sueño – ver una aurora boreal-. El bip del móvil me sobresaltó, debían ser las dos de la madrugada, 23% de posibilidades, más de lo que había conseguido hasta ahora, salté de mi cama, me enrollé en una manta y arrastré a Martin escaleras abajo para ver el gran festival de luces. Nuestra sorpresa, no había auroras pero si nieve, mucha además, me resbalé en mi euforia y me deje la motivación escarchada en el suelo. Estábamos perdidos en un pueblo muy lejos de todo, en una calle vacía de un pequeño pueblo nevado, y Martin y yo tirados en el suelo riendo a carcajada limpia.

Día 2: Las islas del norte

Puse música clásica, la luz azulada invadía la nieve con un aura especial, fuimos más al norte de la isla y proseguimos con dos Ferries hasta las islas más al norte posible, Yell y Unst, la nada nos invadió- mucho campo, pocas casas y su todo nos llenó, pues esencia pura era lo que rondaba en esas tierras altas . En Yell vimos una galera vikinga y en Unst hicimos una caminata poco más de de dos horas, bastante sencilla, y os voy a explicar lo que sentí.

Replica de un barco vikingo

Las brumas nos recibieron a media montaña, los campos estaban cubiertos de un dorado tenue, mate con reflejos fríos de hielo y nieve. Los primeros quince minutos me dediqué -para desesperación del paciente Martin- a saltar los charcos congelados de hielo. El placentero crujido era adictivo para mí, Martin me miraba riéndose amorosamente diciéndome lo niña pequeña que podía ser a veces. Andamos montaña arriba y seguimos un riachuelo que se escondía en una pequeñita “cueva”, me sentí llamada y me senté dentro tomando y fotografiando las estalactitas de hielo que se formaban sobre la hierba que colgaba de los bordes. Me pareció perfecto y puro el maravilloso contraste entre la luz y la naturaleza. Llegamos a una pasarela de madera -cuidado por favor que resbala más de lo que parece – ahí fue mi turno para reírme, mis botas de montaña resultaron más estables que las de Martin, y se pasó medio camino enganchado a mi brazo con piernas de gelatina. Pude imaginarnos como octogenarios aguantándonos mutuamente un día cualquiera. Paramos a admirar los pequeños riachuelos que se formaban – una capa de hielo superior congelada y burbujas de aire que mostraban cómo el agua corría bajo esa superficie-. Llegó un momento increible de vértigo, he subido más alto en mi vida pero, os prometo que la sensación fue embriagadora, un acantilado no tan alto como se percibe se planta como el final de las Shetland Islands. Os prometo que mi deseo era el de ponerme a andar con cuatro soportes porque tenía miedo a que el viento me llevase para siempre a otro lugar. Me planté allí, miré a Martin y le pregunté “Si me tirase al agua y, sin contar corrientes, siguiese en línea recta llegaría al Polo Norte?” Él se rió un poco ante mi pregunta, pues él es muy lógico en todos los aspectos y sabe que es imposible hacer lo que digo, pero entendió mi intención y asintió con la cabeza. Volví a mirar hacía ese infinito, y me imagine cómo sería llegar nadando hasta un playa de hielo que poco a poco y tristemente se está derritiendo. Quería llorar de la emoción y de la pena.

El cielo respondió, o eso me gusta creer, ante mis anelos pues me quiso regalar un pedacito de ese norte. Copos de nieve resbalavan sobre mi pelo, mis manos, y aterrizaron a mis pies, nos pusimos en cuclillas a mirar cada copo y por primera vez pude apreciar esa estrella que son de verdad. Finalmente y aunque sabiamos que podíamos ver ballenas – que no vimos-, satisfechos y contentos volvimos a tiempo para ver el sol ponerse entre tonalidades rosadas reflejadas en los charcos de hielo.

