España-Ibiza

Ibiza es para mi hogar.

Esta frase va primero porque a veces no se entiende bien, pero me he criado mayoritariamente en esta preciosa isla, y soy quien soy por ese motivo. Y eso queda claro en el momento que llego al aeropuerto de mi isla, ya sea porque he viajado de vacaciones o porque he venido de otro país donde estoy viviendo en este momento. El momento en que salgo del avión, me sube una adrenalina especial: una paz por sentirme segura en mi casa y una felicidad intensa de pensar en; mi familia y mis amigos.

Ibiza es el lugar al que vuelvo cuando quiero estar en casa, por muy Wanderlust que sea, me he nutrido en sus pueblos, ciudad, montañas, pinos y playas. Así como en Deltebre, que forma parte de mis orígenes y en mi interior hay algo de su alma, me siento muy afortunada de formar parte de estos dos lugares tan especiales.

En su momento colaboré con una página web para hablar más sobre Ibiza, y aunque ya no colaboramos juntos, creo que la información que compartí allí merece ser mencionada en este blog. Por otro lado, si os gusta mucho el tema de Ibiza, puedo continuar escribiendo en este blog más información interesante sobre el lugar.

¿Por qué lo hago? Mucha gente me lo pregunta, entiendo que en Ibiza reside un poco de secretismo entre los lugareños. Entendednos, han explotado bastante la zona y quedan pocos lugares tranquilos donde refugiarnos de los turistas. No significa que no nos gusten, solo que a veces se pierde el respeto por la tierra y los lugareños, por ello queremos preservar el santuario que Ibiza representa. Y también estar en paz. Aun así mi percepción difiere de algunos isleños, yo quiero que todo el mundo pueda disfrutar de algún que otro secreto, creo que así se atrae el turismo bueno y respetuoso. Esta intro de alguna manera es para pedir por ese respeto en caso de visitarnos, de esta manera serás muy bien recibida/o.

AQUí OS DEJO LOS LINKS DE LOS ARTICULOS QUE YA HAN COLABORADO:

¿Qué tipo de turista quieres ser en la isla? – https://www.todoviajes.travel/index.php/2020/01/02/ibiza-vacaciones-turismo-fiesta-familiar/

¿Qué hacer en Ibiza durante el invierno? https://www.todoviajes.travel/index.php/2020/01/16/que-hacer-en-ibiza-durante-el-invierno/

Tres playas para cada ocasión https://www.todoviajes.travel/index.php/2020/01/30/playas-en-ibiza/

Para mi no tiene sentido escribir un solo artículo de este lugar, voy a intentar explicar en diferentes momentos la belleza y el valor de este lugar. Así como yo voy a abrir mi corazón espero ganarme el respeto del turista que lea estas líneas y desee tanto como yo cuidar el tesoro que representa esta isla de Ibiza.

Slow Fashion

Es domingo, estoy escuchando alguna versión acústica de La vie en rose y hay esa luz crepuscular en el ambiente que tanto caracteriza un domingo por la tarde. Los domingos siempre me han puesto triste, era el final de la libertad durante el instituto. Más tarde, también cuando trabajaba, y hoy, en tiempos de confinamiento, aunque me siento más libre esa sensación también me persigue.

No he escrito nada en unas semanas para este espacio, la verdad es que porque no quiero llenar páginas si no son reales, si no son cosas que hagan de este mundo un lugar mejor. Y también porque mi alma también se ha confinado, esta cansada y se esconde de todo, incluso del lector. He visto supurar muchas heridas en lo que llevamos de confinamiento. Es maravilloso, no os equivoquéis, supurar en el poco tiempo que llevamos de confinamiento significa que la herida esta abierta, esta llamando nuestra atención y que quiere ser curada. 

Vestido artesanal de México hecho por artesanos

Pero el confinamiento está escondiendo mi alma, algo que no me esperaba o, bueno, sí, pero no sabía como se sentiría. Mis amigas me llaman y me da miedo hasta exponer mi voz, con mi familia me pasa igual, puede que el confinamiento no le siente bien a la niña herida, le está dando lo que más quería: esconderse. Pero hay otra Laia, la que persigue proyectos, la que escribe bonito y la que quiere llegar a tu corazón para darle un abrazo de empatía. Es la que hoy escribe un artículo nada planificado, que va sobre la marcha y que divaga entre letras, esa soy yo, el trocito que hoy dejo ver.

Estaba buscando las musas cuando un mensaje entró en mi Instagram, una persona a la que conozco me pregunta de marcas de ropa conscientes y la verdad es que hacía tiempo que quería hablar sobre ese tema. Creo que todos hemos escuchado las palabras: ropa, industria, derechos humanos, mano de obra barata, etc. Es un tema escabroso sin duda, del que a día de hoy no puedo profundizar. Soy, ante todo, consciente de mis limitaciones, en este caso información.

Y aún así, eso no me parece una excusa, lo cierto es que quiero hacer algo al respecto, tomar decisiones conscientes y adecuadas a los pasos que doy en otras vertientes de mi vida. Es posible que este artículo dentro de unos años no me parezca suficientemente consciente, pero también veré que se aprende a veces de sopetón y a veces paso a paso. Así que estos son los pasos que yo misma estoy aplicando a mi vida ahora mismo:

Iniciación a la moda sostenible

Aquello que ya poseemos

Observar mis pertenencias:

En un mundo que te permite tener todo a tu alcance -o casi todo-, lo esencial es invisible a los ojos más que nunca. Y creo, que por ello, ahora está de moda el minimalismo, es el remedio de los atracones de comprar que nos damos, al antítesis del Black Friday, Cyber Monday o las rebajas. ¿Qué significa esto en nuestra vida? Que ahora no tenemos que mirar atentamente lo que no tenemos, sino todo el contrario, tenemos que mirar atentamente lo que ya tenemos y nos resulta una carga. Este espacio es tan útil para la moda como para todo tipo de pertenencia que tengamos.

Nuestras pertenencias:

Es momento de mirar a nuestro alrededor y observar qué cosas poseemos y no nos hacen felices, cuales nos resultan una carga y cuáles son esenciales. Incluso aconsejo inspiraros en Marie Kondo (ya sea con su libro o su serie en Netflix), esta diosa del orden enseña perfectamente este sistema de descarte. Recordemos que aquello que poseemos también nos posee, el exceso no es la clave, porque sino no podremos ver la esencialidad de la vida, los placeres sencillos. 

Deshacernos de nuestros excesos

Después de demostrar gratitud por todas aquellas cosas que un día nos hicieron felices pero que hoy ya no, es hora de tratarlas con respeto. Aquí hago un llamamiento a dos de las tres erres que tanto me enseñaron en el colegio: reutilizar, reparar y reciclar -el orden de los factores importa-.

Esta camisa es del armario de mi madre, mi showroom favorito. Además esta prenda la diseño mi abuela, doble de valor.

Dale una nueva vida:

Los jeans se pueden cortar, las chaquetas pueden llevar pegatinas nuevas y las telas se pueden teñir. Hay muchos tutoriales en Youtube de cómo dar una segunda vida a nuestras prendas, pero os dejo un libro que además nos enseña a teñir telas de manera natural.

Miremos esos viejos objetos con otros ojos:

A nosotros puede que no nos sirvan pero a otra persona sí. Y reciclar, en caso de que no sirva para nadie intentemos deshacernos de ella de la manera más respetuosa posible. Hay cosas que no podremos salvar, y no pasa nada. Simplemente intentemos deshacernos de ellos de la mejor manera posible, es decir, si podemos reciclar mejor que mejor.

Valorar

Una vez solo nos queden las cosas que nos sirven y nos aportan felicidad tomaos un momento para disfrutarlas y valorarlas. Es importante apreciar el espacio ahora renovado y lleno de cosas que os hacen felices, la sensación es importante y la tenemos que guardar para seguir con esta filosofía. 

Pegué diferentes pegatinas en esta chaqueta y me pareció nueva, es de mis favoritas ahora.

Aquello que aún no poseemos

Nuevas adquisiciones:

Si nos hacen falta cosas podéis hacer una lista de ellas, y recomiendo esperar un mes aproximadamente para valorar si realmente necesitáis estas cosas.

El orden de la lista:

Establece un orden de importancia, te ayudará a no agobiarte y creer que tienes que comprarlo todo. Mi consejo es que no compres nada que no te haga plenamente feliz o de lo contrario te querrás deshacer de ellos tarde o temprano. Cíñete a la lista y no compres algo que no necesites por muy bonito que sea. No te preocupes, volverás a encontrar esas prendas preciosas cuando las necesites.

Adquirir con valores:

Puede parecer sencillo pero no lo va a ser, de los creadores de “somos lo que comemos” llega “somos lo que poseemos” con secuelas famosas como: “escoger con valores”, “recordar que la vida es larga” y “que el mundo no se acaba en rebajas”… entre otras. Después de tener una lista por prioridades de las cosas que realmente nos necesitamos y queremos, toca plantearse el siguiente paso: los valores. En un mundo en que no sabemos qué es real y qué son fake news las decisiones en cuanto a compras pueden ser muy difíciles. 

COMPRAR MODA

Trueques con amigas/os:

Es lo primero que hago, tengo mucha ropa regalada por amigas y yo también la voy pasando. Es más he saqueado el armario de los noventa de mi madre muchas veces y he encontrado miles de tesoros. El trueque es una manera preciosa de pasar el tiempo con amigos, lo que para ti puede ser una carga para tu amiga puede ser un nuevo descubrimiento.

Los jeans que compré de segunda mano en un mercadillo

Segunda mano:

Uno de los placeres de la vida es ir a mercadillos, perderse por las calles de donde vivas y reconectar con tesoros al punto del abandono. También hay tiendas de segunda mano en casi cualquier ciudad y en algún pueblo y si no lo hay plantéate la opción de abrir uno, porque dar una segunda vida es un consumo responsable.

Apps: Vinted, Wallapop, entre otras son aplicaciones que abren el mundo de la moda de segunda mano un montón, desde la otra punta de tu país te puede llegar alguna ganga. Es como un mercadillo gigante virtual, no te pierdas esta opción puesto que tu también puedes vender en ella.Good and you: es una aplicación que te dice qué marcas son éticas y en qué ámbito.

Tiendas online: hay de dos tipos, las que aseguran valores respetuosos con la Tierra, la mano de obra y materiales y las que colectan ropa de segunda mano que nadie quiere y las transforman en artículos maravillosos y originales que te pueden gustar. Itziar Aguilera es una de las influencers que más me ha enseñado en este campo. 

Por lo tanto, ya sea que quieras una nueva adquisición con valores o que quieras disfrutar de esta “nueva” prenda original aquí te dejo unas cuantas ideas.

HIBUY MARKET

PALM SWIMWARE

CAMILA CTG

MAISXFRIDA

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Pinky Sand Ring + New Moon 🕊

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CAMALE_ON

AMT.

Si sabéis de más emprendedoras/es que aporten moda sostenible a nuestro mundo ¡Dejadlo en comentarios! Esta comunidad pretende aprender los unos de los otros, os deseo feliz jueves y mucho amor.