Volvimos a Lerwick, nos perdimos entre calles preciosas y su puerto me recordó al Polo norte y cómo me lo imaginaba yo. Me colé en una tienda muy llena de antigüedades y me sentí agradecida por la experiencia que nos esperaba mañana, el Up Helly Aa. Nos sentamos a tomar un vino mientras observábamos la inmensidad de la oscuridad, llamamos a nuestro futuro hotel para al que íbamos la siguiente noche para ver si nos podían conseguir entradas para uno de las Halls. Lo explicaré más adelante, es la parte más dificil de conseguir pero en este hotel te ayudan a entrar y gracias a ellos la experiencia fue completa. FInalmente volvimos a Sandwik a dormir.

Día 3: Up Helly Aa

La mañana era fría, nevada y reflexiva, pero se cocía una emoción en el aire muy divertida. Aparcamos en Lerwick a eso de las diez de la mañana, los niños salían de excursión de sus colegios directos a experimentar el festival. Y de repente se oían sus gritos, se escuchaban sus pisadas sobre la nieve. El Jarl con el pecho hinchado de orgullo a más no poder caminaba por las calles, motivando a sus guerreros a seguir con alegría. Hasta la plaza principal donde leyeron su manifiesto y prosiguieron su camino. Mi metro sesenta y dos en el norte se queda corto para llegar a las mejores vistas en fotografía, pero para escabullirme hacía el siguiente destino entre los cuerpos de la gente, es maravilloso. El final del puerto es donde la galera construida reposa, el main squad se posiciona en ella y miles de flashes brillan como estrellas imortalizando el momento.

Fuimos directos a nuestro segundo y último hotel https://www.stmagnusbayhotel.co.uk, estaba bastante lejos, perdido en el monte, entre montañas nevadas. A una hora de Lerwick, – debéis saber que todo el festival sucede en Lerwick-, era una enorme casa de madera y nuestra habitación era el ático, muebles antiguos y telas inglesas decoraban el ambiente. La anfitriona nos recibe y nos trae tés y pastas a la habitación con una preciosa vajilla antigua, fuera hace frío pero nos sentimos muy bien resguardados. Me senté en un butacon taza en mano, finalmente me fuí a hacer una buena siesta para poder trasnochar hasta tarde. Al despertar me puse mil capas de ropa – intentando estar elegante- me hice una trenza vikinga y unos pendientes muy ambientados, no tacones finos – está prohibido para los halls- y un poco de maquillaje. Y nos dirigimos a Lerwick otra vez a ver el último desfile.

Llevaba más capas que una cebolla, aparcamos muy bien y a tiempo – porque como he dicho anteriormente no hay muchos turistas- y seguimos los gritos hasta una plaza donde la galera que esta mañana se fotografiaba ahora, esperaba ser quemada. Novecientos hombres, divididos en diferentes grupos y encabezados por el main squad paseaban con tantas antorchas como hombres había. Crearon una espiral circular alrededor de la galera y la quemaron al ritmo de canciones de la época.

Más tarde y mil fotos después nos dirigimos a nuestro hall. Os voy a explicar cómo funciona, hay unos 12 halls si no recuerdo mal, son hoteles, recintos y asociaciones que ceden el espacio para este evento – hay que pagar pero el dinero luego se utiliza para que el próximo año se pueda volver a celebrar-. Cada grupo del pueblo organiza esos lugares con comida, una banda ceilidh, zona para beber y pista de baile. Es muy difícil que los turistas entren porque es algo muy organizado íntimamente, pero si consigues entrar son muy hospitalarios y te hacen sentir muy acogidos. Durante la noche hay una tabla organizada, los novecientos hombres que antes paseaban con antorchas se dividen en sus grupos de amigos – que comparten disfraz y coreografía- y por turnos un autobús privado los lleva a cada hall. Desde bien temprana la noche hasta bien tarde de la madrugada los halls están llenos de gente bebiendo, comiendo, bailando al son de la banda del lugar mientras esperan al próximo grupo de hombres hacer su espectáculo. Todo el mundo aguanta hasta tarde, nosotros hasta cuando el alma no nos daba para más, pero no es para nada aburrido, pues siempre estás entretenido bailando sus danzas folklóricas o bien disfrutando del espectáculo de los vikingos del lugar.

Al salir la noche era fría, Martin y yo estábamos muy cansados y miramos el cielo en busca de alguna aurora boreal. Pero cómo había nevado las nubes ocupaban el cielo y no tuvimos ese regalo. No hace falta mencionar el gusto que sentimos al llegar al hotel, en nuestra habitación calentita, con un pijama grueso y un sueño profundo.

Día 4: El despertar

Un nuevo Jarl había nacido, no sabíamos quién era pero le deseábamos suerte. Nos despertamos hacía las diez de la mañana y bajamos al salón del hotel, con sus paredes de madera y ese maravilloso olor a café recién hecho. Había un maravilloso desayuno que podías adaptar para que fuese vegano. Todo el mundo en el lugar hablaba sobre la noche anterior y Martin y yo nos mirábamos sintiendo que había sido un sueño y preguntándonos cómo esa experiencia podía haber sido tan especial.

Nos despedimos de la anfitriona y le dimos las gracias por tan maravillosa experiencia en el hall. Allí nos explicó los orígenes del festival y su opinión acerca de la experiencia. Dimos un paseo en coche por esa parte de la isla y después volvimos a Lerwick y paseamos por sus calles, no había ruido, todo era silencio la ciudad estaba reposando la emoción. Algún vikingo y vikinga seguía de fiesta son sus disfraces y nosotros nos refugiamos del frío en una cafetería preciosa Aa’ Fired Up, donde una familia se sentaba a tomar un chocolate mientras pintaban cerámica. ¡Qué maravillosa idea, poder pintar y tomar una bebida caliente!

Por la tarde volvimos a mi restaurante favorito me tomé un chocolate caliente porque me sienta como un buen abrazo reconfortante y, medité sobre mis emociones en ese momento. ¡Qué mal se me daba decir adiós! Volvimos al temido Ferry, esta vez me aseguré de cenar ligero y comprar algo que me dejase lo suficiente relajada como para vislumbrar Valhalla. En Boots una especie de farmacia, nos vendieron unos parches que me facilitaron mucho el viaje.

Día 5: The End

Cuando llegamos al puerto de Aberdeen – esta vez muy pacíficamente- la melancolía nos embargó, demasiadas emociones, muchos momentos bonitos, únicos y originales que no se iban a repetir. Además esa tarde trabajamos y teníamos que llegar a Edimburgo a tiempo, así que supongo que también nos daba un poco de pereza.

Crítica gastronómica vegana

Fjara Cafe Bar: El mirador

Después del terrorífico paseo en barco decidimos que necesitábamos tomar algo para calmar nuestro cuerpo. Este lugar era el más cercano y el más prometedor de la isla. Está al lado del mar y cuando abres sus puertas un increíble olor a café recién hecho y bollitos horneados acarician la nariz. Estaba bastante lleno, así que compartimos mesa al lado del gran ventanal que daba hacía el mar, nuestras compañeras de mesa ambas de América del Norte nos dijeron que era un lugar donde podías ver ballenas. Así que ya os podéis imaginar hacía donde miraba yo todo el rato.

Al final Martin y yo nos motivamos tanto que nos pedimos un desayuno típico inglés vegetariano sin huevo. Así que disfruté de las típicas alubias en salsa de tomate, su sabor rozaba la acidez del tomate con la dulzura de la alubia, y curiosamente al cuerpo le sentó genial esta combinación. Los champiñones Portobello me gustan muy hechos y en este lugar los hacían al punto, pero aún así estaban bastante buenos. El aguacate y tarta típica de patata acompañaban los sabores predominantes que ya he descrito. Me encanta poder jugar con las tostadas de pan y todos los demás ingredientes, decidir qué sabores quiero mezclar y en qué orden y cantidad. Es una experiéncia más que un desayuno, te da tiempo de mirar por la ventana en busca de ballenas y de hablar con tus compañeras de mesa. Un café americano era la guinda del pastel, de hecho siempre que mi estómago está revuelto a parte de la rigurosa infusión, el café -su cafeina mejor dicho- bloquea las ganas de vomitar, este truco me lo enseñó mi abuelo cuando se puso enfermo. Y estas son enseñanzas que él me dió y que llevo conmigo siempre, pues el café me sentó de maravilla.