El mono que intercambié con mi amiga Tamara.

Carta para los pacientes

Sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no habrá cantado en vano.

Pablo Neruda

Esta es una carta que empezó como respuesta a una enfermera que pedía cartas que llenasen de posibilidad a sus pacientes. Estos aislados recibirían las cartas y creemos que les animaríamos un poco, así que esta es la mía.

“Querido/a persona:

Quería escribirte para que supieses que estoy aquí, bueno la verdad es que lo estamos todos. No queremos que os sintáis solos así que miramos las noticias cada dos por tres, salimos a aplaudir a las ocho cada tarde a todo aquel que ayude a la humanidad en estos tiempos. Incluso los más pequeños van a los balcones para colgar carteles que han pintado para decirle a la gente que “todo irá bien”. Bueno, los jóvenes también están colgando carteles en los rellanos de las comunidades ofreciéndose a hacer recados para los más mayores y las personas vulnerables. Es más, los famosos están acercándose online a sus fans hablando sobre éticas y mostrando compasión y los artistas regalan su arte gratis a través de redes sociales. 

La humanidad se ve recluida en sus casas intentando apreciar la oportunidad de reconexión con las personas con las que comparten vida y tener tiempo para si mismos de manera profunda como si fuese un retiro. Ya sabes, nos pasamos el año diciendo que tenemos mil cosas que hacer en casa, que ojalá pudiésemos descansar o que tuviésemos tiempo para nosotros. También hay humanidad que está muy nerviosa: tensión en el los supermercados, teorías conspiratorias, la realidad incierta, el miedo y el estrés que muchas personas están viviendo por miedo. ¿Pero algo de esto aprenderemos, no? Seguro que tu has tenido mucho tiempo para pensar. Ojalá pudiera escuchar tu reflexión sobre la vida ahora mismo. Pero te puedo asegurar que es precioso ver como el amor gana al miedo y nos hemos hecho algo más altruistas y hacemos cosas para los demás. Deseo de todo corazón que esto sea un aprendizaje para siempre y que cuando volvamos a salir de casa sigamos apreciando a nuestros vecinos. Que les dediquemos un “buenos días” o un “¿Todo bien?”. Y también que valoremos todos los tipos de trabajo que hoy nos mantienen cubiertos de necesidades primarias. Porque comunidad es un logro importante: somos piña en un contexto muy abstracto ahora y que parece estar abriéndose como una flor.

Quiero decirte algo bonito para que te lo puedas imaginar: las mascotas están pasando mucho tiempo con sus dueños -imagínate lo felices que deben sentirse-, los canales de Venecia y sus aguas están limpias: los cisnes y delfines han decidido volver a pasearse por allí. Los países se están comunicando entre ellos para aprender los unos de los otros. En China se ha reducido mucho la contaminación que tanto les hacia sufrir. ¡Qué grande es la humanidad cuando se propone hacer frente a algo unidos! Sanitarios mandando audios a la gente para conseguir cosas para vosotros. Enfermeras con pañales, tomando píldoras para retrasar ciclos menstruales entre otras cosas, para poder dedicar su tiempo a las personas enfermas. Transportistas lejos de sus casas con materiales de primera necesidad conduciendo sin parar, farmacéuticos y personal de supermercados en primera fila de batalla… y me olvido de mencionar a tanta gente. Me emociono de ver lo buenos que podemos llegar a ser, que brilla mucho más que la gente que hace cosas mal. 

Con esto lo que te quiero decir es que sonrías porque la naturaleza se está recuperando un poco -como una bocanada de aire fresco-, los valores se están reconstruyendo, los sistemas de gestión que rigen el mundo se están reevaluando, las personas están siendo más humanas… por eso quiero que sepas que formas parte de esto: que eres una persona querida, porque estamos haciendo del mundo un lugar mejor para cuando salgas de esa habitación. Lo estamos intentando de todo corazón.

con amor,

Laia

Si quieres formar parte de esto, puedes enviar una carta a esta dirección de gmail:

cartas.venceremos.covid19@gmail.com

Tiempo de recogimiento

15 cosas que puedes hacer

Estamos en días difíciles, días en los que nos damos cuenta lo frágiles que somos, nosotros y nuestros sistemas de gestión. Estamos en constante preocupación revisando las noticias, redes sociales, whatsapps y charlando con amigos, familiares y compañeros de trabajo. Estamos en un momento de consciencia, en la que podemos ver cuán poco poder tenemos los humanos respecto a la vida misma.

Pero también estamos en unos días para alcanzar algún tipo de conocimiento profundo sobre nuestra humanidad, es momento de quedarse en casa y vernos como humanos, desde un punto de vista primitivo: observar como nuestros instintos están respondiendo. Donde podemos observar qué tipo de personas somos, y ya no en nuestra realidad inmediata sino también en las decisiones que tomamos desde hace tiempo. Hablan de instinto animal y reacciones primitivas y aquí hago llamamiento a los humanos, aquello que nos diferencia de los animales. Esa capacidad de razonar profundamente ¿Con qué fin?

El semáforo esta en rojo.
Paremos desde el amor: por nuestros abuelos, por nuestros vecinos y personas en riesgo.
Tenemos el poder de poner límites.

La humanidad está colapsando muchos de sus recursos, estamos basados en sistemas económicos que tienen unos intereses que la gran mayoría de nosotros desconocemos. Estamos desinformados de una visión global que no tenemos y que las redes sociales nos muestran de manera muy subjetiva. En este pica-pica de reflexión inicial quiero hacer un llamamiento a la responsabilidad y la conciencia.

Hoy se ha despertado en mi un sentimiento de patriotismo nuevo, hoy no me apetece huir de mi país, siento que me quiero refugiar en él. Más adelante no sé, hoy lo siento de esta manera. Quiero quedarme para poder protegerte, para poder ser la amiga pesada que te dice que es importante que te quedes en casa, quiero ser la chica de Instagram #yomequedoencasa y así dar un poquito de ejemplo. Quiero ser esa persona que escribe un blog y que hoy ha usado su voz para darte ideas bonitas en momentos de necesidad. Quiero ser la educadora que le dice a sus niños que sean respetuosos con los espacios personales, que sean higiénicos y que se queden en casa con la familia. Quiero ser la pareja que se entera de las precauciones, que abre debates en casa y -a él que vive conmigo- le daré un abrazo que calme. 

Y de esto va este artículo hoy, sobre qué cosas podemos hacer en este tiempo de recogimiento impuesto donde se nos pide quedarnos en nuestra cueva para respirar y proteger a los demás. No va solo de ti y de mí. Simplemente no sé cómo te afectaría la enfermedad así que me quedo en casa y no nos vemos para protegerte ante esa incertidumbre. Italia, país vecino y casi podríamos decir de nuestra familia, es el ejemplo que nos enseña el por qué de quedarnos en casa. 

Pues sin más dilaciones aquí os presento unas pocas ideas que podéis poner en práctica en la medida que cada uno quiera, sin estresarse. Tomáoslo como un momento de reconexión con uno mismo y con los de casa.

Básicos

  • Rutina: somos personas muy acostumbradas a la rutina, de hecho nos cuesta mucho vivir sin ella. En vacaciones es cuando más acostumbrados estamos a romper con sus patrones pero en situaciones como las que vivimos ahora, la rutina puede ser un calmante. Aconsejo a todo el mundo que puede quedarse en casa o que vaya a pasar más tiempo en ella que se planifique una rutina. Pensando en todas aquellas cosas que siempre hemos querido hacer, que siempre posponemos y que ahora tienen espacio en nuestra agenda. Mientras ejecutes esta nueva rutina, si hay alguna actividad que te hace sentir bien y quieres pasar más tiempo en ella permítelo. No hay muchas oportunidades de reconexión con nosotros mismos y que nos permitan escuchar nuestro cuerpo y deseos puesto que no vamos a salir de casa. La rutina puede ser un calmante al principio pero cuando el cuerpo y la mente se vayan acostumbrando a esta situación de recogimiento, nuestros instintos sabrán qué quieren hacer y nosotros podremos disfrutar de esta experiencia
  • Planificar: Es momento de sacar esa lista de tareas pendientes o de escribirla ahora mismo. Cosas que queríamos hacer en el hogar o pequeños compromisos personales que nos habíamos propuesto. Es momento de ponerlos uno bajo el otro y ver cuáles podemos llevar a cabo estos días.

  • Limpieza profunda: No vamos a estar a gusto en casa si no la miramos con ojos bonitos y tratamos el espacio con mimo. Aconsejo a Marie Kondo para ver el hogar desde otra perspectiva y saber como gestionarlo con amor. Vamos a pasar mucho tiempo en casa y por ello es importante que esta esté limpia y que nos sintamos a gusto entre sus paredes. Por eso una limpieza general debería estar alto en nuestra lista, ya sea por zonas, todo en un día o un poquito cada día. Cuando la casa esté limpia y bonita a nuestros ojos, estaremos más relajados con la idea de quedarnos en ella
  • Hygge: Prácticamente una de las partes más importantes de mi filosofía de vida, os aconsejo el libro Hygge: La felicidad en las pequeñas cosas de Meik Wiking. Si a nuestro hogar le ponemos música que nos guste, velas, una barrita de incienso o esencias vaporizadas lograremos una armonía muy bonita que nos llegará hasta el corazón. 

Importantes

  • Meditar: estamos recibiendo muchos inputs de información, advertencias, ordenes, críticas, consejos… Respirar es importante, mantener la cabeza bien ordenada es muy importante siempre, pero en tiempos de crisis social aún más. Por ello meditar diez minutitos, por lo menos, al día ayudaría mucho a tu rutina. Hay muchas aplicaciones que te pueden ayudar si crees que autónomamente no vas a poder: Omvana, Petit Bambou, Smiling Mind, Insight Timer, Zenfie…
  • Ejercicio en casa: en internet hay mucha información (artículos, vídeos y plantillas) con rutinas de ejercicio que puedes hacer en casa. Aventúrate en Youtube y dedícale unas pocas horas o minutos en el hogar para activar esas endorfinas. Te sentirás muy bien al terminar y reconectarás con tu interior, no olvides que bailar en ropa interior tus canciones favoritas en cualquier parte de la casa es considerado amor propio.
  • Inventario: los supermercados están saqueados y hay cola en las farmacias, pero debemos mantener la calma. No podemos dejar al resto de nuestros vecinos sin comida o medicinas, apelemos a nuestra humanidad. Aconsejo que de la mano de ordenar y limpiar la casa hagáis un inventario de los productos que consideréis básicos para el hogar. Si veis que tenéis la despensa muy vacía id al supermercado pero no arraséis con todo, es muy poco probable que nos quedemos sin comida mañana. Pero se crea caos y angustia si llegamos a un supermercado y vemos que no queda nada. Es un círculo vicioso peligroso y nada saludable. Id a comprar si os va a hacer sentir más seguros pero no dejéis a los demás sin comida. Yo por ejemplo tenía la despensa vacía así que he comprado un poco para tenerla más llena y sentirme tranquila, pero no he arrasado. Es más, he comprado poquito y cada día incluso en lugares distintos para no sembrar el pánico y permitir a los supermercados llenar las estanterías.
  • Naturaleza: es importante estar en contacto con ésta, así que es muy buena idea comprar unas pocas plantas y hacer tu oasis en casa. No solo para estos días de recogimiento, sino que también para siempre. Regar las plantas, ordenarlas, limpiarlas y mimarlas puede ser una meditación y una actividad muy agradable.