Me sentía tan a gusto en el lugar que no tuve prisa por irme, mientras yo montaba el itinerario en mi móvil Martin salió a pasear por la costa. Luego cuando estuvimos los dos preparados nos pusimos en marcha.

Pero fue justo esto que hizo de este bar un lugar que mencionar aquí, simplemente me hizo sentirme tan a gusto que no me quería ir.

La guinda de la humanidad

Nosotros dos estábamos sentados en el hall mirando a nuestro alrededor intentando encontrar nuestro lugar. Desde el momento que entramos una señora mayor nos preguntó si éramos los españoles, no había muchos por el lugar. Nos dio la bienvenida y nos invitó a pasar. Una vez sentados un miembro de la banda nos vino a saludar y nos presentó a un grupo de chicas adolescentes para que nos hiciesen sentir a gusto, una de ellas me sacó a bailar. Ella se movía fluidamente pues llevaba años aprendiendo esos balies en el colegio, me dirigía desde mi cintura y yo intentaba no pisarle los pies y mi dignidad. Mucha gente se mostró curiosa por nuestra compañía pero todos desde la sonrisa, pues para ellos era motivo de orgullo que dos jóvenes de España fuesen hasta tan lejos para verles. Fue una de estas sensaciones en las que no sabía como comportarme pues no me planteé que la reunión fuese tan autóctona. Pero ahí está otra vez la humanidad, asomando de nuevo, con toda la belleza que el amor sostiene. Pues nos sentimos incluidos, cómo si viviésemos allí desde hacía un par de años y nuestros vecinos nos hubiesen invitado a esta fiesta.

Cafetería en Lerwick

Highlands escocesas

Tour express de dos días

Torridon

Las tierras altas escocesas son uno de los misterios del alma, y si digo esto es porque cada vez que he ido he sentido una sensación muy dulce y salvaje en cada poro de mi piel. Las montañas son suaves pero albergan una preciosa flora y fauna, los lagos te hipnotizan y calman, la temperatura te hace estar despierto, los cielos mantienen misterio y sus gentes te alegran el día.

Cuando el hogar es un lugar nuevo como me pasó a mí, una de las cosas más mágicas es compartirlo con personas de tu hogar origen. Porque cuando creas tu espacio en otro lugar del mundo se vuelve muy íntimo, creces de manera distinta, y vives muy a tu manera. Eso hace que a veces sea difícil compartirlo con otras personas que parecen formar parte de una realidad alternativa.

Si quieres saber más sobre mi experiencia en Edimburgo aquí tienes toda la información: https://laiawanderlust.blog/memorias-vividas/escocia-edimburgo/

Yo tenía muchas ganas de compartir ese momento de mi vida con mi madre, y finalmente lo conseguimos. Se embarcaron en un vuelo mi madre y su pareja con los padres de Martin y amigos de la familia, porque si hacemos algo lo hacemos a lo grande. Y vinieron a pasar cinco días, dos de ellos los aprovecharon para descubrir Edimburgo en un detallado planning que cree según sus gustos. Los otros dos días los dedicamos a un mini tour por las highlands escocesas. Y justamente ese pequeño viaje es el que vengo a compartir.

Si vas unos días a Edimburgo, quieres una experiencia muy escocesa alternativa pero tienes pocos días, la solución puede que esté en este post. Cuándo ir a esta parte del mundo es una de las preguntas más interesantes, en primavera verás campos con mucha alegría, en verano la temperatura es más agradable, en otoño los bosques se tiñen de colores ocres y, en invierno todo adquiere una sensación más reflexiva y misteriosa. Este viaje lo hicimos en febrero, tuvimos bastante suerte con el tiempo, pero eso es lo divertido del norte, es una lotería muy aventurera. 