Ocio en casa:

  • Cocinar: es hora de abrir ese libro de recetas que siempre miras con recelo por no tener tiempo para usarlo. Puedes dedicarte a la cocina como una meditación con regalo final: un plato delicioso. Incluso puedes hacer conservas tu mismo y así también llenar la despensa con cosas sanas, hechas con amor, y que te han dando tiempo para meditar. Puede ser una actividad en solo o en familia, cada uno decide qué necesita más.
  • Spa: el hogar puede ser un lugar muy agradable sobre todo si seguimos la mentalidad hygge. Si vivimos solos podemos darnos masajes maravillosos a nosotros mismos. Si vivimos con compañeros de piso, familia o pareja podemos hacernos masajes los unos a los otros. Dar amor y recibirlo ayuda a que la atmosfera del hogar sea también un lugar maravilloso.
  • Cuerpo: nuestro cuerpo no siempre recibe la atención que nos gustaría. Estos días son un buen momento para hacernos mascarillas en cualquier parte del cuerpo que nos apetezca, lavarnos los dientes profundamente durante un buen rato, exfoliar la piel, depilarnos, incluso mirar con un espejo todas las pecas de nuestro cuerpo. Nunca está mal dedicarle tiempo y mimo a nuestro hogar más terrenal.
Mimarse el cuerpo es un acto de amor precioso
  • Dispositivos electrónicos: siempre digo que tengo que ordenar las fotos de mi móvil, que las tengo que pasar a mi disco duro y que tengo mil carpetas que ordenar. Este tiempo de recogimiento nos ofrece mucho tiempo para hacerlo. Además podemos dedicarnos a crear listas de música en nuestro Spotify, Itunes, SoundCloud… Podemos ordenar discos duros, redes sociales, escanear -si tienes escáner en casa- fotos que tienes miedo de perder o hacer online álbumes de fotos.

Ocio 2.0:

  1. Libros: que levante la mano quien no tiene una pila de libros por leer en la mesita, o una lista de libros recomendados en su móvil o agenda. Es el momento, chicas y chicos, de sentarnos a leer y abrir nuestras mentes a vidas nuevas.
  1. Películas: No me cabe duda que empresas como Netflix, HBO, Amazon Prime, etc. se van a forrar estos meses, pero viendo el lado positivo muchos de nosotros tenemos también una lista de películas, series y documentales que queríamos ver. Lo repito, ahora es el momento de disfrutar de esos placeres.
  2. Arte: siempre digo que el arte es el medio por el cual expresamos mucho de nuestro interior. Ahora es el mejor momento para hacer un poco de eso, de mirar nuestro interior de una manera agradable. Ya sea pintando sobre un lienzo, acuarelas, escribir un libro, una carta que nunca vas a enviar, tocar ese instrumento olvidado en una esquina, moldear con esa arcilla que compraste en verano, restaurar un mueble… No hay límites ni reglas puede ser una actividad en grupo o en familia. Simplemente disfrútalo. 

Estas son las ideas que a día de hoy se me ocurren y que comparto con vosotras/os hoy, si queréis más inspiración iré compartiendo ideas a través de mi Instagram @laiavalldeperez. Así que si os aburrís o tenéis curiosidad me podéis visitar allí.

En breve podremos salir a la calle, algunos ya se habrán acostumbrado a esta situación y le habrán visto el lado positivo. Algunos de nosotros lo habremos disfrutado a nuestra manera y saldremos con otra perspectiva sobre el mundo. También habrá personas que desearan todo el rato que esta pesadilla termine “no pasa nada todos tenemos nuestros aprendizajes en este vida y nuestros tiempos”. Pero lo que sí creo es que la humanidad va a aprender algo muy valioso: esta red humana que nos conecta a unos con otros se va a enriquecer de este aprendizaje. Saldremos de esta más unidos, con más aprendizajes y más fuertes. Esa al menos es la esperanza que tengo, que cuando salgamos de esta usemos lo aprendido para hacer del mundo un lugar mejor.

No os pongáis nerviosos, no os hinchéis a mirar noticias o redes sociales, lo justo y necesario para estar informados. Sed responsables con vosotros mismos y los demás, si podéis ayudar a vuestros vecinos en zona de peligro con pequeños detalles y, sobre todo, intentad no entrar en pánico. Acudid a vuestra humanidad y confiad en vuestro buen corazón y buen hacer.

Con amor,

Laia

Foto por Clarissa Sophie

P.D: yo estoy también intentando ser buena humana así que me siento agradecida y quiero dar las gracias por los profesionales en gestión que nos protegen, por los profesionales sanitarios que nos cuidan y por todos vosotros que sois lo que pararéis esta situación con medidas responsables.

San Cristobal de las Casas

El lugar que hay visitar, el sitio que te va a engullir y encantar, las calles que te van atrapar y su arte que te va a enamorar. Todas esas sensaciones y muchas más son las que se viven en San Cristóbal de las Casas. Y si no me crees puedes ver el artículo que me inspiró este precioso lugar y que titulé como Oda a México. https://laiawanderlust.blog/2020/02/06/oda-a-mexico/

¿Dónde está?

El corazón representa San Cristobal de las Casas

¿Cómo llegar?

Nosotros cogimos un avión desde Ciudad de México hasta Tuxla Gutiérrez, allí contratamos en el aeropuerto un shuttle bus que nos llevó hasta la estación principal de autobuses. Entonces un taxi oficial nos llevó hasta nuestro hospedaje y para volver hicimos lo mismo.

Día 1: La noche cerrada

El taxi nos dejó en la puerta del que ha sido uno de los mejores hospedajes de mi vida: La posada del abuelito. Un lugar que me pareció lleno de amor en cada rincón, el jardín que te recibe parece hasta frondoso y cubierto por preciosas lucecitas, hay mesas con flores secas en cada rincón… Hay más, hay hasta un pozo de los deseos en un patio donde también hay hamacas y mesitas bonitas para sentarse, además la cocina tiene un aura especial.

Nada más llegar dejamos las maletas y fuimos a cenar ya que el rugido de nuestras tripas se podía escuchar desde las antípodas del lugar. Cuando empecé a andar por las calles una emoción desconocida me paró la respiración, empecé a sudar, a sentir una presión en el pecho que a la vez este palpitaba alocadamente y yo empecé a sentir pánico. Así que cenamos rapidísimo en el restaurante Todo Vegano -tienen el mejor kombucha– y le supliqué a Martin ir directos al hostal a dormir porque no me encontraba bien. 

Pasadas las semanas una amiga me explicó que esta sensación que me embargó durante todo el viaje o se debía a una vida pasada que mi alma reconoció o estaba sufriendo el Síndrome de Stendhal

Este síndrome es una situación anímica que se desencadena tras observar obras de gran belleza en una misma ciudad y durante un corto espacio de tiempo. También es conocido como el síndrome del estrés del viajero la enfermedad de los museos. Los turistas que lo han sufrido aquejan taquicardia, sudoración, sofocación, tensión emocional, agotamiento y mareo.

Fuente: Diario abc

Día 2: San Cristóbal de las Casas

Por la mañana desayunamos tranquílamente deseando que no me volviese a pasar lo de la noche anterior. Martin fue a comprar comida para el desayuno y al volver dijo “carga la cámara he encontrado un lugar que te va a encantar” es de las frases más románticas que se me pueden decir. Así que después de unas tostadas y café fuimos a la carga.

En el Mercado de Santo Domingo, el más grande que he visto en mi vida, se respira autenticidad -recordemos que en este pueblo más del setenta por cierto de su población es indígena maya-. Los puestos son variopintos en mercancías, colores, sabores y olores. Desde comida, a un todo a cien, animales vivos y mucho más. No dejé de abrir la boca cada vez que veía a una octogenaria cargar una bolsa pesada con la fuerza de su frente, cuando una señora maya me sonreía sobre el reflejo de sus trenzas de colores me emocionaba. Bueno pues así anduvimos unas horas entre calles hasta que “creemos” las recorrimos todas.

Artista maya

Finalizamos la mañana visitando el museo de ámbar, la entrada es muy económica y las piezas de su interior son dignas de ser observadas. También aprendimos muchos consejos para comprar ámbar de buena calidad:

  • El ámbar de verdad es una resina y por lo tanto no pesa casi.
  • Si lo frotamos con los dedos y se calienta al olerlo huele a miel.
  • Si quemásemos el ámbar de verdad olería a incienso.
  • En todas las tiendecitas podéis pedir una luz ultravioleta que al enfocar el ámbar si éste es de verdad se pondrá blanco bajo la luz.

Tipos de ámbar:

  • Rojo: ha estado en montañas altas y ha recibido mucha luz del sol.
  • Amarillo: ha estado enterrado bajo tierra y no ha recibido mucha luz del sol.
  • Verde: en algún momento de su vida fue tocado por el agua.
Museo del ámbar

Más adelante os explicaré donde compré mis souvenirs.

Para comer fuimos al restaurante Jardín Tonantzin y pedimos enchiladas y tamales veganos, la comida sabía a auténtica y el ambiente también. En el momento del postre vino la dueña y nos preguntó que tal estábamos y si la comida nos había gustado. Un festín sin duda, pero luego le pregunté:

“Oye, perdona, este lugar es muy especial verdad, digo… místico o con mucha energía”

Ella me sonrió como si supiese perfectamente de qué hablaba y asintió con la cabeza. Sorprendentemente no me dijo nada más pero hizo un gesto que se notaba que callaba algo y yo sentía toda esa energía en cada poro de mi piel.

Por la tarde y después de una rápida siesta en el hostal fui a una pequeña tienda de cacao (Está en la avenida Diego Dugelay cerca del restaurante Todo Vegano), recordemos que los mayas también fueron muy famosos por su cacao. Y este es amargo con ganas, puro quiero decir, pero mira que yo entré chulita con mi “Yo estoy acostumbrada al chocolate de 85%”. No entendía de qué se reía el chico hasta que el cacao se deslizó por mi boca, una experiencia divina y que me devolvió a mi modestia. Si tenéis la oportunidad probad el bombón de maracuyá, es otro placer de la vida del que no deberías morir sin probar.

Por la tarde hicimos el free tour de la ciudad, pero otra vez puedo decir que ha sido de los mejores de mi vida porque me sentí muy acogida por todo el lugar y sus gentes. Vimos vistas únicas, vimos los pequeños rincones que escondían cuentos históricos, vimos atardecer en un centro cultural alternativo, fuimos a una coopertativa artística, nos dieron consejos buenísimos y nos llevaron a beber posh (una bebida alcohólica a base a de maíz).