Itinerario:

Día 1

  • Inverness

Nos despertamos muy pronto, y cuando digo pronto me refiero a las 5 a.m. Martin y yo recogimos nuestras cosas, acabamos nuestras mochilas y nos fuimos al aeropuerto a buscar la furgoneta que habíamos alquilado. El viaje se retrasó muchísimo porque no nos leímos bien la letra pequeña y tuvimos que hacer cambios de última hora. Por lo tanto atentos a todo lo que alquiláis y no os olvidéis que el lado correcto de la carretera es el izquierdo y, que el cambio de marchas está en el otro lado.

Partimos desde Edimburgo hacia Inverness, si no hubiésemos tardado tanto en recoger el coche hubiésemos ido al campo de batalla de Culoden (https://www.nts.org.uk/visit/places/culloden/ ), esa gran batalla entre ingleses y escoceses que acabó con el sistema medieval de clanes. Finalmente fuimos a comer a un restaurante típico escocés en medio del campo llamado Oakwood (recomiendo reservar), más abajo haré una crítica gastronómica.

  • Torridon

Puede que fuese una de las mejores experiencias del viaje, todos lo infravaloraron pero todos se asombraron. El por qué es sencillo no es un lugar muy turístico, esta bastante escondido hay que conducir un poco y cuando estas en ello parece que te estés perdiendo. Pero cuando llegas el mundo se para, una gran naturaleza te quita el aliento, el lago, los árboles, las montañas, entre otros. Te hacen ver lo pequeño que eres ante el mundo, lo lejos que puedes estar fuera de tu zona de confort y lo que eso significa. Si yo no soy todo eso que me rodea en mi vida monótona, porque estoy aquí sin todo ello y sigo existiendo, ¿quién soy?

Torridon Inn

Tardamos una hora y media desde Inverness, al llegar aparcamos en el párquing del castillo/hotel Torridon Inn, la mitad del grupo se refugió en el súper recomendado bar del hotel tomando whisky, lo cierto es que son especialistas en el tema y tienen una gran variedad. La otra mitad del grupo hicimos un paseo de unos cuarenta y cinco minutos alrededor del lago y bosque, es bastante sencillo de hacer y pudimos ver las vistas del lago, cerditos del lugar y el precioso bosque que rodea el castillo. Al acabar todos nos reunimos en el bar del Torridon Inn, algunos con un vaso de whiskey y los otros con una taza de chocolate caliente al lado del fuego. La decoración del lugar es preciosa, un castillo que quita el aliento y un trato impecablemente magnífico del personal, no nos queríamos ir.

Torridon Inn – Si llegáis pronto ofrecen un Afternoon Tea https://www.thetorridon.com/eat-drink/whisky-bar/

Lago Torridon

Eilean Donan

Después de esa maravillosa sensación cálida que nos dejó el castillo, volvimos al coche muertos de hambre y listos para llegar al hotel donde pasaríamos la noche cerca del castillo que yo más deseaba visitar en toda Escocia. El viaje en coche fue intenso pero la aventura requiere pequeños esfuerzos que son sin duda merecedores de tiempo, el recorrido en coche desde Torridon era de una hora y cuarto. Nuestro conductor tuvo un lapsus momentáneo y cambio el coche al lado derecho, todos empezamos a gritar como locos al ver un camión aproximarse, tuvimos suerte que él es un experto conductor y pudo redirigir la situación a tiempo. Aunque todos lo recordamos como una situación graciosa es verdad que hay que ir con cuidado. 

Llegamos a Balmacara Hotel donde nos sirvieron una rica cena, suelo reservar mis estancias en Booking, este hospedaje esta al lado del castillo de Eilean Donan y aunque modesto es muy acogedor. Después muchos se retiraron a descansar y los demás seguíamos ansiosos de aventuras, así que nos volvimos a subir al coche bajo la luna llena y fuimos a ver Eilean Donan en la penumbra de la noche. Cuando el castillo apareció a mi vista se me cortó la respiración, tan solo y tan bello flotando sobre el lago, remarcando su belleza, unas luces cálidas definen sus rectas y sus pocas curvas. Nos aventuramos más, bajamos del coche y paseamos hasta el lugar, después me fui felizmente a dormir habiendo cumplido un sueño. 

Eliean Donan

Día 2

Eliean Donan

Nos despertamos en lo que parecía un largo letargo, bajamos al buffet libre del hotel y la verdad es que nos pusimos las botas (opciones veganas incluidas solo hay que preguntar por ellas). Fuimos hacia Eilean Donan otra vez con la intención de visitar su interior y aquí otra de las maravillas de Escocia, en muchos museos hay actividades para niños interactivas con el personal del lugar. Los niños aprenden preguntando a los vigilantes de cada zona que les explican historias y curiosidades como si de un cuento se tratase. El interior del castillo es impresionante, es de los castillos que he visitado, más bien ambientados, sobretodo por lo antiguo que es. Una audioguía me explicó cosas muy curiosas (e incluso los propios vigilantes me explicaron cosas) y mi asombro no cesó ni cuando volví a salir. 

Uno de los libros que me llevó a escocia fue el libro de Megan Maxwell Deseo Concedido, el castillo protagonista es Eilean Donan y el clan McRae.

Isla de Skye

Estábamos cerca y no podíamos desperdiciar la situación, no vimos muchos de los puntos que yo quería ver, pero eso es genial porque significa que tengo un motivo más para volver. Dimos un sencillo paseo por la isla y todos sentimos una gran fuerza de la naturaleza en esta parte del viaje. Pudimos ver las típicas vacas escocesas que cariñosamente he apodado como vacas Bob Marley, me acerque mucho -para horror de mí madre- a sacarles fotos, y como buena vegana salí sin lesiones. Para visitar bien la isla de Skye se requieren por lo menos dos días, y como no los teníamos solo dimos un breve paseo por los alrededores.

Fort William

De camino a nuestra última parada antes de volver a Edimburgo paramos a una pequeña cafetería que encontramos en la Isla de Skye, allí tomamos un refresco y comimos algunos frutos secos preparados para continuar el viaje. Esta era una de las partes más largas del viaje tres horas, pero al parar a medio camino se hace mucho más liviano.

Fort William no es mi lugar favorito, pero tiene importancia turística, es decir, es famoso y por ello y por eso quisimos hacer una pequeña paradita. Dimos un paseo por el pueblo, yo me perdí un ratito dentro de una librería absorta por la gran cantidad de libros. Y me tome un café y un bollo en una cafetería vegana preciosa y pequeña que tenía un pequeño supermercado, el nombre era The Wildcat.

Finalmente volvimos a Edimburgo después de tres horas y media más de coche, muertos de cansancio y llenos de nuevas esencias que impregnaban nuestra alma por todo lo vivido. Días después aún sentían la dualidad de si valía la pena dar un paseo en coche tan intenso, ahora pasados los días e incluso meses no les queda ninguna duda de que el viaje valió la pena.

Crítica gastronómica vegana

Oakwood: la cabaña del cazador

Llevábamos muchas horas en coche y estábamos deseando parar en Inverness y saciar el hambre que la aventura había sembrado. Encontré este pintoresco lugar mirando muchas webs, llamé, reservé y, me preguntaron ellos mismos si había algún vegano. Entonces tuve la certeza de que había escogido bien, no sé si fue una conexión especial, o simplemente lo preguntan a todo el mundo, pero fue una señal o eso me gusta creer.

Desde fuera el local rosa no llama la atención, pero cuando entras dentro la decoración parece invitarte a un hogar de las tierras altas. Daba hasta la sensación de ser un refugio para cazadores, en la época en que cazar era sagrado y necesario por carencia de otros productos, un lugar donde se veneraba la presa. En estos tiempos modernos nos conformamos con sentir que los veganos eran aceptados. Nos avisaron que no tenian licencia para vender alcohol pero que nosotros podiamos traer el nuestro propio, mi compañero de hogar era somelier y nos fuimos en nuestra furgoneta con unos cuantos tintos de la Puglia.