Mercado de Santo Domingo

Día 3: Excursión al Cañón de los Sumideros, Chiapas del Corzo y miradores.

Nos despertamos tarde y después de desayunar preparamos el tupper con lo que habíamos comprado en Loving Hut y que sería nuestra comida para la excursión de ese día. 

Un coche nos vino a buscar en el hostal y cuarenta y cinco minutos más tarde nos colocábamos unos sombreros en la cabeza, un chaleco salvavidas y subíamos a una barca llena de turistas. Recorrimos el río donde vimos cocodrilos, monos y sus crías, más animales salvajes y su explícita vegetación. Nos contaron sus historias marcadas por la historia y la situación actual de la región. 

Mono araña

Al medio día nos dejaron dos horas para comer en el pueblo Chiapa de Corzo. Martin y yo paseamos por nuestra cuenta hasta encontrar un banco al lado del río, allí comimos la comida de nuestros tuppers, tomamos el sol y leímos, Martin sentado como mejor podía y yo tumbada apoyando mi cabeza sobre su regazo. 

Por la tarde te llevan a diferentes miradores y ves unas vistas increíbles, pero yo estaba muerta del cansancio y muy mareada. Así que no lo disfruté nada, esta parte no la volvería a hacer. 

Cocodrilo

Por la noche compramos unas salchichas de chipotle veganas en una tienda al lado de la chocolatería que he mencionado antes. Allí estuvimos hablando con unos chicos españoles y nos animamos a salir a tomar unas copas, fuimos al Café Bar Revolución que tenía música en directo, unos posh más tarde nos dimos cuenta que nuestra mesa era toda española y es más: nosotros éramos de Ibiza y los demás eran de Formentera y de Mallorca… el mundo es ya te digo yo un pañuelo de causalidades bonitas.

Cañón del Sumidero

Día 4: Maya Experience

Si preguntas en el free tour te pasarán el contacto de un guía muy especial, el único que tiene el beneplácito de los mayas para adentrarse en su territorio. Nosotros empezamos la mañana cuando nos recogieron en la posada del abuelo con una furgoneta que sería nuestro transporte durante toda la mañana. 

La primera parada fue el pueblo de Zinacantán, allí nos explicaron algunas bases de la cultura maya y procedimos a entrar a una casa típicamente maya: las paredes de barro, la estructura puramente orgánica y una niña de 12 años sentada en el centro preparando tacos. Andrea se movía con gracia mimando los alimentos primordiales en su cultura; el maíz en su forma de torta. Andrea tenía los ojos grandes y mirada transparente, por las mañanas ayudaba a su familia con los turistas y por las tardes iba al colegio. El guía nos dijo “En una casa en la que la harmonía reine siempre hay tortillas calientes” y ahí estaba Andrea dominando el aura de su hogar, tan pequeña y tan poderosa. Detrás de mi cámara lloré otra vez, casi no podía disimular mis lágrimas porque todo me conmovió mucho. Luego nosotros hicimos nuestros tacos con lo que Andrea y su mamá prepararon sentadas en el suelo, para enraizarse a la tierra. Sus hermanas y tías estaban en el exterior trabajando con los telares de cintura y creando patrones preciosos, un bebe se alimentaba del pecho de su madre mientras esta trabajaba unos hilos de colores.

Andrea y su mamá
Cementerio

De la vida a la muerte. Nos llevaron a un cementerio, el más humilde que he visto en mi vida, allí se respiraba la esencialidad del ciclo “del polvo vienes y al polvo regresarás”. Y en un perpetuo silenció pedí permiso a cada paso para poder cruzar tumbas y aprender sobre la vida un poco más.

San Juan Chamula fue todo un reto, una iglesia católica se irgue escondiendo su interior: por un lado los santos católicos aguardan el lugar, por el otro las tradiciones mayas cobran vida. Telas invisibles de hojas de pino hacen de alfombra, pasarelas de velas iluminan el camino de sus feligreses y sacrificios animales (gallos y gallinas) son el idioma de unos dioses que han pasado por muchos pactos. La vegana en mí miraba a los ojos a los gallos, estos también buscaban en mi ayuda y no se la podía dar. No pude mirar su muerte pero me prometí seguir siendo activista, porque el amor los salvará y el mío ya lo tienen comprometido.

San Juan de Chamula

Comimos en Te quiero verde, se convirtió en uno de mis restaurantes favoritos junto al de la primera noche. Pasamos la tarde buscando todo los recuerdos que me moría por tener. Y es que pensé que a mas cosas pudiera llevarme más podría quedarme.

Día 5: No sé decir adiós

Nos despertamos pronto y desayunamos en la posada del abuelito mis salchichas favoritas de chipotle veganas con tostadas. Yo ya conocía a la familia que lo regenta y ya saludaba a Gabriel por las mañanas el hijo pequeño que rebosa felicidad. 

No sé decir adiós y siempre hago un drama de ello, probablemente algún día aprenderé pero por ahora Martin me agarra del brazo y me llevó a comer un bombón de maracuyá. Acabamos las compras que nos faltaban y fuimos a la estación de buses que nos llevaría directamente hasta el aeropuerto. Y allí dije adiós, no en realidad aún no he podido.

Cruz Maya

La guinda de la humanidad: La pequeña reunión de almas

Estaba sentada el último día en la tienda de las salchichas de chipotle veganas, deliciosas esperando a Martin que había ido a buscar una cosa en la Posada del Abuelito. Mi cara debía ser un poema porque el chico de la tienda me preguntó si estaba bien. Y yo pensando: cómo le explico sin parecer tarada que las emociones me han engullido aquí, no se habla de esas cosas. 

Y entonces empezó la reunión de almas, se dio cuenta de que me sentía conectada a este lugar y me dijo que él también había venido de vacaciones y que decidió quedarse. Que lo abandonó todo, incluso su trabajo por teléfono, plantó una semilla en mi cabeza, la posibilidad de quedarme. Me reí sola imaginando la cara de Martin al preguntarle si quería quedarse conmigo ahí de verdad. Pero al menos este chico había conseguido hacerme sonreír.

Entro una señora que yo llevaba viendo hacía días, paseaba con cinco perros obviamente sin correa porque eran super educados. Me contó que los iba rescatando y que si me quería quedar uno. La miré pensando “esta chica no me conoce no sabe que me lo plantearía de verdad” y ella me sonrío hablándome sobre la vida de ellos.

Yo ya me estaba montando mi historia en la cabeza cuando Martin entró al rescate de la Laia cuerda que tenía que coger un avión. Y me fui, pero que conste que el destino, el lugar y sus gentes ya me estaban montando una vida allí.

Una semana en Ciudad de México

Desde el avión y a merced de la noche esta ciudad te deja sin aliento, su grandeza va más allá del espacio que ocupa entre montañas. Es mucho más difícil que describirla como una simple enorme ciudad, pero lo voy a intentar, voy a explicaros por qué Ciudad de México (DF) merece de vuestro tiempo.

Nosotros teníamos un motivo para ir: unos amigos nuestros se habían mudado allí y nos acogieron con todo el amor de esta pareja… bueno, de Christian, Maria y “Alexa”, que fue motivo de muchas de nuestras risas y parecía formar parte de la familia. DF fue para nosotros nuestro campamento base, donde dejamos nuestras maletas grandes, pasábamos tiempo de calidad compartido con nuestros maravillosos amigos -incluso a veces con los amigos de estos-, y desde donde partíamos al resto de nuestros viajes por México.

Christian & Maria

¿Cuándo ir?

Cuando quieras, cualquier momento es bueno para vivir en la gran ciudad, y si digo eso es porque está entre las tres ciudades más grandes del mundo. Enero fue cuando estuvimos nosotros y su “invierno” puedo decirte desde ya que la temperatura es maravillosa, manga corta y camiseta larga fina durante el día y chaqueta de noche.

Transporte

Corta distancia: usábamos las bonitas piernas que la vida nos ha dado. El paseo en sí es enriquecedor y las calles se me antojaban salvajes -no por lo que probablemente se piense-, sino porque los grandes árboles tropicales, que nos mantuvieron horas embobados arrancan con sus raíces las propias aceras. Os lo digo de verdad, la naturaleza es muy poderosa y no me cabe duda que es muy consciente de su entorno. 

Media distancia: bicicleta y no es una broma, aunque hay que ir con cuidado y esperar unos días para acostumbrarse al tipo de tráfico y comunicaciones culturales en él. La bicicleta es una manera muy liberadora de experimentar esta ciudad, ya sea porque has alquilado las bicicletas o usas el servicio público que la ciudad ofrece. La naturaleza que abunda en la ciudad es un precioso paisaje que observar mientras pedaleas. Las luces cosmopolitas, su arquitectura y sus murales convierten a DF en un museo al aire libre, disfrútalo si puedes pedaleando. Eso sí, vigila bien por dónde vas.

Larga distancia: nosotros usamos Uber y ya no sé si es ético o no y probablemente me lo plantee más adelante, pero este servicio, recomendado por nuestros amigos, fue la solución económica que necesitábamos cuando sobre todo íbamos al aeropuerto. Los coches estaban en muy buen estado, eran muy rápidos en su servicio, el interior limpio y los conductores toda una sorpresa en personalidad.

Cosas a tener en cuenta:

Ya he repetido en la publicación anterior cómo me sentí en México en general https://laiawanderlust.blog/2020/02/06/oda-a-mexico/ pero por si acaso aquí en este contexto de ciudad específico voy a mostrar algunos consejos:

  • Joyas: no sé si es algo cultural o de precaución pero nadie llevaba nada muy ostentoso o valioso encima. Yo seguí el flow y tampoco llevaba casi nada, eso me proporcionó mucha libertad y cambio de estilo, cosas positivas siempre.
  • Objetos de valor: cámaras y demás pues las llevaba guardadas y las sacaba cuando las necesitaba, pero la verdad es que este consejo lo daría en cualquier ciudad grande.
  • Pasaporte y DNI: sinceramente cuando viajas fuera de la Unión Europea (si vives allí) tu pasaporte es algo muy importante, así que yo lo guardaba siempre en lugar seguro, ya fuese en el hotel o en casa de mis amigos. En el primer caso aconsejo caja de seguridad. Encima siempre llevaba mi DNI por si la policía me pedía identificación en algún momento -que no pasó- y una fotocopia del pasaporte.
  • Capas de ropa: la verdad es que a lo largo del día, con manga corta y un jersey fino arriba estaba perfecta, aunque sí es verdad que si hacía un poco de frío siempre llevaba un pañuelo en el bolso. Si hace calor me quedaba en manga corta y por la noche, usaba abrigo siempre.
  • Aduana: dos horas de cola en el aeropuerto y bastantes preguntas después, mi consejo es que llevéis en una carpeta (o cartera) con los papeles que demuestran que tenéis un billete de vuelta y las reservas de los hoteles o lugares donde os vais a quedar. 
  • Style: para no desentonar con la ciudad recomiendo el estilo sencillo que llevarías en cualquier lugar cosmopólita, esto no es la Riviera Maya; chanclas y sandalias no thank you
  • Barrios que merecen ser visitados: Condesa, Roma y el Zócalo.