No recuerdo mucho la comida, ni puedo dar nombres exactos porque fue hace mucho tiempo, cuando la idea de este blog era una niebla en un lugar escondido de mi mente. Pero recuerdo que nuestra comida fue llena de sabores, muchas verduras de temporada y texturas en contraste entre ellas. El highlander que lo regenta nos ofreció unos tés y yo muerta por el sueño le pedí un café, os prometo que si tomáis un chupito de ese café tenéis entrada VIP para el baño, es decir no os lo recomiendo. Él al ver mi cara vino riendo y me dijo “¿No sabias por qué nosotros siempre bebemos té? Nadie lo sabe hasta que prueba nuestro café.”

Hay experiencias que son más que un plato en la mesa y comida en nuestra boca, en este caso, la comida fue acertada y el contexto fue exuberantemente auténtico.

La guinda de la humanidad

Para mi todo este viaje me regaló vivencias humanas atesorables. Me ilusionó la primera vez que mi madre vio a un highlander tocar la gaita en kilt, me emocionó celebrar el cumpleaños de dos miembros del equipo en lugares tan especiales, me encantó ver disfrutar a algunas personas del famoso y sagrado elixir que es el whisky y, me emocionó hacer un Uc (grito tradicional de comunicación antigua en Ibiza) en medio del campo escocés con mis ibicencos favoritos, y pensar que puede ser que haya sido la primera.

Me enamoré de sus miradas cada vez que se ilusionaban como niños por algún descubrimiento o experiencia y, me fascina ver la llama que se enciende en sus miradas cuando piensan en esa aventura. Me cuidaron muchísimo durante esos días y ese fue para mi el precioso significado de la palabra equipo. Gracias.

The Spanish Crew

La receta express: Scottish Cranachan

Londres

Una de las ciudades obligadas para el europeo joven, un sitio que abraza la diversidad desde su glamour. Todos son bienvenidos y todo el mundo encuentra su lugar. Por motivos familiares he pasado 4 días en la gran ciudad. Un corto itinerario muy dedicado al veganismo, pues Reino Unido es uno de los países con más oferta de productos veganos en Europa.

Shoreditch

Ya había visitado antes Londres, por lo tanto no va a ser un post sobre los típicos lugares, es un itinerario más relajado y un poco más alternativo. La primera vez que fui me agobié tanto por la ansiedad de ver todo lo posible a la vez que me chocaba con una inmensa cantidad de turistas. Me agobié tanto que este viaje fue diseñado para disfrutar de otros aspectos, familia y grandes amigos que viven en esta alternativa ciudad.

ITINERARIO

Día 1:

  • Shoreditch: es un barrio muy interesante, digamos que ofrece un sentimiento alternativo sin perder la compostura londinense. Perderse por sus calles es suficiente para que tu mismo encuentres el plan que más te apetezca, perderte en una de sus tiendas, andar durante horas o incluso sumergirte en un pub durante horas.
  • Skylight: este rooftop en Shorditch es una terraza donde el ambiente consigue sacarte del bullicioso Londres, desde las alturas hay unas maravillosas vistas de la ciudad y sus edificios más modernos. El ambiente es muy animado, desde cocktails hasta batatas fritas deliciosamente aliñadas (sin salsa porque no es vegana en mi caso). Un añadido positivo al lugar es su mesa de ping-pong, la música ambiente y poder jugar al tradicional cricket.
  • Paseo por el canal de Shorditch: no parece para nada que estés en Londres, y a la vez al ver las casas de diseño tan eclécticas una se da cuenta de que sí, solo Londres puede ofrecer esa magia.
  • Slaw: cenamos en este nuevo concepto – al menos para mi de restaurante pop-up. Son establecimientos que se alquilan durante seis meses y al acabar ese tiempo cierran, se van a otro lado o abren uno fijo. Una maravillosa manera de hacerse a la idea de cómo funciona el negocio. La comida del restaurante residente en ese momento era Slaw. Aunque los precios de los platos son más altos que la media, era exquisita, vegana y muy colorida. Lo que más me fascinó fue la capacidad de exaltar los colores y sabores de las propias verduras, que eran las protagonistas de cada plato.