Día 1: Llegada a Condesa

Nada más llegar, y más si vas a pasar una temporada larga (un mes en nuestro caso), lo mejor es comprarse una tarjeta de móvil nacional. En el aeropuerto y después de pasar la aduana fue lo primero que hicimos: parar en Telcel o AT&T a comprar una, esto nos permitió pedir un Uber rápidamente y llegar a casa de nuestros amigos sin dilaciones.

Después de muchos abrazos y ponernos al día, una ducha más tarde y un vaso de agua después salimos a dar un paseo: primera parada el bosque de Chapultepec. Allí vimos una parte cerrada gratuita que tenía un hilo musical relajante y que pedía al visitante estar en silencio. Dentro había personas tomando el sol entre la naturaleza, escuchando la música, durmiendo o incluso leyendo -hay una mesa con libros que te prestan-. Ideas que me parecen fascinantes.

Después de comprar en mi primer puesto callejero un vaso de mango con lima y chili nos dispusimos a caminar por el centro. Después de recorrer mucha distancia entramos en un centro comercial, porque a mi me encanta ver el ambiente en ellos -esto me pasa desde que en Barcelona pasaba mucho tiempo trabajando en uno-, y tenía una curiosidad digamos que antropológica. Lo cierto es que había un cine, Jumanji en estreno y el jet lag que empezaba a chocar… así que sucumbimos a la tentación y pasamos un rato disfrutando de esporádicas cabezaditas en las butacas del cine. 

Luego volvimos a casa de nuestros amigos -que ha partir de ahora llamaré simplemente casa-, y fuimos a casa de unos amigos de nuestros amigos. Él tenía un pisito en un lujoso bloque de pisos en Condesa, en el rooftop vimos el atardecer, nos explicaron cada montaña y edificio a la vista y yo tomé fotos porque no sabía gestionar tanto amor y buenas intenciones. Mientras el sol caía, nuestras conversaciones se tornaron profundas y arreglamos el mundo a brindis de cervezas y teorías de esta generación nuestra que intenta salvar el mundo.

Martin, Kevin & Christian
Rooftop

Día 2: Xochimilco y Coyoacán

Día nuevo y otro precioso desayuno que Christian preparó para nosotros. Nos despertamos pronto para acompañarle a su trabajo, tenía una reunión en Xochimilco y nosotros aprovechamos para ir a dar una vuelta. Cierto es que estábamos bastante emparanoiados con toda la información que muchas personas nos habían contado sobre México en general. Íbamos con mil ojos y creo que cuando estás pensando tanto en tu seguridad atraes todas esas paranoias. 

Canales de Xochimilco

Puedo decir que en Xochimilco fue donde más observados nos sentimos, puede que por la propia paranoia, pero también por las pintas de “guiris” que debíamos llevar. Eso me hizo sentir que este “barrio”, por llamarlo de alguna manera, fuese donde menos segura me sentí. Y dicho esto, no nos pasó nada. Llegamos hasta el embarcadero principal y allí alquilamos un tour privado (50 euros los dos) por dos horas en los canales de Xochimilco. 

Allí con nuestro amable guía que también era el conductor de la barca nos explicó por qué hay una Venecia en medio de DF. Mientras estábamos en la barca muchos vendedores en sus propias barcas nos ofrecían comida, artesanías e incluso canciones. Nosotros compramos un pareo que hacían ellos mismos: la tela era un cactus cuyo nombre no recuerdo y los motivos bordados a mano eran aztecas. 

Coyoacán es uno de mis barrios favoritos, pintoresco, tranquilo y precioso. Nada más llegar me sentí muy feliz, la primera parada para comer fue en el restaurante “Aura vegana”. Os recomiendo los deliciosos choricitos y tabla de quesos también y los summer rolls. Después fuimos hasta el museo de Frida Kahlo y nos encantó, el ambiente, la decoración, etc. Os recomiendo ver antes la película de Frida que se grabó en esta casa, os pondrá en contexto y apreciareis más la visita:

Museo de Frida Kahlo

Finalmente paseamos por las calles de este precioso barrio y visitamos el mercado artesanal que con su decoración navideña fue la guinda del pastel del día.

Día 3: Museo Antropológico de DF

Museo Antropológico

Desayuna bien y prepárate porque nosotros tardamos una friolera de seis horas en verlo entero. Sabíamos a qué nos ateníamos así que estábamos mentalizados, lo hizo fácil el hecho de que el museo en sí es una obra de arte y que los temas tratados son necesarios para entender este país con más perspectiva. 

Consejos:

  1. Desayuna bien y ve pronto: disfruta de las primeras salas que son la base de prácticamente la humanidad.
  2. Tómate un descanso o bien tomando el sol en el exterior de la fuente o bien en la cafetería tomándote un café.
  3. Continua y acaba con la planta baja, tendrás la cabeza muy opaca después de tanta información así que te invito a ir al restaurante del propio museo para un break.
  4. Haz de una sentada la parte superior que es mucho más liviana.
  5. Descansa haciendo la opción que no hayas puesto en práctica del punto número dos.
  6. Seguro que hay alguna sección que quieres repetir, este es el momento.

Para desconectar de tanta información volvimos a casa por el bosque de Chapultepec, allí me paré en una librería y compré un libro de poesía de un escritor mexicano. Paramos en el lago y leímos un rato en voz alta -es algo que hacemos a veces, otra manera de conectar y da lugar a conversaciones sobre nuestros sentimientos y debates-, sobre poesía enfocada hacía la muerte. De vuelta a casa me agarré al brazo de Martin y continué leyendo un rato.

Una ducha después y pocas energías solo la palabra “taco vegano” me podía resucitar, Maria nos llevó a un restaurante muy humilde pero un must do de la gastronomía. El cansancio nos acabó por devorar y volvimos a casa a hacer la maleta y dormir, ya que al día siguiente nos íbamos a la Riviera Maya https://laiawanderlust.blog/2020/02/20/mexico-yucatan-quintana-roo-y-campeche/.

Día 4: Work day in a smart way

Escribir para vosotros -y para mí-, es algo que me apasiona pero también es una tarea que hago constantemente y encontrar tiempo durante el viaje fue todo un rol de organización. Así que aproveché los aviones, los ratos en que los demás dormían y las musas me visitaban y cualquier espacio de tiempo posible. 

Cuando volvimos de la Riviera Maya otra vez a DF tenía una artículo pendiente así que nos despertamos pronto y paseamos por las frescas calles de la mañana mexicana. Tomamos un café en La librería Péndulo mientras escribía frenéticamente. Luego me perdí entre estanterías de libros de todos los gustos, colores y sabores. Para comer Vegamo es la clave del éxito, delicioso y saludable.

Día 5: Santuario de la Mariposa Monarca

Seis de la mañana, mochilas cargadas de snacks y una rápida parada a por un café para llevar, mi favorito Starbucks y me cuesta admitirlo porque la gente te etiqueta como superficial. Pero a mí me gusta su café de verdad, sobre todo cuando ponen caritas sonrientes o corazones en mi nombre. Soy así, me gustan los pequeños detalles.

Tres horas en el coche con nuestros amigos nos llevaron hasta el Santuario de la Mariposa Monarca, aparcamos fuimos al baño y compramos nuestras entradas. Un pequeño paseo con un desnivel muy ligero de media hora te lleva ante el espectáculo de la naturaleza más magnífico que pueda haber. Millones de mariposas reposan relajadas en los árboles, ante la brisa que mandan los cielos reaccionan en una ligera danza caótica de colores: el de sus alas y así puedes quedarte fascinado/a durante horas. En ese fino vaivén de colores, aleteos y tesoros, miras con un poco de envidia sana a aquellos agraciados que son el punto de reposo de las mariposas.

Fue un día intenso, comimos en el mirador que hay en el camino, allí hambrientos y ante la gran vista del valle y sus montañas devoramos unos sándwiches veganos que preparamos en casa, unas peras y algo dulce.

Por la noche fuimos a cenar una deliciosa pizza vegana en Utopía ya de vuelta en DF, os recomiendo la Poblana. Muy cansados después vimos en casa Chef Table en Netflix y disfrutamos de una noche juntos todos.

Día 6: Domingos de deporte y Superbowl

Nos despertamos pronto y desayunamos como solo los alemanes – Christian y Maria lo son-, saben hacer: con un montón de deliciosas cosas. Necesitábamos coger energía para nuestra actividad por la mañana: ir en bicicleta. Y es que en Ciudad de México todos los domingos de ocho de la mañana a dos del mediodía muchas calles se cierran y muchos trabajadores se dedican a permitir la libre circulación de las bicicletas. Es una manera muy eficiente de promover el ejercicio en familia y disminuir la contaminación durante un periodo de tiempo.

Así que pasamos horas en la carretera con las bicicletas, entre niños que aprendían a usarlas, gente en patines y patinetes, dueños que iban en bicicleta y perros que corrían al lado de estas. Acabamos la ruta cerca del jardín botánico, que aunque no era muy destacable fue un agradable paseo hasta llegar al castillo en Chapultepec.

Después de parar brevemente a escuchar nuevamente esas serenatas tan románticas que los mexicanos llevan en el alma, volvimos a casa a preparar la comida. Por la tarde dormimos todos una siesta como -ahora sí- solo los españoles sabemos hacer.

Pues por la tarde nos esperaba una super experiencia, vimos la Superbowl en los cines Cinemax, con cantidades ingentes de palomitas, patatas y todas las guarradas veganas que os podáis imaginar. Momentos llenos de emoción ya que defendíamos equipos diferentes: mientras Christian y Maria motivaban a Kansas City, Martin y yo vitoreábamos a San Francisco.

Pronto nos íbamos a dormir, al día siguiente nos esperaba otro avión, esta vez hacia Chiapas -Tuxla Gutierrez-, pero esta parte la explicaré el próximo jueves.

Día 7: Teoatihuacan

La gruta

Al volver de San Cristobal de las Casas a Ciudad de México no nos podíamos creer que volviésemos a España en dos días. Teníamos un gran sentimiento de pena  y desconcierto, muchos sentimientos resonaron en este país y parecía mentira que nos tuviésemos que adaptar otra vez a un nuevo lugar.

Una vez visitados los mayas en el sur de México y los aztecas en Ciudad de México ahora les tocaba a los fundadores de todo, los indígenas que estaban incluso antes que los dos mencionados anteriormente: los teotihuacanos.

Para ello conducimos dos horas hasta el lugar que el propio nombre indica y estas son nuestras recomendaciones para una buena experiencia:

  1. 14:30 llegada al restaurante “La Gruta” si no tenéis reserva, suelen tardar media hora en darte mesa. 
  2. 15:30h show en el restaurante de danzas prehispánicas y coloniales.
  3. 18:00h dirigirse hacia la entrada de los templos.
  4. 19:00h empieza el show nocturno (reservar con una semana de antelación mínimo)
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En este show podréis hacer un tour nocturno con audio guía que os sitúe en el contexto del lugar, un guía presencial os guiará también. Al final podréis ver una proyección increíble con música sobre el Templo del Sol que os explicará la historia con unos bellísimos audiovisuales. Consejos:

  • Llevad ropa de abrigo e incluso una mantita.
  • Id al baño antes, allí no tendréis mucho tiempo.
  • Reservad el tour nocturno e incluso el restaurante antes si podéis.

Día 8: Adiós México

Este día era el último así que repasamos en bicicleta nuestros lugares favoritos, fuimos al Zócalo a ver las ruinas aztecas y desde el rooftop tomamos unas bebidas refrescantes. Nos despedíamos del lugar con mucho apego, creo que me sorprendí a mi misma con el cauce de mis pensamientos y el amor que desarrollé por muchas cosas del lugar. Comimos por última vez en el delicioso Vegamo y fuimos a por las maletas, un Uber y directos al avión.

Esta vez me tocó en pasillo, a mi izquierda una señora anciana mexicana iba con su nieta en ventana. Íbamos con retraso y para la hora del despegue yo estaba viendo en mi móvil la película de Frida Kalho. Justo cuando empezábamos a coger altura y la silueta de la ciudad asomaba en un adiós yo escuchaba una de mis canciones favoritas “La Llorona”.  Y no sabéis lo que lloré, los lagrimones resbalaban por mis mejillas de gratitud, la señora a la que me he referido anteriormente me mira y se pregunta por qué lloro, pero no habla, simplemente me mira y me sonríe con ternura. Casi como si me entendiese, todo el mundo parecía hacerlo excepto yo. 

La guinda de la humanidad: cita con Uber

En uno de los trayectos hacía el aeropuerto nuestro conductor era un hombre muy delgado, con piel morena y suave con pelo cano y ojos antiguos. Se sentó en el asiento conductor y nos confirmó el lugar de destino, al cabo de unos segundos de silencio absoluto nos pregunto:

“¿Qué canal de radio desean escuchar?” -dijo el conductor-.

“El que a usted más le guste” -le contesté-.

“Uy yo solo escucho música romántica.” -dijo muy serio mirando al frente-.

“Eso sería perfecto.”

Y así es como tuvimos nuestra primera cita en coche con el dulce señor de las serenatas mexicanas, con amores imposibles, traiciones imperdonables y finales felices. Para mi fue uno de mis momentos más románticos con la vida.

Cuando nos recogieron del aeropuerto otra vez en Ciudad de México el conductor de Uber empezó a hacernos preguntas de cortesía sobre nuestra estancia en México: le explicamos lo que ya habíamos visitado. Él nos dio otra lista de lugares maravillosos que era necesario visitar y yo le miré pensando no me quedan más días para estar aquí, casi con desesperación.

Entonces dijo las palabras mágicas: “Habéis oído la leyenda de La Malinche” y para mi leyenda y mujer son un aliciente para tener toda mi atención. Entonces me contó la historia:

“Cuando Hernán Cortés llegó a estas nuevas tierras se enamoró de muchas cosas, entre ellas de una mujer. Su nombre era Malinche y hablaba varias lenguas indígenas, ayudó a los recién llegados a comunicarse con las tribus indígenas del país. Esto permitió que el encuentro entre los hispanos y los indígenas no fuese tan sangriento. Pero esta historia también va de amor: Malinche y Hernán se enamoraron y además se casaron, ella se quedó embarazada y todo parecía de color de rosa. Hasta que se enteró de que Hernán Cortés cortejaba a otras mujeres, dicen que entonces ella se volvió loca y que cuando concibió a su bebé lo tiró a un río. Pasados los años un gran sentimiento de culpa la inundó y una vez muerta ese sentimiento sigue manifestándose hoy en día. Dicen que cuando es de noche y las calles ya están abandonadas puede que escuches a una mujer gritando con desesperación: es La Malinche que grita por su desgraciada vida”.

El coche está a oscuras, la propia ciudad lo está. De fondo se escucha una lista de música que el conductor a puesto y que por el contexto de la situación le da dramatismo. Entonces el conductor nos mira directamente a los ojos a través del retrovisor y nos dice:

“Yo la he escuchado… y sus gritos te quitan el sueño” dice con voz profunda, Martin se estaba conteniendo la risa escéptica y yo estaba atrapada en la seriedad de la situación. Son esos pequeños momentos que la vida te regala, como si un mayor nos contase una historia de miedo y como buenos niños nos hubiésemos quedado pasmados. Toda una aventura viajar con Uber en Ciudad de México. 

Thank you guys for so much love

México: Yucatán, Quintana Roo y Campeche

Un viaje durante 10 días

México lindo, lindo su paisaje, lindas sus personas y lindo todo lo que su sol baña. Este viaje va a ser dividido en tres publicaciones, esta siendo la primera se va centrar en un viaje durante diez días en la Península de Yucatán.

Lo cierto es que antes de llegar con el avión a su aeropuerto mis prejuicios me decían que era un lugar puramente turístico. Viniendo de la isla de la cual provengo no me llamaba la atención una destinación con las mismas vibraciones. Pero México es lindo y lindamente te va a sorprender. 

Llegué desde las nubes y un mar verde fue lo primero que captó mi retina, mis pupilas se dilataron ante la selva más extensa que había visto desde hacía mucho tiempo. Mi corazón se estremeció de placer al ver que aún quedaban sitios tan salvajes y cuando bajé del avión y su sol bañó mi piel no pude más que sonreír hasta que me dolieron las comisuras.

¿Cuándo ir?

La verdad es que a gusto del consumidor: hay que tener en cuenta que aquí los meses de junio a septiembre hace mucho pero que mucho bochorno, es tiempo de mosquitos y de lluvias. Los meses de diciembre a febrero diría que son maravillosos, una temperatura perfecta aguarda en cada rincón de la península. También hay que tener en cuenta la época de huracanes de mayo a diciembre. 

¿Cuántos días?

En mi caso fueron 10 días, pero lo cierto es que me hubiesen encantado un par más. Creo que en esta situación depende mucho de tus intereses.

 Si lo que deseas es estar tumbado bajo el sol sin muchas complicaciones con una semana tus pilas estarán bien cargadas. Si lo que deseas es explorar la península necesitas mínimo 10 días para poder abarcar muchos lugares, no tendrás mucho tiempo de descanso pero será el suficiente para la aventura. Por otro lado, si quieres vivir todas las aventuras que aquí se pueden disfrutar creo que vas a necesitar más de 15 días, y ponle tres más de descanso en la playa.

Transporte:

Nosotros viajamos desde Ciudad de México con Vivaerobus -no es mi compañía favorita- pero si podéis viajar con Interjet mejor, os lo recomiendo.

Una vez aterrizamos alquilamos un coche con la empresa Avant Car, ellos nos vinieron a buscar al aeropuerto y nos llevaron hasta su compañía. Allí nos explicaron muy bien todo, el pago fue muy fácil (y es definitivo a diferencia de las otras compañías, donde no te muestran el precio final), nos dieron consejos de seguridad muy importantes y después recogieron el coche en el hotel. 

Al final del viaje nos movimos en autobús -pues los taxis son muy caros-, desgraciadamente google maps no te ayuda en este viaje, pues no tienen señalizadas ninguna de las rutas que estos hacen. Nosotros preguntamos a los lugareños, hoteles, y junto con nuestro instinto llegamos a buen puerto.

Mimos en el coche mientras recorremos

Hospedaje:

Durante el viaje yo quería experimentar diferentes tipos de hospedaje, de hecho visitamos varias arquitecturas que especificaré durante cada día. Pero México tiene mucho que ofrecer así que no te lo pierdas.

Seguridad:

En Yucatán nos sentimos seguros todo el rato, la policía era muy amable y no tuvimos ningún problema. Si es cierto que impresiona bastante ver los controles en las carreteras o cuando te preguntan cosas, pero no tuvimos ninguna mala experiencia. 

Cosas a tener en cuenta:

  • Tips y dinero en general: sobre el presupuesto que tengas para este viaje añade una cuarta parte más, pues siempre te van a ocurrir gastos extras como propinas -en todos lados presentes- o extras -muchos lugares añaden pagos extras cuando menos te lo esperas-.
  • Efectivo: son muchos los lugares donde no aceptan tarjetas (como la autopista), así que asegúrate de tener en efectivo lo que necesites, más vale que sobre que no que falte.
  • Gasolineras: mirad bien vuestro depósito de gasolina y tened localizadas las gasolineras cuando las vayáis a necesitar. 
  • Hospedaje: el equilibro es la clave, creo que lo ideal es mirar si los sitios a los que queréis ir tienen mucha demanda. Si veis que es así no dejéis el hospedaje para último momento (lo mismo con las experiencias). Pero si no es el caso aconsejo dejarse llevar por la corriente, muchos días me entristecí por dejar atrás un lugar en el que me hubiese gustado pasar más días. 

Día 1: Playa del Carmen

Después de alquilar nuestro coche decidimos que la playa era un buen lugar para empezar -lo cierto es que estábamos ansiosos por tocar las aguas caribeñas-. Para mala suerte nuestra en Playa Delfines había bandera roja y unas olas nada sumisas, de hecho metí un poco las piernas en la orilla y rápidamente me sentí arrastrada hacía el interior. 

Así que tomamos un rato el sol y nos fuimos a nuestro hotel en Playa del Carmen, era viernes y había mercadillo artesanal y local en el H. Ayuntamiento de Solidaridad Palacio – lo podéis encontrar viernes y sábado– Está al lado de nuestro hostal, fuimos allí nos maravillamos con los puestos de comida -vegana también- y puestos de joyas y objetos artesanales preciosos. Bailamos un poco de salsa a la luz de la luna y nos fuimos a dormir pronto listos para el día siguiente.

Hospedaje: Típica casa mexicana de paredes coloridas: Hotel Casa de las flores- https://casa-de-las-flores.hotelsplayadelcarmen.net/es/

Hotel Casa de las flores

Día 2: Xcaret

No te lo puedes perder, una de las mejores experiencias del viaje, no me cansaré en decirlo. Xcaret es un parque de atracciones, tienen varios en la zona con temáticas diferentes pero creo que este es el principal y por el que aconsejaría comenzar. 

Imitando a los pájaros que teníamos detrás.

Es un parque diferente a los que yo había estado hasta la fecha, dentro del recinto tiene diferentes rutas que te guían según la temática por diferentes partes del lugar. Los animales que allí viven han sido rescatados de la mano humana o se han criado directamente allí -la intención es reintroducirlos a todos en la naturaleza-, y mientras educan a los visitantes forman parte del escenario del lugar.