Día 2:

  • Covent Garden: fue un paseo corto pero es un barrio muy interesante donde muchas cosas de interés turístico están cerca como St. Paul Cathedral entre otras. Paseamos hasta the London Eye y de camino comimos en un puestecito un perrito caliente vegano delicioso.
  • The London Dungeon: me encanta Halloween y hacía tiempo que quería ir a esta atracción. La verdad es que es larga y eso hace que valga la pena porque estás entretenida bastante rato. Por el contrario, no dio mucho miedo, es más enfocado a todas las edades. Aviso si no se habla inglés, creo no hay traductor ni nada por el estilo al menos eso creo.
  • Por la tarde quise ir a una de mis tiendas favoritas, Urban Outfitters, el barrio es precioso y está lleno de tiendas especiales.
  • La Fauxmargerie: una pequeña tienda que solo tienen quesos veganos, un sueño, pensé que me daba un ataque nada más entrar. Compré un roquefort hecho con guisantes, uno de anacardos con açaí y, uno de guindilla.

Día 3:

  • Mercado de Broadway: fue precioso, compramos un parmesano vegano de nueces de la marca “I’m nut ok”, comimos dátiles cubiertos en chocolate y compramos unas lámparas vintage.
  • Genesis: un restaurante en la zona de Shoreditch y de la que más abajo haré la crítica gastronómica.
  • El resto de la noche la dedicamos a estar con la família.

Día 4:

Lost in the gardens
  • Kensington gardens: era una mañana despejada pero fresca, decidimos pasear por los jardines cogidos de la mano y rememorando Escocia. El lugar es ameno, tiene vida pero una no se siente agobiada. Hay varias rutas y lo mejor es dejarse llevar por el corazón para descubrir la magia del destino.
  • Kensington palace: llegamos allí guiados por el corazón, pues no estaba planeado. Es un lugar que vale la pena visitar, no es muy económico pero sí especial para mí, pues tuve una época que me fascinó la vida de la reina Victoria que vivió allí. Cuenta con diferentes salas y ese ambiente tan romántico acompañan el precioso paseo de los jardines. Una obra arquitectónica y de diseño que no deja indiferente.
  • Cafe forty one: una joya delicada donde tomamos nuestro brunch. Tomamos una tabla de quesos veganos maravillosa, y algún que otro pastelito, todo acompañado del típico té inglés. La atmósfera del lugar es íntima y bonita.

Crítica de gastronomía vegana

Genesis: el laboratorio rosa

Nada más entrar en este restaurante de comida rápida una siente que el rosa y neón la invade. Se pierde la mirada en sus más que peculiares ilustraciones y objetos dignos de un laboratorio, como las probetas que dan olor al lugar. La comida representa mucha de la tendencia vegana del momento: poder comer todo lo que un omnívoro hace al más puro estilo americano de los cincuenta pero eso sí, cruelty free. Los palitos de mozzarella fueron mi momento favorito, la simplicidad del entrante y a su vez la intensidad y consistencia de su sabor y textura. Los tacos de jackfruit amenizaron el paladar de lo que fue una copiosa comida.

Al día siguiente volvimos a por más.

La receta Vegan Fish & Chips:

Esto no es profesional, es una persona que hace pocos años no era vegana y que está aprendiendo poco a poco sobre cocina vegana. Y lo quiero compartir porque “compartir es vivir”. Cocino más por intuición que con medidas exactas. Y si te aventuras a probarlo
¡Qué aproveche!

La guinda de la humanidad:

Una cosa bonita que me pasó durante este viaje fue compartir mi tiempo y espacio con uno de mis amigos que vive en Londres. Profesor de yoga y amante de la vida sana y sobre todo del espíritu sano. Cada mañana me preparaba un matcha latte con leche de avena, espuma y corazones de la misma. Eso es amor de verdad, cuidados con pequeños detalles. Amor al fin y al cabo. Conversaciones que tuvimos a altas horas de la noche y queso vegano con tostadas.