Mi consejo es el siguiente:

  1. Llega pronto y ve primero a completar las atracciones de agua, mi favorita es la ruta en snorkel por el rio natural. A lo largo de la mañana se llena mucho y puede que no te dé tiempo de hacerlo todo.
  2. Mira qué cursillos quieres hacer y organízate -ponte una alarma y no te olvides de llevar un mapa del lugar contigo para no perderte-.
  3. Mira qué espectáculos quieres ver y sigue el mismo procedimiento que el punto anterior.
  4. Divide las rutas a lo largo de la mañana y deja un espacio para la hora de comer.
  5. Comida: nosotros te recomendamos que cuando compres tu entrada también compres tu derecho a una comida. El que más opciones veganas tenía para nosotros fue el restaurante La Laguna.
  6. Por lo que más quieras no te pierdas el espectáculo maya del final, es la guinda del pastel perfecto. Llega pronto para coger asientos, diría que los mejores son los laterales quinta fila centro. Salí de allí con los pelos de punta de la emoción.

Esta experiencia no es la más barata pero sin duda es de las mejores, se la recomiendo a todo el mundo sin excepción, la vais a disfrutar muchísimo. 

https://www.xcaret.com/es/comprar-mi-entrada/

Show Maya

Día 3: Caleta Yal-ku, Cenotes y Tulum

Nos despertamos pronto, desayunamos algo rápido de lo que nos sobró el día anterior y fuimos a la caleta Yal-ku estuvimos buceando en aguas no tan claras como las del Mediterráneo pero sí que vimos muchos peces preciosos de colores increíbles.  Pasamos una mañana muy tranquila y agradable en las orillas de esta caleta, fuimos tan pronto que éramos los únicos. Pagamos una entrada (muy cara a nuestro parecer, de hecho se supone que nadie tiene derecho a cobrártela pero no nos pusimos a discutir con nadie).

Caleta Yal-ku
Primer cenote

Más tarde fuimos a los primeros cenotes de nuestra vida: Cenote dos Ojos, fuimos al pequeño primero y fue mi favorito. Primero le pedí a Martin que me grabase nadando, y como quería salir bonita no me puse las gafas así que no vi nada. Segundo me puse las gafas de buceo y me volví a meter al agua, cuando saqué la cabeza pegué un grito, no sabía que había allí abajo. Una cueva submarina muy oscura era lo que no había visto, me asusté muchísimo pero luego me quedé maravillada. Estuve como quince minutos sumergida de pie mirando como los buzos iban y venían por la cueva. 

Para la hora de comer llegamos a Tulum, yo me encontraba muy mal, mi cuerpo se liberó de tensiones y tuve los peores calambres menstruales de mi vida como mujer. Pero bueno, los pasé en parte en una cama balinesa en la playa de Tulum con música en directo. Comimos una ensalada y unas verduritas a la brasa, sazonadas, como no, en chile y limón. Dos horas más tardes mi dolor era excruciante, no sabía en qué posición ponerme, así que le pedí a Martin que fuésemos a lo primero que se pareciese a una farmacia -no soy nada de medicarme pero ese dolor era horrible-. Quince largos minutos después yo no descartaba que algo estuviese matándome por dentro, llegamos a una farmacia y nos vendieron Espadiva -en veinte minutos me quitó todos los dolores-. Lo que es más, me llevé de vuelta a España las pastillas porque me parecia una aberración abandonarlas.

Tubohostel

Horas más tarde y en una zona horaria diferente llegamos a Xpujil (Campeche), el pueblo de noche daba miedo, pero lo cierto es que nuestro hotel estaba bien amurallado y lo recomiendo totalmente. Cuando llegó el día ya todo nos pareció mucho más normal. La noche tiene estas cosas, de hecho yo siempre digo que tengo reservas cuando llego a algún lugar de noche, todo parece más misterioso u oculto. También puede ser que haya visto demasiadas películas o series y que Netflix esté expandiendo mi capacidad de paranoia. Después de una ducha rápida nos fuimos a dormir, la aventura del día siguiente era muy importante para Martin y necesitábamos fuerzas.

Hospedaje: hostal tipo americano muy barato pero seguro e higiénico. Hotel Xpujil.

Día 4: Los secretos de Xpujil

Calakmul desde el rooftop de un templo

Veinte minutos hasta la entrada y su primer pago, cuarenta y cinco minutos después selva adentro y otro pago más te deja en el parque de Calakmul. Y aquí señoras y señores podrán ver restos arqueológicos mayas. Vinimos a estos porque Chitzen Itza nos parecía muy lleno de turistas, y nos apetecía un poco de aventura. Así que nos fuimos hasta Calakmul, en el interior de la selva tropical, para experimentar la belleza más salvaje y antigua. Planeamos una caminata de cuatro horas (hay otras más cortas), pero creo que hicimos menos, vimos templos casi engullidos por la naturaleza, templos erguidos ante el mismo sol y ciudades sin caparazón – es decir podías ver la estructura como si fueses un/a explorador/a-.

Después de comer unos sándwich mirando a nuestro alrededor por si un puma aparecía, fuimos a una cueva escondidísima (te dan las instrucciones en el hotel) en la que podrás observar a las cuatro y media de la tarde como tres millones de murciélagos en siete diferentes especies salen de la misma a buscar comida. Un espectáculo de organización, algún murciélago despistado que cayo sobre mi cabeza, otro que chocó con los genitales de un señor… pero vamos que dos de tres millones no está nada mal. 

Nosotros siempre llevamos con nosotros nuestro GPS marca TomTom que nos ha salvado de alguna que otra situación que nuestro móvil no ha podido. Pero después de todo ese día de sensaciones increíbles Martin estaba muy cansado y aún nos quedaba conducir hasta Bacalar. Nos equivocamos poniendo la dirección del hotel en el GPS y acabamos metidos en una especie de “feixa” enorme donde se encontraban pueblecitos muy humildes. Como he dicho antes la noche no ayuda a verlo todo más bonito a veces, así que alucinamos un poco en como había aldeas de treinta habitantes y todos ellas tenían un techado para jugar a básquet. 

Once de la noche, llegamos por fin a Bacalar, una manada de perros salvajes nos recibieron y yo los habría adoptado a todos. Martin me cogió del brazo más de una vez diciendo “No ves que no…” y yo pensando: “¡Ay! Serian unos hermanos maravillosos para Lecker”. En fin, esté hostal era bastante único: dormíamos en tubos. Nos pareció una idea muy divertida, hasta que me tuve que poner el pijama y el suelo era como un tubo gigante, la logística era un poco complicada. Pero estaba tan cansada que me vestí de cualquier manera y me dormí en segundos.

Hospedaje: dormimos en cabinas independientes de baños compartidos, ambiente juvenil y dormíamos en tubos. Kulu Tubohostel Bacalar – https://kulu-tubohostel-bacalar.hotelmix.es

Día 5: Laguna de Bacalar

Cuando Martin y yo viajamos nos encanta verlo todo así que no paramos, en viajes tan largos hay que gestionar la energía muy bien o se acaban sufriendo malestares. Así que después de toda la energía gastada los días anteriores, en Bacalar nos lo íbamos a tomar en calma. 

Laguna de Bacalar

Bacalar es uno de los lugares en los que me hubiese gustado estar un día más, pasamos toda la mañana en la laguna -pagamos una entrada de 100 pesos p/p (5€)-, estuvimos un rato tomando el sol, yo escribiendo, Martin leyendo y cuando nos cansamos cogimos nuestras gafas de buceo y caminamos por el lateral corriente arriba. Las aguas más azules que he visto jamás, el fondo es blanco, hay unas piedras que actúan como la posidonia del Mediterráneo y deja el agua limpia. Después de andar quince minutos simplemente nos pusimos las gafas y nos enganchamos como un tren -Martin se agarró de mis tobillos y yo me dejé llevar por la fuerte corriente-, acabamos donde todos estaban tomando el sol. Fue maravilloso ver el sencillo fondo y relajarse dejándose llevar por la corriente. Al final nos tumbábamos en unas hamacas en medio del agua y nos relajamos allí una rato hasta que yo empecé a hacer el tonto colgándome como un mono de la hamaca y decidí que el sol ya me había dado suficiente en la cabeza.

Mango y Chile

Tenía un hambre voraz, me apetecía mucho fruta y comer algo vegano rico. Así que fuimos al restaurante Mango y Chile y allí bebimos batidos de frutas maravillosas y compartimos una hamburguesa y tacos. 

Una cosa que nos caracteriza a Martin y a mi a la hora de salir a comer es que siempre compartimos platos. El se pide uno y yo otro, nos comemos la mitad del nuestro y luego cambiamos, así probamos más platos diferentes y tenemos excusa para discutir quien escoge mejor -obviamente yo-.

Por la noche llegamos a Mérida y nos fuimos a dormir muy a gusto.

Hospedaje: hotel de estilo colonial influencia de cuando los españoles llegaron a la zona. El Gran Hotel – http://granhoteldemerida.com/mx/

Día 6: Mérida

Nos despertamos y paseamos por las calles aún dormidas de Mérida, desayunamos en un pequeño local muy bonito, antes vegano ahora ya no, pero nos adaptaron y crearon algún plato para que pudiésemos comer -linda gente mexicana-.

A eso de las diez nos apuntamos a un bus tour llamado “Carnavalito La Gua Gua” (6€ si compráis los tickets en taquilla ya que por internet te cobrarán el doble) -no solemos hacerlo pero el colorido de este era tan autentico que prometía ser diferente-, nos dimos cuenta que nada era muy antiguo allí si lo comparamos una ciudad media europea, pero nos pareció muy interesante como explicaban las cosas.

A la hora de comer fuimos a Apapacho un restaurante vegano que además es un museo de murales, tiene una librería feminista y una tienda pequeña de productos naturales. Probamos el mole – una salsa a base de cacao-, que no nos gustó mucho, tendremos que probar más, pero la demás comida estaba exquisita. 

Por la noche paseamos un poco más y nos fuimos a dormir, el día siguiente nos esperaba otro pueblo.

Si hubiese tenido más presupuesto les hubiese comprado algo. Todo a mano y verdaderas piezas de arte.

Día 7: el descanso de la guerrera

Cenote Samula

¿Sabes cuando encuentras una cafetería que te encanta, te hace sentir cómoda y la comida está buena y al que vuelves muchas veces? Pues eso nos pasó en Elela Vegan Organic mientras estábamos en Valladolid. Por la mañana vistamos el cenote Samula y nos bañamos un rato allí.

Después fuimos al hotel que fue más una experiencia que un simple hospedaje, el Hotel Zentik es un pequeño secreto: es rústico a la vez que costero. Pero aún más que eso digamos que tiene hasta una leyenda por la que podéis preguntar en recepción. También hamacas por todos lados, habitaciones preciosas y perfectas para un retiro y hasta zona nudista. Pero mi parte favorita esta abajo, en la cueva, una gruta artificial pero maravillosa de agua caliente

No os voy a contar la leyenda porque hay que vivirla pero solo os diré que por la madrugada me levante, busqué la magia del lugar y más tarde me metí sola en la cueva. No había nadie, fueron cuarenta y cinco minutos de meditación profunda, donde mucha información de futuros proyectos aún secretos se desvelaron.

Delicioso desayuno, maravilloso servicio y sensaciones de relax nos hicieron sentir muy a gusto. No hace falta decir que dedicamos todo el día allí, entre el relax y los pequeños impulsos de saltar al agua de la cueva o de la piscina.

Hospedaje: Hotel Zentik – https://www.hotelzentik.com

Día 8: Valladolid

Este fue el día en que realmente visitamos el lugar, paseamos por sus calles y poco más. Lo cierto es que con medio día tenéis suficiente según mi punto de vista. Si es de noche mucho mejor, porque hacen una bonita proyección en la fachada del Convento de San Bernadino de Siena y hay una calle perpendicular a este que de noche se llena de vida, tiendas bonitas muy auténticas donde comprar suvenires y restaurantes donde cenar y bailar con música en directo.

Convento de San Bernadino de Siena

Día 9: Holbox 1.0

Pronto por la mañana Martin quería ir al cenote Zaci a bañarse un rato, está en medio de la ciudad y solo costaba dos euros. Después y en nuestro coche de alquiler subimos hacía Holbox, dejamos de respirar durante media hora, pues nuestra situación era: depósito en reserva y la gasolinera a treinta minutos. No sabéis la angustia que pasamos pero fue ver llegar el cartel luminoso de gasolinera y una bocanada de aire salió de nuestros pulmones. Nosotros que ya estábamos gestionando la logística de “Bueno pues tu te quedas en el coche con las maletas y yo voy corriendo hasta la gasolinera” Obviamente la de correr no era yo. 

Calles de Holbox

Después de llenar el depósito llegamos hasta Chiquilá, allí se aparca el coche en un parquin vigilado y caminamos diez minutos hasta el ferry que nos costó 200 pesos por persona por trayecto (10 euros). Treinta minutos después llegamos a la isla y vi el cielo, casi literalmente: porque la sensación es justo esa que estás buscando cuando quieres ir a una isla con gente pero, la justita para que no pierdas el punto paradisiaco. 

Comimos en un restaurante que no os voy a recomendar y después de hacer el check-in en el hotel fuimos directos a la playa. Paseamos un trozo, hablando reconectando mucho -echaba de menos hablar con Martin sobre tonterías que nos importan y planes de futuro que nos ilusionan a los dos-. Al final veíamos la puesta de sol desde un chiringuito con música en directo “Rock británico” muy Martin style y allí pedí un “Margarita para la señorita”. La puesta de sol estaba en su color perfecto, unas tonalidades doradas que iluminaban hasta la arena, así que como el buen rollo estaba en el aire me levanté y saqué a bailar a Martin -nadie más bailaba pero nada más importaba-. 

Por la noche después de cenar unos noodles de verdura paseamos por el pequeño pueblo, bailamos en un bar al aire libre y llamamos a un taxi que son como carritos de golf. Le pedimos que nos llevase hasta Punta Cocos para ver la bioluminiscencia. Nos quedamos con el número de teléfono del taxista para que nos viniera a recoger -teníamos número de teléfono mexicano-, ya que éramos los únicos en la playa y no había tráfico ni nada. Cuando llegamos a la orilla no vimos nada especial pero un regalo de la naturaleza que no sabría explicar científicamente nos esperaba -os lo resumo en que cuando hay olas y esta muy oscuro allí se puede ver luces en el agua-. Nosotros llegamos al final de la temporada de este acontecimiento así que en principio no vimos nada porque no había olas. Pero Martin se desnudo salto al agua y se puso a saltar como un niño pequeño, del agua que chocaba con su piel pequeñas chispas de luz resucitaban y yo miraba el espectáculo desde la orilla. Después el taxista nos vino a buscar y volvimos al hostal a soñar con el día siguiente.

Playa Holbox

Día 10: Holbox 2.0

Nos despertamos y fuimos a Clandestino Café una maravillosa cafetería a beber un riquísimo latte de avena y comer unas deliciosas tostadas de aguacate. Escribí durante un rato ya que la inspiración me atacó mucho durante este viaje. Más tarde fuimos desde nuestro hostal hasta Punta Mosquitos andando, mi parte favorita fue andar en el agua que te llegaba hasta las rodillas. Os recomiendo ir pronto para ese efecto sin turistas, Martin y yo estuvimos hablando largo y tendido sobre uno de los proyectos que me tiene muy ilusionada y la recompensa fue llegar al paraíso. Nos tumbamos muy a gusto en la arena casi blanca, remojados en el agua turquesa y medio secos por el cálido sol y así estuvimos un rato hasta la hora de comer donde fuimos a El Encuentro.

Punta Mosquitos

Un par de horas más tarde estábamos en el ferry de vuelta a nuestro coche, tristes por dejar Holbox y el paraíso que suponía. Pero estábamos deseosos de continuar el viaje, un par de horas después estábamos en Cancún en un muy bonito localizado cerca de la estación de autobuses principal de la ciudad que nos daba libertad…  nos duchamos y nos fuimos a dormir. Al día siguiente nos esperaba una gran aventura.

El Encuentro

Día 10: Submarinismo en Cancún (MUSA) y el seísmo.

La emoción hizo de despertador. A las ocho estábamos en pie y a punto de desayunar, fuimos hasta el punto de encuentro acordado y vinieron a recoger el coche -nos despedimos hasta con pena de nuestro fiel carro-, y entramos en las instalaciones preparados para rellenar papeles.

Nosotros ya habíamos buceado en Ibiza antes (bautizo), porque así ya teníamos la confianza de hacerlo con un poco más de soltura ahí. Y la verdad es que se notó la diferencia, porque nos movimos como peces bajo el agua, un buen instructor nos dio muchas recomendaciones buenas y juró por su honor que no nos iba a abandonar en ningún momento.

Di lo que se llama el paso de gigante y el agua inundó todos mis sentidos, de repente me sentí muy liviana y seguí la cuerda hacía abajo haciendo compresiones en mis oídos. Bajamos diez metros y yo jugando a ser una sirena de H20. De repente el agua  se sentía hogar y las estatuas empezaron a aparecer a nuestra vista, no puedo explicar el respeto que me vino en el alma cuando las vi allí entre corales nuevos y caras fantasmales. Toda estatua con una historia y como si fuesen los restos del la misma Atlántida. Los cuarenta y cinco minutos más rápidos de mi vida, de repente ya volvía a estar en la lancha. 

Segunda inmersión, el arrecife chico, pero de pequeño nada, rocas con miles de especies animales y corales que no había visto jamás. Bancos de peces a los que me sentí atraída a nadar con ellos. El monitor me paró, gracioso que yo ya me sentía tan en casa. De repente un ruido como si una gran lancha pasase por encima de nosotros llamó nuestra atención, miré hacía arriba “nada”. Dos segundos después un banco de peces pasó “volando” por nuestro lado, digo eso porque en un segundo los vi y dieron dos aletazos y ya no los vi. El monitor, Martin y yo nos giramos asustados pensando que venía un megalodón. Pero otra vez nada.

Después de otros cuarenta y cinco minutos ya estábamos en la lancha otra vez y la primera pregunta que nos hacen es :

“¿Lo habéis sentido?” 

“¿El qué?”

“El seísmo, viene desde Cuba y ha atravesado Isla Mujeres hasta también nosotros”

Pues imaginaos la cara nuestra: incredulidad, nosotros tan tranquilos y ahí un seísmo. 

Una vez en tierra el hambre nos atacó, ya sin coche usamos el autobús hasta llegar al restaurante Veggie 2 Go donde comimos. Al llegar al hotel nos duchamos a duras penas y nos tumbamos en la enorme cama, vimos películas lo que quedó de tarde y nos fuimos a dormir.

Vegan Hot Dog

Día 11: Gracias Yucatán, Quintana Roo y Campeche

Por la mañana nos desperezamos, subimos a la piscina pasamos allí un rato y nos fuimos a la estación de autobús con dirección al aeropuerto. Lo que más pena me dio fue despedirme de la jungla y de su naturaleza más salvaje. Como ya he dicho miles de veces las despedidas no se me dan bien, pero los recuerdos se graban en mi mente para siempre. 

La guinda de la humanidad

Hay tres cosas que me pasaron en este viaje que quiero mencionar con mucho amor. 

El primero fue en Caleta Yal-ku. Mientras Martin y yo intentábamos ver que nos ocultaban las profundidades marítimas vino un grupo de turistas con guía. Él, al vernos intentando mantener el equilibrio en una roca mientras limpiábamos las gafas de buceo -quien dice limpiar dice escupir saliva en ellas para que no se empañen-, se ofreció a ayudarnos a limpiar las gafas. Yo ya tenía miedo que fuera a escupirme en las gafas pero arrancó unas hojas del manglar que teníamos al lado, se las metió en la boca y empezó a masticar. Entonces puso una cara de asco y repulsión y se puso a despotricar como un marinero del mal gusto que tenían las hojas. Luego restregó el jugo en nuestras gafas y nos las devolvió. No hace falta decir que no se nos volvieron a empañar. 

Lo que quería destacar es que no éramos de su grupo, el no tenía por qué pasar un mal rato masticando aquello y tampoco nos pidió propina. Lo hizo porque quiso y lo hizo desde el buen rollismo y la simpatía. ¡Qué lindo es México y qué bonitas son sus gentes!

La segunda historia fue en Bacalar. Por la mañana fuimos a desayunar, nos prepararon un desayuno vegano improvisado muy rico y nos sentamos en una de las mesas bajo el sol. Una señora en la mesa de al lado lleva chaqueta y yo voy en tirantes, la miro me mira y le sonrió. Tres segundos más tarde empezamos una conversación sobre el tiempo y lo diferentes que somos a la hora de tolerar las temperaturas. Para mí era verano para ella era invierno. Cuando supo que era española me pidió consejo porque venía a Europa y no sabía por dónde pasar desde Portugal a Bruselas, yo he hecho la mitad de ese viaje así que entablamos una conversación sobre ello a la que se unió el dueño del hostal. 

Momentos bonitos entre lugareños que me hicieron feliz y me aportaron mariposas en el estómago.

La última historia que os quería contar fue en Cancún. Martin y yo estábamos comiendo en un restaurante vegano muy escondido y apareció una mujer y su marido cantando. Pedían propina por ello, nosotros ya de bajo presupuesto les dimos algo. Yo estaba un poco incomoda porque éramos los únicos en el restaurante y no les íbamos a dar mucho, intentaba centrarme con la comida pero de repente ella cantó. Tenía una voz preciosa, y me dio tristeza no reconocérsela, cuando acabó la mire, sonreí y aplaudí. 

Entonces me di cuenta que ella estaba nerviosa y que estaba pasando un mal rato, supongo que se sintió comprendida por mi reacción y se lanzó a mi en un largo abrazo y me dio las gracias. No sé que reflexión hacer de esto pero supongo que tiene algo que ver con el apoyo humano, femenino y simplemente con el amor.

Gracias.
Por el calor, por la vida salvaje y por ser simplemente así.